GENEALOGÍA.
DEDICATORIA
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| Matteo Boscoscuro y Guiditta Aicardi Inmigrantes italianos en Argentina 1882-1885 |
Esta historia contada está dedicada a recordar a todos mis antepasados de los que estoy muy agradecido de haber tenido, especialmente a mis padres de haberme dado la vida. Aunque a muchos no he conocido, siempre estarán presentes en mi memoria.
Solo, nos llegó la tarde:
Una tarde cargada de experiencia,
experiencia para dar consejos.
Aquí no hay viejos,
solo nos llegó la tarde.
Viejo es el mar y se agiganta.
Viejo es el sol y nos calienta.
Vieja es la luna y nos alumbra.
Vieja es la tierra y nos da vida.
Viejo es el amor y nos alienta.
Aquí no hay viejos
Solo nos llegó la tarde.
Somos seres llenos de saber.
Graduados en la escuela.
De la vida y en el tiempo.
Que nos dio el postgrado.
Subimos al árbol de la vida.
Cortamos de sus frutos lo mejor.
Son esos frutos nuestros hijos.
Que cuidamos con paciencia.
Nos revierte esa paciencia con amor.
Fueron niños son hombres serán viejos.
La mañana vendrá y llegará la tarde.
Y ellos también darán consejos.
Aquí no hay viejos
Solo nos llegó la tarde.
Joven: si en tu caminar encuentras.
Seres de andar pausado.
De miradas serenas y cariñosas.
De piel rugosa, de manos temblorosas.
No los ignores ayúdalos.
Protégelos ampáralos.
Bríndales tu mano amiga.
Tu cariño.
Toma en cuenta que un día.
También a ti, te llegará la tarde....
Mario Benedetti.
Las motivaciones que me llevaron a realizar esta investigación fue ese filosofar infantil que todos tenemos de empezar a preguntarnos ¿de dónde venimos?, ¿quiénes somos?, ¿qué función cumplimos en esta vida?, ¿quiénes fueron nuestros antepasados? Generalmente alcanzamos a conocer a nuestros progenitores en línea ascendiente hasta el segundo grado, padres y abuelos, pero nunca más allá, ¿quiénes fuimos en la vida anterior y quienes seremos en la próxima? Todas estas preguntas o incógnitas están en cada ser humano, y tiene que ver con el filosofar de la vida. Desde pequeños permanentemente nos estamos preguntando: ¿y por qué?, que a veces a los adultos les resulta tan pesado o molesto porque no sabemos qué responder.
En mi inconsciente, sigue estando ese niño adentro, motivándome a investigar sobre mis antepasados. Tarea que no resulta ser fácil, porque lamentablemente no contamos con fuentes de información suficiente. La mejor forma de recabar información, es a través de familiares longevos (padres, abuelos, tíos, tíos abuelos, etc.), que cuentan con una rica fuente de sabiduría. Existen, además, fuentes escritas como los certificados de nacimientos, matrimonios y defunciones, en las Iglesias Católicas hasta 1884, y a partir de esa fecha los Registros Civiles, creados por la ley 1565. Todos estos documentos en algunas oportunidades resultan arduos de leer a causa de la antigüedad de los mismos y las muchas veces ilegibles escrituras de los sacerdotes registradores, dificultan la tarea investigativa. El factor tiempo, juega un papel preponderante para recolectar información, y muchas veces no se cuenta con las horas necesarias de dedicación. Tampoco deja rédito económico, sólo deja una recompensa interior afectiva de reencontrarse con nuestros antepasados. En el momento actual que vivimos, todo cuesta dinero y tiempo, desde una simple partida de nacimiento sacada del Registro Civil, como así también, los viajes a los diferentes lugares donde nuestros abuelos nacieron, se casaron o fallecieron. Pero a pesar de todo... ¡vale la pena! Esto para mí resultó ser un entretenimiento, en cuanto tengo tiempo para investigar, agarro mi bicicleta, mis cosas y muchas veces pasan horas, sin darme cuenta, sentado frente a la pantalla de una microfilmadora[1], o de mi computadora conectada a Internet, tratando de encontrar algún apellido o dato acerca de mis ascendientes y es un legado que se deja a familiares y descendientes que tal vez le interese saber sus orígenes, pero que por diversas circunstancias no han podido hacerlo.
Haber vivido
en Capital Federal, facilitó la tarea de investigación porque Buenos Aires
concentra toda información, debido a la diversidad de Bibliotecas (Nacional,
del Congreso Nacional, de la Prensa, Dante Alighieri, etc.), además, existen
Oficinas Públicas como Migraciones, Archivo General de la Nación, CEMLA[2],
Prefectura Naval Argentina, Colegio Electoral, Ministerio del Interior,
Embajada y Consulado de Italia[3].
Estudiar derecho en la Universidad de Buenos Aires hizo factible adquirir
conocimiento en Derecho Romano (la evolución del derecho de familia romano);
Derecho comparado, Derecho de Familia y haber cursado materias de la Carrera de
Sociología como Metodología de la Investigación social, Historia Antigua,
Moderna y Contemporánea, Filosofía, etc., hizo todo esto posible.
Como
descendiente de inmigrantes italianos, me interesé por averiguar cuáles fueron
las razones familiares, sociales, políticas y económicas de la inmigración
italiana en la República Argentina, es decir, en un ámbito general u objetivo
de este fenómeno inmigratorio, no desconociendo causales individuales
motivadoras de la emigración a la Argentina que ocurrieron a partir del siglo
pasado.
Cuando partí
hacia Europa uno de los objetivos que me había propuesto era conocer Italia de
punta a punta. Entré por primera vez por Menton-Ventimiglia (frontera
Franco-italiana). Venía de un largo viaje de tres meses y medio, en bicicleta
recorriendo la costa sur española y francesa. Fue un sueño hecho realidad por
los maravillosos lugares que recorrí y conocí, porque a pesar de que viajar en
bicicleta es un poco sacrificado (es necesario una preparación y entrenamiento
físico y mental), te da la posibilidad de andar muy despacio, sin ruido de
motores, detenerse en un lugar que gusta y hablar con la gente.
Cuando iba
llegando a la frontera con Italia tuve muchas emociones y una de ellas era de
regresar al lugar que mucho tiempo antes había vivido (a través de mis
antepasados).
Previamente
atravesé el Estrecho de Gibraltar (el lugar más cercano entre el continente
africano y europeo) pudiéndose avistar la costa africana. Es el paso obligado
de todos los barcos que partían de los puertos europeos del mar mediterráneo
hacia el océano atlántico con destino a América. Aquí también imaginé ver pasar el Nordamérica
(barco que trajo a América a mi abuelo Matteo Boscoscuro) y el Matteo Bruzzo
(transportó a mi abuelo Ángelo Colombassi). Percibir el agotador viaje hacia
Argentina y ¿cuántas cosas pasarían por sus cabezas, sus tristezas de dejar sus
familias, sus afectos en Italia y cuáles eran las expectativas que tendrían de
venir hacia la Argentina? ¿Cuánto de locura? ¿Cuánto de aventura? ¿Cuánto de
necesidad? ¿Cuántas cosas?... ¿nó?
Cuando llegué
a esa frontera era como que regresaba junto a mis abuelos, les estaba haciendo
realidad ese deseo que nunca habían podido concretar porque la muerte los
sorprendió en Argentina. Era parte de esos deseos, de esa historia, de esos anhelos
no cumplidos, de muchas cosas que pasaban por mi cabeza en ese momento y
también por la cabeza de mis abuelos que trataba de interpretar.
Cuando llegué
al cruce fronterizo me emocioné muchísimo, sentí la sensación de estar tocando
el cielo con las manos. Había cumplido mi sueño y sentí haber entrado a mi
país, a mi casa, todo me pareció conocido, era volver a hablar el idioma que
estaba metido en mi inconsciente colectivo. Era escuchar a mi madre que cuando
era chico me hablaba algunas palabras en italiano que le había transmitido su
abuelo. Era ingresar al desorden al cual estamos acostumbrados los argentinos
porque culturalmente lo heredamos de los italianos. Era encontrar carteles de
negocios con apellidos conocidos en Salto como Bernasconi, o pueblitos como
Noli, Romano, Lavagna, Chiari, etc., era como estar en Salto, en Argentina,
como en mi casa.
A medida que
lo fui recorriendo llegué a la conclusión de que somos los argentinos una parte
de Italia, de España, somos iguales, las costumbres, las tradiciones, la
religión, la idiosincrasia, los defectos, las manías, la forma de pensar y de
sentir emocionalmente las cosas. Somos latinos y nuestros sentimientos son muy
emotivos, somos un montón de nervios acumulados, somos gritones, afectuosos,
cascarrabias, de vivir intensamente la vida, de vínculo familiar fuerte (esa
cosa de la parentela), de creernos piolas, de saberla toda, muy gestuales, de
no esconder nada, de largar todas esas cosas que sentimos por adentro, de amar
y odiar al mismo tiempo. Cuando conocí Nápoles, Sicilia, Calabria no encontré
diferencias entre un porteño de Buenos Aires y un Napolitano, Calabrés o
Siciliano. Son la misma cosa, la forma de expresarse, el tono de voz canchero.
Es algo inolvidable, estar en Italia es estar en Argentina, culturalmente somos
parte de ese Milano, de esa Roma, de esa Nápoles, de ese Palermo, de esa
Génova, de esa Venecia, de esa Florencia. Por supuesto, que hago referencia
sólo a la cultura, porque después nos diferenciamos en otras cosas como:
Argentina desde el punto de vista geográfico, al estar en América es maravillosamente
mucho más bella, tiene unos paisajes naturales que creo en ninguna parte del
mundo se encuentran, sólo aquí, somos un país privilegiado de tener un
territorio extenso, de tener paisajes naturales que son maravillas en el
mundo, reconocidos por la
UN como “Patrimonio Universal de la Humanidad, y como ejemplo puedo nombrar dos lugares que
tengo el orgullo de haber conocido: “ Los Hielos Continentales” y “Parque
Ischigualasto o Valle de la Luna”, declarado Parque Nacional y Patrimonio Universal de la Humanidad este
año 2000. etc.
Para ir
concluyendo, les quiero decir que esta idea de investigar la inmigración
italiana surgió hace mucho tiempo, cuando tramité la ciudadanía italiana en el
año 1989-1990, vía materna, porque no tenía ninguna información de la línea
paterna. Aunque siempre tuve la intención de escribir, empecé a hacerlo el día
5 de agosto de 1997, cuando encontré una Iglesia de los Mormones en la Calle
Bonpland 2349, de los primeros registros de familiares. Han pasado aún algunos cuántos años y recién logro concretarlo, aunque cada vez que lo leo se me ocurren cosas
nuevas y lo voy modificando, no es fácil, porque los dichos deben de ser
veraces y trato de verificar las fuentes, datos, pero de a poco se va
terminando. Fue una experiencia muy linda. Seguramente faltará agregar muchos
datos e información que los iré desarrollando a medida que los vaya encontrando
porque pienso que este humilde compendio culminará junto a la existencia de mi
vida que algún día llegará; pero mi intención es dejar a las generaciones
venideras de familiares más jóvenes y que vendrán, una breve síntesis de sus
orígenes familiares para que puedan conocer su propia identidad.
UNA BÚSQUEDA AGOTADORA E INTERMINABLE
Con el inicio del nuevo milenio, comencé a elaborar el árbol genealógico familiar en MY HERITAGE, en el año 2009, como consecuencia de ello, un par de años después recibo un email de Isabel Bosshard, comentándome que ella también tenía a su abuelo que se llama Matteo Boscoscuro, igual que mi bisabuelo, pero a diferencia él era hijo de Doménico Boscoscuro. Ella compartió su información de lo que había investigado, pero los datos no coincidían. Sólo se ajustaba a que el lugar de nacimiento de su abuelo Matteo había sido en Montepiano, Región del Val D´astico. Vicenza. La única referencia cierta que tenía de mi bisabuelo era que su nacimiento habría ocurrido en esa región del Véneto; pero faltaba lo principal, tenía que saber el lugar de su nacimiento. Luego de un tiempo con Isabel nos dejamos de mandar email. Pasaron varios años sin comunicación.
En el inicio del mes de agosto de este año 2024, mi hija Victoria tenía que hacer un trabajo en la escuela
sobre la historia familiar. Entré al My Heritage y elaboré un árbol genealógico
que culminaba con su tatarabuelo Matteo. Me quedé pensando y se me ocurrió la
idea de volver a enviarle otro email a Isabel. No sabiendo si me iba a
responder. Pero recibí una gran sorpresa, Isabel me respondió enseguida. Y
nuevamente comenzamos a dialogar vía email, ella me enviaba toda su
información.
https://www.myheritage.es/site-72098821/boscoscuro
Val D`astico. Zona Boscoscuro. Italia.
https://www.youtube.com/watch?v=DhmVRReGU7o
Video enviado por Danilo del Val D´astico, Lastebasse donde nacieron los Boscoscuro y la región de alta montaña Boscoscuro donde vivieron las familias. Boscoscuro, Munari, Giacon.










