lunes, 6 de octubre de 2014

¿Qué es la metafísica?.

Edad Antigua.

El primer filósofo que utilizó el termino metafísica fue Aristóteles, denominó así al saber, que luego se llamo filosofía.
La metafísica es la ciencia mediante la cual la inteligencia desea conocer su propio objeto.
¿Tiene la inteligencia un objeto o conoce los objetos que le proporcionan los sentidos?
La metafísica trata de determinar la existencia de un objeto suprasensible, es decir que está “más allá” de nuestros sentidos y que pertenece a la inteligencia.
Los problemas de la metafísica están relacionados con la existencia del mundo de las ideas, la existencia de Dios, la inmortalidad del alma, son ejemplos de ello y hacen que la metafísica recorra toda la historia de la filosofía.
Podemos decir que la metafísica tiene su origen en Platón, pero los antecedentes más importantes de la metafísica los encontramos en Heráclito y Parménides.
Heráclito llamó Logos a la unidad de todo lo existente.
El logos es el principio de unidad de todas las cosas. El devenir de todo lo que es se halla gobernado por el logos
Parménides se dedico a pensar la unidad de todas las cosas, de lo cual llamó Ser. Dice: “El ser es, y el no ser no es”. Esta afirmación se ha convertido en uno de los principios fundamentales de la racionalidad occidental.
Platón tenía el convencimiento de que el conocimiento percibido a través de los sentidos era relativo, porque muestran una realidad múltiple y cambiante. Decía que hay muchas cosas bellas y muchas cosas buenas y que a cada conjunto le corresponde una idea única: la idea de belleza, la idea de bien. De este modo, muchas cosas bellas son vistas pero no pensadas, en cambio la idea de belleza es pensada pero no vista, es sólo vista por la luz de la inteligencia.
Entonces: ¿Cuál es el fundamento último de esta realidad que se presenta a nuestros sentidos como inconstante, perecedera y mutable?
La filosofía es quién se ocupa de dar respuestas a estas preguntas.
Platón responde que el fundamento del ámbito visible debe de buscarse en lo inteligible, que es el fundamento de las ideas. Las ideas no están en las cosas visibles, son de naturaleza inteligible.
Platón diferencia lo sensible de lo inteligible, la idea de la cosa. Para Platón hay dos mundos uno inteligible (de las ideas) y otro mundo sensible (de los sentidos). La verdad de todas las cosas se encuentra en el mundo inteligible donde la inteligencia humana conoce las ideas.
Las ideas, o lo que las cosas son en sí, constituyen la máxima perfección con que algo puede ser pensado, y por ende es todo aquello que las cosas cambiantes e imperfectas del mundo aspiran. La bondad, la belleza, la justicia, son ideas (arquetipos) que vamos conociendo en la medida en que buscamos la verdad. Las ideas son verdaderas en sí mismas, en tanto que las cosas sólo lo son en la medida en que nos remiten a ellas.
Una persona puede realizar un acto de justicia y ser un hombre justo, pero nunca podrá ser él la justicia. La justicia es una idea que modela intelectualmente nuestro ser y nuestras acciones.
Las ideas, no son simples conceptos, meras representaciones mentales que dependen del sujeto que conoce y que pueden ser comprendidas como relativas a este sujeto, su época o su historia.
Las Ideas son el verdadero ser, el ser por excelencia, lo que hace que las cosas sean lo que son. Esto es lo que le da su permanencia, su inmutabilidad.
Aristóteles sostiene que la verdad de las cosas (de los entes) nos remite a las cosas mismas, que el objeto de la inteligencia está en ellas (en el ente mismo). De lo que se trata es de conocer aquello que hace que algo sea lo que es. Aristóteles habla de un principio de permanencia que se encuentra en cada ente, al que le da el nombre de ousía (sustancia), la sustancia se distingue de los accidentes porque permanece idéntica a sí misma e indica lo que cada ente es en sí.
Para Aristóteles. La filosofía (metafísica) tiende al conocimiento de los primeros y últimos principios, y es la ciencia a la que los hombres pueden aspirar. La metafísica es para Aristóteles lo que “contempla al ente en cuanto ente”.
A su vez dice que cada ente está compuesto por dos principios irreductibles el uno y el otro: materia y forma.
Todo ente, sea del material que sea -madera, piedra, etc- posee materia; y a su vez esa materia no se encuentra en un estado amorfo, sino que está determinada por la forma. La forma es la que hace que ese ente sea la cosa que es y no otra.
Además agrega otras para pensar el ente en movimiento, éstas son: la potencia (dymanis) y el acto (energeia). La potencia señala el poder ser de cada ente, el acto indica lo que el ente es. Así, la potencia está comprendida en el acto, como la planta lo está en la semilla o el hervor en el agua.
Materia y forma, potencia y acto, se completan incluyendo la causa eficiente y la causa final. La causa eficiente es aquella que efectúa el cambio, es decir, el pasaje de la potencia al acto. Por ejemplo, la humedad del medio es causa eficiente de que la planta contenida potencialmente en la semilla brote, se convierte en acto.
En este acto efectuado se ha desarrollado un ente que antes sólo existía en potencia. Algo que podía ser, ahora es, ha alcanzado en este sentido el fin de su desarrollo, ha alcanzado su causa final, donde cada ente encuentra su perfección.

Edad media.


Las obras de Aristóteles sumadas a la tradición judía y los pensadores cristianos fueron la clave para entender la metafísica como sabiduría de occidente.
La primera etapa de la filosofía en la era cristiana se la llamó patrística, que se fue configurando con escritos teológicos y apologéticos en donde se desarrollan problemas filosóficos. En la patrística griega podemos nombrar a filósofos como Clemente y Orígenes de Alejandría, y de la patrística romana es San Agustín. La iglesia se preocupó por conformar una doctrina cristiana y protegerla de las deformaciones de la fe, las herejías y desviaciones doctrinales del paganismo.
La cultura cristiana incluyó considerablemente en la cultura cristiana. Los textos bíblicos no fueron filosóficos, pero introdujeron ideas y problemas que cuestionaban la visión del mundo y del hombre construida en la Grecia antigua.
La revelación divina, generó la necesidad de delimitar el ámbito de la razón y de la fe, de la filosofía y la teología.
Los mensajes bíblicos fueron objeto de consideración durante la Edad Media y sus ideas principales fueron
  1. La concepción de un Dios único, trascendental, todopoderoso y personal.
  2. Dios como creador del mundo.
  3. El hombre como amo y señor de la naturaleza.
San Anselmo inicia la etapa de la filosofía medieval llamada escolástica, surgida de las escuelas de las catedrales, los conventos y las universidades. La enseñanza se realizaba a través de la Lectio, en la que el maestro comentaba textos de autores reconocidos, y a partir del siglo XIII se agregó la Disputio en la que se producía un diálogo entre el maestro y sus discípulos a favor o en contra de una determinada tesis.
La idea de San Anselmo era la de pensar mediante categorías racionales los datos revelados, es decir, aclarar con la razón lo que ya se conocía con la fe. Este método racional no resuelve los misterios de la fe pero muestra los problemas planteados por la revelación que no son tan absurdos e impensables.
La razón sirve para para desentrañar las verdades de la fe. Anselmo plantea probar la existencia de Dios. No solo hablan de Dios los creyentes sino también los que no que no conocen la revelación de la palabra de Dios y los que no creen en Él. Hablar de Dios significa referirse a ese ser infinitamente perfecto. Por lo tanto, la inexistencia de Dios no puede ser afirmada.
La idea de Dios como ser infinitamente perfecto exige que este ser no sólo exista en la mente del hombre sino también en la realidad. Luego en el siglo XIII, a este argumento se le dio el nombre de ontológico porque del análisis de la idea de Dios se deduce su existencia. Hay correspondencia entre ser y pensar. Dios es Dios y no puede haber nada más grande ni más perfecto.
Santo Tomás de Aquino, fue quien más influyó en el pensamiento cristiano, fue considerado el genio metafísico de la Escolástica. Su pensamiento Aristotélico se caracteriza por su claridad argumentativa y fundamentación lógica. Conoció los textos de Aristóteles traducidos del griego al latín, ya que hasta ese momento sólo se conocían sus teorías a través de los filósofos musulmanes.
Hizo un esfuerzo por reconciliar la fe y la razón, creó una síntesis filosófica de las obras y enseñanzas de Aristóteles y de San Agustín, de filósofos árabes como Averroes y Avicena, de pensadores judíos como Maimónides y de sus predecesores en la tradición escolástica.
Dice Santo Tomás: “Existen algunas verdades que superan todos los poderes de la razón humana, por ejemplo que Dios es uno y trino. Hay otras verdades a las que se puede llegar a través de la razón natural, por ejemplo que Dios existe, que Dios es uno, y otras semejantes”.
Desarrolló cinco vías posibles para probar la existencia de Dios:
  • la vía del cambio,
  • la de la causalidad eficiente,
  • la de la contingencia,
  • la de los grados de perfección,
  • la de la finalidad.
Durante el siglo XIV el nominalismo surge como resultado de la decadencia de la escolástica. Guillermo de Ockham, será un exponente de este período.
Surge un nuevo método de investigación centrado en la experiencia, las reacciones en contra de la teocracia y en favor del pluralismo, la primacía del individuo, etc, se convertirán luego en los temas principales de la filosofía moderna.
El mundo moderno va a concebir al pensamiento como fundamento de todo lo real. La metafísica pasa de estar centrada en la sustancia (medioevo) a una metafísica del sujeto (edad moderna).

Edad moderna.

Rene Descartes el padre de la metafísica moderna. Posibilitó el nuevo punto de partida de la filosofía.
La construcción de un sistema de pensamiento que parta de principios claros. Axiomas de los cuáles se puede deducir toda una serie de afirmaciones fundamentales para el sistema, guiados por un método, para que las deducciones efectuadas tengan la garantía de evidencia.
Para Descartes, el pensamiento debe de partir del propio pensamiento, lejos de todo criterio de autoridad (la iglesia, la tradición, la naturaleza), y esto lo expresa a través de la duda, desde donde a partir de ella busca eliminar todo prejuicio para llegar a un punto firme del que no se puede dudar más y que sirva como piedra fundamental donde asentar el sistema.
Duda de todo aquello que no se presente con evidencia y aceptar sólo lo que se conozca de un modo claro y distinto. Puedo dudar de todos los contenidos de mi pensamiento, del dato de los sentidos, de lo que he aprendido hasta el momento, pero no voy a poder dudar de que yo, que dudo, estoy pensando. Y este saberme pensante me revela mi ser, es decir: “yo pienso, luego existo”.Pienso, luego soy”.
Esto inaugura una nueva época. El sujeto moderno es el acto fundacional de la modernidad.
Pienso, luego soy” afirma la identidad de ser y pensar. ¿Quién es este yo? Ese sujeto que sabe que piensa, y sabe que todo pensamiento es posible porque se sabe a sí mismo pensante, que piensa.
Este saber que el sujeto tiene de sí mismo se llama conciencia. El yo, el sujeto, es la conciencia. La conciencia es conciencia de un objeto. Por ejemplo: soy consciente de que estoy leyendo esto, la conciencia es consciente de sí misma, soy consciente de que soy yo el que lee, el que piensa lo que lee, el que imagina, el que siente, el que se cansa de escribir o de leer.
Soy consciente de mí como sujeto de todas esas operaciones. Este sentido reflexivo, de volver el pensamiento sobre mí mismo, se llama autoconciencia. La conciencia es conciencia de sí misma, autoconciencia.
Kant va a expresar su amor por la metafísica y su admiración por la ciencia. Con la metafísica quiere obtener el mismo logro que Newton tuvo con la ciencia. Considera a las doctrinas metafísicas como sueños racionales
Tuvieron influencia en Kant los pensamientos de Leibniz y Hume.
Las cuestiones que la razón humana no puede evitar ni tampoco resolver son por ejemplo: cuando decimos que “Dios existe” o “El Ama es Inmortal”. No se dan por la experiencia, nuestra razón se ve arrastrada por los juicios más allá de sus límites y la pueden inducir al engaño o al error. Los temas inevitables de la razón humana son Dios, Libertad, Inmortalidad. La ciencia que trata de resolver estas cuestiones es lo que llamamos metafísica.
La metafísica es un saber que está en constante avance y retroceso, cuando alguien la aborda cuestiona los dichos anteriores y comienza un camino nuevo, que la convierte en constantes discusiones y aleja a la metafísica por el camino seguro de la ciencia.
Kant cuestiona la metafísica de su época y cuestiona la posibilidad de tal conocimiento. Es necesario que la razón se conozca a sí misma, determine sus límites y sus posibilidades, como así también todos los principios que le son propios para lograr el saber dentro de sus límites que pueden ser transgredidos y tornarse ilegítimos. A este proceso es lo que Kant llama Crítica a la Razón Pura.
El uso dogmático de la razón se opone a la crítica, por tratarse de una confianza que no cuestiona el fundamento, ni la legitimidad de sus afirmaciones, produciendo descreimiento e indiferencia.
Kant no duda de la matemática o de la física, como de las ciencias. La prueba la tiene en la física matemática de Newton, que domina el horizonte científico.
¿Es posible la metafísica como ciencia? La metafísica es una realidad como disposición natural de la razón, pero no es suficiente y Kant se pregunta sobre la posibilidad como ciencia, porque la metafísica no puede continuar por el camino que viene transitando porque genera más confusión, oscuridad y desprestigio. Por eso es necesario cambiar el método y esta es la finalidad de la Crítica a la Razón Pura.
La ciencia tiene como límite el fenómeno y la razón no puede ir más allá de éste. La metafísica, por el contrario, aspira a alcanzar lo intangible (el noúmeno), que como tal es incognoscible, que la induce a contradicciones. Kant las llama antinomias, porque quiere abordar por la vía del conocimiento teórico aquello que no puede ser conocido de de esta manera.
Plantea la diferencia entre conocer y pensar. Hay objetos que no pueden ser conocidos pero que pueden ser pensados. Puedo pensar lo que quiero siempre y cuando no me contradiga. Por ejemplo, puede pensar en la inmortalidad, pero no implica conocimiento alguno.
Las cuestiones de la metafísica tradicional -Dios, Alma, Mundo- son ideas que sirven para unificar y regular los conocimientos. Por ejemplo, debemos unir todos los fenómenos y las operaciones de nuestra experiencia interna (vivencias) a la idea de alma, como sustancia única a pesar de que cambien sus estados.
Si la ciencia no nos permite conocer las cosas tal como son en sí o lo inteligible (el nóumeno), entonces ¿cuál es el camino para llegar a él?.
Kant sostiene que el camino es el de la Ética. Va a diferenciar el uso teórico de la razón al uso práctico. En el uso teórico, la razón se aplica al conocimiento de los fenómenos y por ende debe atenerse a los límites de la experiencia; es el camino de la ciencia. En el uso práctico, se reflexiona sobre los principios de la acción; es la aplicación de la moral.
La metafísica no puede ser concebida como ciencia, pero el horizonte metafísico se encuentra en la moral. Por ejemplo, para explicar la existencia de una ley moral en nosotros debemos admitir la libertad, pero no como concepto teórico sino como un hecho de la razón práctica. Descubrimos la libertad cuando juzgamos que algo debe ser o ser realizado.
Con Hegel, la filosofía moderna logra su máxima expresión y da inicio a un pensamiento contemporáneo.
Hegel dedicó su vida a dar lecciones sobre temas como: el derecho, la física, las matemáticas, la química, el arte, la teología, considerándolos desde el punto de vista filosófico.
Hegel dice que la filosofía había perdido su modo propio de pensar por haber adoptado otros métodos que provenían de otras ciencias como la matemáticas (Descartes y Spinozza) y la física mecánica (Kant).
Hegel pensó que la filosofía debía recuperar su método propio y desarrollo su Método Dialéctico o especulativo. Nuevamente la filosofía encuentra su objeto y no se queda pensando en los conocimientos que las ciencias producen.
La filosofía era para Hegel una idea absoluta. Esta idea es desarrollada en tres obras que componen sus sistema:
  • La fenomenología del espíritu.
  • La enciclopedia.
  • La lógica.
Hegel posee un profundo conocimiento de la historia y de la historia de la filosofía, a la que le asigna mucha importancia. Sobre el pensamiento de Hegel han influido Kant y Spinozza, pero también los filósofos de la Antigua Grecia como Heráclito, Parménides, Anaxágoras y Platón – Aristóteles.
Hegel es el filósofo del devenir. El ser es contiene la contradicción en sí mismo y pone en marcha el proceso conceptual. El concepto es la unidad en la contradicción producida por el pensamiento. Por ejemplo, en el concepto frío-calor. La verdadera contradicción se encuentra en el concepto que los relaciona y unifica.
Para Hegel el curso de la historia es racional, es decir, responde a este proceso de contradicción y de unificación de la idea.
Hegel sostiene que: “Todo lo racional es real, y todo lo que es real es racional”.
La filosofía consiste en concebir la racionalidad de lo real.
Para Rudolf Carnap, los problemas que plantea la metafísica son sólo cuestiones ilusorias de nuestros razonamientos cotidianos.
La metafísica expresa una actitud frente a la vida, pero no tiene valor como teoría. Para que una proposición tenga sentido tiene que ser verificable, si se afirma algo tiene que afirma un hecho de experiencia, porque lo que no es empírico no puede ser ni pensado ni preguntado. No hay preguntas ni problemas metafísicos. Por lo tanto el neopositivismo que propugna Carnap y la filosofía se contrapone a la metafísica.
Martín Heidegger es el filósofo que más se ha ocupado de la metafísica. En su libro Ser y Tiempo en la que se reformula la pregunta por el ser. También en otras obras como ¿Qué es la metafísica? Introducción a la metafísica o Kant y el problema de la metafísica.
Sostiene que la metafísica desde hace mucho tiempo ha dejado de cuestionarse por el sentido del ser. Vivimos en un mundo rodeado de cosas (entes), sabemos como nombrar a cada una de ellas, sabemos que estas hojas que tenemos frente a nosotros se llaman libro, usamos estos entes, los clasificamos, damos por hecho que estos entes son, pero que no sabemos que cada uno de ellos es. El ser se ha convertido en lo más obvio, por ello hemos perdido el camino que lleva al pensamiento a preguntarse por el ser.