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miércoles, 17 de abril de 2019

¿Qué es la Justicia?


Problemática:

Desde Tales de Mileto hasta nuestros días, la filosofía se ha caracterizado por interrogar los grandes problemas que acogen a la humanidad, entre ellos la pregunta por la justicia que es sin duda una de las más difíciles de responder, y tal vez, sea una de las preguntas más importantes que el pensamiento humano se ha hecho en diferentes épocas.

Introducción:

El concepto de justicia, es de una inmensa abstracción, sin embargo constantemente en la vida cotidiana hacemos referencia a ella. El hombre al ser arrojado al mundo se siente inseguro y va en busca de justicia, pero a veces resulta imposible y dice frases como: “vivimos en un mundo injusto”, “lo justo es justo”, “la sanción o pena aplicada fue injusta”, “en nuestra sociedad no hay justicia social”, “los Diputados y Senadores debe de sancionar leyes justas”, etc. Es decir que a la palabra justicia le podemos dar variados usos y diferentes significados desde lo hermenéutico; por lo tanto, este trabajo se orientará a investigar las diferentes argumentaciones y múltiples significados que los filósofos le fueron dando, en el intento de responder al interrogante en las diferentes etapas de la filosofía.

La Antigüedad clásica.

En el diálogo “La República”, Platón plantea la cuestión de la justicia y hace referencia a que justo es “decir la verdad y pagar las deudas”; “dar a cada uno lo que le corresponde”, o “justicia es el interés del más fuerte”. También para Platón la idea de justicia estaba ligada a la noción de armonía: cada individuo realiza el trabajo que le compete de acuerdo a la posición que ocupa, sin inmiscuirse en los asuntos de los demás. Para Aristóteles, la justicia es una virtud, entendiendo por virtud el término medio entre dos extremos, es decir entre dos vicios: el vicio de exceso y el vicio del defecto. También define a la justicia como una virtud total y consiste en la observancia de la ley orientada hacia el bien común de la sociedad al regular la distribución de cargas y premios.

La edad media.

Su máximo representante, santo Tomás de Aquino hace un sincretismo de cristianismo y aristotelismo, que ha tenido una gran influencia en la historia. Toma el concepto de justicia de Aristóteles, pero señala que la caridad es superior que la justicia porque, mientras la justicia solo se limita a reparar los daños y premiar los méritos, la caridad sobrepasa la mera justicia teniendo como modelo la gratuidad con que Dios ama a los seres humanos.  Distingue dos tipos de leyes: la ley positiva, que surge de un pacto o convenio y tiene fuerza obligatoria, y la ley natural, que es la que otorga Dios a los hombres para que puedan alcanzar el fin de lo que le es propio. De Santo Tomás surgen los derechos naturales de las personas, como derechos innatos, eternos e inmutables, establecidos por Dios como evidentes a la razón humana. Posteriormente, esos derechos naturales se convertirán en “derechos humanos”.

La modernidad ilustrada.

Durante el siglo XIX, en Europa surge un movimiento cultural, filosófico, político, literario y científico, que representó el pensamiento de la burguesía que llevó a  transformar  las caducas estructuras del Antiguo Régimen medieval. Este movimiento se denominó: La Ilustración Siglo de las Luces o iluminismo, desarrollado en Francia, Inglaterra y Alemania.
Durante este período se insiste que la noción de justicia está en que los individuos poseen derechos naturales y considera justos o legítimos a los sistemas políticos que garanticen los derechos básicos a toda la población.
Los filósofos como Hobbes, Locke y Rousseau afirman que hay que entender a la sociedad política como el producto de un contrato social, en el que las personas ceden una parte de sus derechos naturales en favor del Estado.
Kant fue el máximo exponente de este pensamiento filosófico y formula un enunciado al que denominó imperativo categórico, que constituye el resultado esencial de la filosofía moral y su solución al problema de la justicia. El imperativo categórico promulga el deber por el deber mismo, y no por sus consecuencias, afirma que la conducta humana es buena o justa cuando está determinada por normas que los hombres que actúan pueden o deben desear que sean obligatorias para todos. En este sentido la justicia es obrar bien, independientemente de las consecuencias que esto tenga o pueda tener para el que actúa. El derecho natural y la justicia legal se basan en la razón humana y no en la ley eterna.
Con el ascenso de la burguesía, van siendo dejados de lado los estamentos cerrados del medioevo y se comienzan a disfrutar de un amplio conjunto de libertades o derechos de primera generación de corte liberal (como los establecidos en el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional), garantías procesales y derecho a la propiedad privada.
A partir del siglo XIX, el utilitarismo de John S. Mill, representa la visión o concepción de justicia de la sociedad moderna que fomenta la mayor felicidad para la mayor cantidad de población.

La justicia actual contemporánea.

La burguesía impone su poder en la revolución Francesa desde lo político y la revolución industrial que da surgimiento al capitalismo como modelo económico, establece un nuevo orden mundial, al cortarle la cabeza al último Rey de la monarquía católica, Luis XVI, y con este acontecimiento finaliza el viejo orden medieval.
El ascenso al poder de la burguesía trae la conformación de una nueva clase social, la proletaria, que había quedado marginada de los derechos establecidos en la Declaración Universal del Hombre de 1789. A partir de estos acontecimientos aparecen nuevas ideologías de tinte proletarias o trabajadoras que reclaman la incorporación de nuevos derechos con justicia social.  El socialismo, el comunismo y el anarquismo eran las nuevas ideologías obreras.
En este contexto surge el pensamiento filosófico, político y económico de Carlos Marx, para quien el derecho que subyace del orden capitalista era injusto, critica el sistema de explotación laboral de la burguesía sobre el trabajador, a quien aliena en su trabajo y se apropia de las ganancias a través de la plusvalía, incrementando beneficios económicos a los burgueses. Las luchas obreras trae el triunfo de los derechos de segunda generación, como lo son los derechos económicos, sociales y culturales que vienen a impartir justicia social, haciendo de las actuales teorías de la justicia que formuladas en el campo social significan equidad en la distribución de cargas y beneficios sociales a los trabajadores.
El siglo XX fue escenario de dos conflictos bélicos mundiales –la Primera y Segunda Guerra Mundial-, en la que murieron millones de personas y se cometieron atroces violaciones a la dignidad humana. El holocausto judío y los horrores de la guerra produjeron como reacción que las naciones del mundo iniciaran un camino hacia la concreción de acuerdos para que la dignidad humana no vuelva a ser avasallada.
El 24 de octubre de 1945, representantes de cincuenta países, se reúnen en Estados Unidos y redactaron la Carta de las Naciones Unidas, que tuvo como finalidad preservas a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, a reafirmar los derechos fundamentales del hombre y promover el progreso social.
El 10 de diciembre de 1948, la ONU aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la que la comunidad internacional llega a un consenso sobre cuáles son los derechos inherentes a la dignidad humana, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión de las personas. El respeto por los derechos era fundamental para la convivencia internacional, cuya tarea de regular y proteger los Derechos Humanos  ya no eran exclusivas de los Estados, sino que corresponden al derecho internacional y a sus organizaciones.
Luego de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se establecieron otros pactos y convenciones que la complementan y sus características principales son: universales, naturales, inalienables, inviolables, obligatorios, indivisibles. Estos tratados internacionales sobre Derechos Humanos, fueron incorporados en nuestra Constitución Nacional y son la Ley Suprema de la Nación.
A partir de 1980 se reconocen los Derechos de tercera generación y recaen sobre sujetos colectivos como por ejemplo, una nación, un pueblo, una comunidad, una etnia o toda la humanidad y comprende los siguientes derechos: el derecho a la paz, el derecho al desarrollo, el derecho a un medio ambiente sano y equilibrado, el derecho al respeto del patrimonio común de la humanidad.
John Rawls establece un nuevo de sistema de justicia de carácter universal. Válida para toda la sociedad, independientemente de las características históricos culturales. Define a la justicia en términos de su distribución equitativa entre los individuos de la sociedad. Una norma es justa cuando favorece a todos y a cada uno con independencia de sus características particulares. La justicia es definida como justicia distributiva y se opone a la justicia utilitarista, que surgida en el contexto de la sociedad norteamericana proponía como meta de la Ética la mayor felicidad y el menor dolor para la mayor cantidad de personas.
El concepto de justicia, pertenece tanto al ámbito de lo ético como al
de lo jurídico, ha sido y sigue siendo empleado desde diferentes perspectivas que
corresponden a distintas concepciones de las relaciones sociales. Como virtud y valor ético-social, su realización se encuentra siempre en tensión y frecuentemente en conflicto con la exigencia de la libertad individual. Asimismo, la forma de entenderla y tratar de realizarla, tanto en el nivel jurídico como en el ético –que son planos distintos pero interrelacionados, por cuanto lo jurídico encuentra su razón de ser en su intencionalidad ética– puede responder a una cosmovisión tradicionalista o a una progresista. La primera trata de mantener las cosas como están, suponiendo que todos se benefician en una sociedad estable, a pesar de los defectos de cualquier sistema social real. La progresista, en cambio, intenta remediar los defectos mediante la crítica conducente al replanteamiento de las estructuras sociales y a la redistribución de los bienes materiales y culturales en busca de una sociedad más justa. Se dan también dos ideas contrapuestas de la justicia: la que se basa en el mérito (que corresponde a la visión tradicionalista: a cada cual lo que se merece) y la que se basa en la necesidad (correspondiente a la visión progresista: a cada cual lo que necesita).
La correspondencia con el concepto de equidad se da propiamente en la segunda,
porque ésta parte del presupuesto de la igualdad de todas las personas en cuanto
sujetos de derechos; mientras que la primera no sólo establece de entrada un orden de privilegios a partir de los méritos, sin considerar las condiciones sociales de quienes no han podido lograrlos, sino que, además, corresponde a un concepto reducido a la recompensa o a la venganza. John Rawls, en su Teoría de la justicia, le da la prioridad al concepto de equidad, al definir la realización de la justicia como el resultado de un contrato social hipotético que, en virtud de un supuesto “velo de ignorancia” previo –es decir, ignorando en un principio los hechos, las historias y las situaciones particulares–, reconoce imparcialmente los derechos iguales de todos; pero a partir de tal reconocimiento tiende a procurar su realización efectiva para quienes en una sociedad determinada se encuentran en desventaja -los pobres, los marginados, los excluidos-.
Otros de los filósofos contemporáneos que relaciona la ética con la justicia es Paul Ricouer nos dice que la intención de la ética es el de una “estructura del vivir-juntos (convivir) de una comunidad histórica -pueblo, nación, región, etc.-”, que garantice la igualdad como equidad, lo que implica el reconocimiento efectivo de los derechos de todos y cada uno de los integrantes de la sociedad. Sobre la base de la pluralidad, que es un dato fundamental de la condición humana, la realización de la justicia como equidad exige la concertación mediante la participación activa de todos los integrantes de la sociedad en las decisiones que afectan la determinación de los contenidos y la realización de la vida buena para todos y cada uno.

Conclusión final.

Durante el recorrido histórico realizado en la búsqueda de una respuesta a la pregunta sobre ¿qué es la justicia?, resulta arduo dar una respuesta contundente. La filosofía que interroga, problematiza, aspira alcanzar la verdad, a través  de una explicación racional, se ha esmerado, esforzado en encontrarla en ese recorrido que realiza desde los presocráticos hasta hoy. La palabra abre un abanico de respuestas infinitas como consecuencia de la interpretación que cada persona realice conforme a como una Nación aplica sus leyes o de la acción que una persona realice pudiendo ser considerada justa o injusta. La justicia es una aspiración al que todo individuo o sociedad pretende alcanzar. La religión nos redime de toda situación de injusticia cuando vamos al cielo, siempre y cuando nos portemos bien acá en la tierra, Nietzsche lo denomina moral de los esclavos. En la vida terrenal, el hombre como un ser gregario, cede parte de su libertad para vivir en sociedad; y el Estado se encarga de regular los derechos y obligaciones que tenemos los ciudadanos a través de leyes que regulan nuestras conductas, y ellas podrán ser justas o injustas. Por lo tanto, en este mundo terrenal sólo quedan dos alternativas, acatar las leyes tal cual fueron sancionadas o ponerse en acción a través de los mecanismos democráticos establecidos para cambiar la realidad y como dice Marx: “los filósofos no han hecho más que interpretar al mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

martes, 8 de enero de 2019

El lenguaje según Wittgenstein


Wittgenstein nació en 1889, en Viena, Austria y falleció en Cambridge, Reino Unido en 1951, fue un personaje  fascinante,  perteneció  a  una  familia  judía, austriaca adinerada  de renombre o prestigio. Estudió ingeniería aeronáutica. En su vida en Londres comenzó a estudiar filosofía de la matemática y de la lógica. Sus críticos lo ubican en el campo del positivismo lógico de Russell, del  cual recibirá una  gran  influencia, se  desmarcará  de  su f ilosofía  científica,  y aportará   desde  su ¨principio  de verificabilidad¨ una   filosofía  analítica  que  pretende  demostrar  que   solamente tienen significado aquellos enunciados que son empíricamente verificables. Es decir, en la misma línea que Karl Popper y  su  metodología  de  la  ciencia,  que  expondrá  el ¨ principio  de  falsación, como una de las bases fundamentales de los postulados científicos.
Hasta  finales  del  siglo  XIX, todos  los  temas y problemas filosóficos giran alrededor de la relación entre lenguaje y pensamiento. Los filósofos entendían que a través del lenguaje, el pensamiento de las personas se ofrecía para sí mismo y para los demás a través de palabras y oraciones.

LENGUAJE
PENSAMIENTO

Esta relación entre lenguaje y pensamiento se manifiesta o aflora cuando hablamos de la realidad, de las representaciones, de la verdad, de ética, del poder o cuando analiza la cultura humana. Hay una estrecha relación entre pensar y hablar, porque es la raíz de nuestras acciones, gustos, creencias, deseos y, en definitiva, de nuestra relación con el mundo y la realidad.
MUNDO
REALIDAD

Los filósofos pensaban que las cosas motivaban las palabras, es decir que el origen y el sentido de las palabras, estaba inscripto en las cosas del mundo, el lenguaje reflejaba el pensamiento; pensar era una forma de imponer categorías intelectuales a los datos de la experiencia y las palabras representaban la relación entre el pensamiento y el mundo.  
Pero a partir de la filosofía contemporánea las cosas empiezan a verse de otra manera y se comienzan a darse algunos señalamientos de tres órdenes diferentes:

      1)    En el orden lingüístico.
Se comienza a dejar de lado la idea de que el lenguaje cumple una función representativa. La relación entre las palabras y las cosas es arbitraria.
     2)    En el orden filosófico.
Con la filosofía analítica se comienza a decir que todos los problemas filosóficos son problemas planteados por el uso del lenguaje y, que resueltos estos problemas lingüísticos, desaparecerían gran parte de los problemas filosóficos.
     3)    En el orden lógico.
Se planteó el problema de la posibilidad y la necesidad de formalizar el lenguaje. La lógica era una técnica que posibilita pensamientos correctos.

Con Frege, Russell y Wittgenstein la lógica comienza a verse como una estructura misma del lenguaje.
El lenguaje sigue siendo un problema central en los debates filosóficos de la época actual. Wittgenstein se consideró como la síntesis y la máxima expresión de los debates sobre el lenguaje. Sus trabajos marcan un punto de inflexión, un antes y un después en la filosofía del lenguaje.
La filosofía de Wittgenstein suele considerarse dividida en dos fases, la segunda de ellas caracterizada por una crítica radical de las tesis defendidas en la primera; existen, con todo, rasgos comunes a ambas, como el interés por analizar el lenguaje como método de reflexión filosófica.
El primer Wittgenstein.
Plantea el problema lógico-formal del lenguaje y sus ideas se refleja en su primer obra el Tractatus Lógio-philosophicus.
Su preocupación principal era establecer una relación lógica entre el lenguaje y el mundo. El mundo adquiere sentido a través del lenguaje o el nexo entre nosotros y el mundo es el lenguaje.
Los componentes del lenguaje que hacen posible esta relación son: 







LOS NOMBRES
Son expresiones que designan una cosa. El significado de un nombre consiste en el objeto que nombra y el significado de una oración consiste en la situación que describe.
Los objetos son como una especie de átomos lógicos y constituyen la materia con la que están construidos todos los hechos. Por ejemplo: la palabra árbol designa a la cosa árbol.
Pero los nombres solos no producen sentido. Por ejemplo decir: árbol, árbol, árbol, no nos dice nada.




LAS PROPOSICIONES
La relación lógica existente entre el lenguaje y el mundo se establece a través de proposiciones.
Una proposición es un enunciado acerca del mundo. Todas las proposiciones tienen un significado y pueden ser verdaderas o falsas.
Hay dos tipos de proposiciones:
1)       Las proposiciones elementales o atómicas: son aquellas que no se descomponen en otras proposiciones.
2)     Las proposiciones complejas o moleculares:








IMAGEN PICTÓRICA
DEL SIGNIFICADO
Las proposiciones elementales tienen sentido porque son imágenes de estados de cosas. Una proposición comparte con la situación que describe una misma estructura o forma pictórica o lógica.
Las imágenes pictóricas del mundo son imágenes isomórficas, es decir, representaciones en la que están coordinadas o coinciden cosas, propiedades y relaciones de un sistema (mundo), con cosas, relaciones de otro sistema (lenguaje). La coordinación es lo que hace que un hecho sea imagen de otro. Si una imagen es isomórfica es verdadera, de lo contrario es falsa. El significado de la proposición será entonces el resultado de la coordinación de la proposición.






LOS NEXOS LÓGICOS.
Son también llamados conectivas extensionales, son palabras lógicas que tienen la propiedad de que, a partir de proposiciones elementales cuyo valor de verdad está determinado, crean una proposición compleja cuyo valor de verdad queda, a su vez, determinado por el valor de verdad de las proposiciones atómicas que la componen. Algunos de estos nexos lógicos son: y, o, si… entonces…, no, ni… ni.
Dos o más proposiciones elementales o atómicas unidas por nexos lógicos configuran una proposición compleja o molecular. Por ejemplo: “el árbol están caído y la vereda está rota”  la unión de dos proposiciones atómicas unidas por un nexo lógico componen una proposición molecular.
La verdad o la falsedad de las proposiciones complejas o moleculares dependen de las proposiciones elementales o atómicas que la componen y el tipo de nexo que se establece entre ellas.

Estos componentes del lenguaje nos permiten hacer referencia del mundo. Pero ¿de qué está compuesto el mundo?
 El mundo está compuesto por:




      1)    Los hechos.

Wittgenstein dice: “El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas”.
Cuando los hechos existen las proposiciones elementales o atómicas son verdaderas y lo referido a ellas son estados de cosas del mundo.



      2)    Los estados de cosas.
Las proposiciones refieren a estados de cosas que están compuestos por hechos, que a su vez compuesto por objetos. Por ejemplo: “el árbol está caído”, es una proposición verdadera si hay un hecho en el mundo real que es justamente que el árbol esté caído.

En resumen, para Wittgenstein el lenguaje es la totalidad de las proposiciones, sean estas verdaderas o falsas o el lenguaje es la totalidad de las figuras de todas las situaciones, existentes o inexistentes. Cada figura representa su sentido y una proposición es una figura de situación, por compartir una misma forma lógica o pictórica.

El segundo Wittgenstein.

El segundo momento del pensamiento filosófico de Wittgenstein está expuesto en su libro “Investigaciones Filosóficas”. En esta obra se advierte un cambio en sus ideas con respecto al Tractatus Lógigo-Philosóphicus.  En este segundo período la idea principal está representada en la siguiente tesis: La relación del mundo-lenguaje no es de carácter necesario, es decir, no es de carácter lógico-formal. Como esta relación no es necesaria puede adoptar diversas formas.
Esta forma de entender el problema modifica sustancialmente el concepto de significado. El significado de una expresión no reside en lo que representa lógicamente, sino en los usos del lenguaje en el contexto de las diversas actividades humanas. De lo que se trata ahora es de saber cómo funciona el lenguaje en vez de intentar responder a la pregunta de por qué una proposición tiene sentido. En esta nueva mirada sobre el lenguaje, adquiere especial significación y presencia el lenguaje cotidiano.  Por otra parte, realizar un breve recorrido por los principales puntos de esta elaboración, nos sitúa en la puerta de uno de los temas más complejos de la filosofía del lenguaje contemporánea: la teoría pragmática del significado. En otras palabras, es difícil comprender la discusión actual acerca del lenguaje, si no se tiene en cuenta los problemas planteados por Wittgenstein.
Como la relación entre lenguaje y el mundo no es necesaria, entonces son posibles diversas formas de lenguaje que pueden expresar de muchas formas esa relación. Cada una de esas maneras es un juego lingüístico. Los lenguajes son múltiples y esta multiplicidad varía; es decir, algunos juegos lingúisticos aparecen mientras otros van cayendo en desuso y son olvidados.
El lenguaje deja de ser la representación lógica y pasa a ser una actividad. Dar órdenes, describir la apariencia de un objeto, narrar un suceso, formular una hipótesis, presentar los resultados de una experiencia en tablas y diagramas, recitar, hacer chistes, preguntar, agradecer, maldecir, rogar, etc., son algunos de los múltiples juegos del lenguaje.
¿Cuál es el alcance de esta modificación del punto de vista anterior?
En primer lugar, se modifica la idea que se tiene del significado: en los juegos lingüísticos, el significado de una palabra, de una oración es el uso que se hace de ellas en cada juego del lenguaje, y el uso es la costumbre de las técnicas de ese juego.
En segundo lugar, Wittgenstein deja de lado la idea de un lenguaje es tanto mejor cuánto más se aproxima al ideal de un lenguaje exacto. En la idea del lenguaje exacto propio del primer Wittgenstein había tres exigencias:
    1)    Las palabras debían ser definidas (las definiciones eran ostensivas: para definir “árbol” había que señalar, indicar, el objeto árbol),
     2)    Las palabras debían seguir reglas lógicas;
     3)    Las reglas tenían que ser establecidas para siempre (las reglas eran lógico-formales).
Wittgenstein piensa ahora que estas exigencias son ilegítimas dentro del lenguaje cotidiano. La primera exigencia queda impugnada con la teoría de los juegos del lenguaje: las palabras se definen por su uso en un contexto determinado. La exigencia de la exactitud es un despropósito: dentro de los juegos del lenguaje no hay límites de exactos para establecer un significado. Por lo tanto, y en relación a la tercera exigencia, Wittgenstein asegura que no hay reglas que definan de una vez y para siempre el significado de una expresión: los significados son abiertos, dinámicos y variables, según el contexto y el uso que se hace de ellos.
En tercer lugar, las expresiones proferidas ya no buscan ser sólo la descripción del objeto o hecho del mundo nombrado, sino que la expresión significa ahora sólo aquello que debe ser entendido. Entender correctamente una expresión dentro del juego lingüístico utilizado en esa oportunidad, es entender el significado de la expresión. Por ejemplo: un adolescente de una escuela secundaria concurre el domingo a la cancha de fútbol y una persona que está a su ledo le dice: ¿me aguantás un faso?. El joven saca un cigarrillo y se lo da. En este caso se utilizó un juego del lenguaje propio del ambiente de una cancha de fútbol y la comunicación fue eficaz. El lunes va a su escuela y le dice a su profesora de lengua: ¿”me aguantás el libro”? La profesora ante el pedido de su alumno se enoja y considera que el pedido fue una falta de respeto. En este caso hubo un uso inadecuado del lenguaje porque la preferencia, el juego del lenguaje utilizado, varió de contexto y resultó inapropiado y, por lo tanto, la comunicación fue ineficaz.
Entonces: ¿qué es lo que determina que una expresión ha sido utilizada correctamente? Lo que determina  el comportamiento que muestra una comprensión correcta lo decide la reacción de la comunidad lingüística que establece un determinado comportamiento como comprensión correcta. Queda claro que las determinaciones de corrección o incorrección de las comunidades lingüísticas no son fijas, ni universales, sino que se van modificando con el tiempo y según los lugares, las influencias que recibe esa comunidad.
En cuarto lugar, Wittgenstein señala que: “no puede haber una regla del lenguaje para uno solo y para una sola vez”. Esto es lo que se conoce como la imposibilidad de los lenguajes privados.
Las sensaciones de una persona pueden ser privadas pero las palabras de las sensaciones son públicas y están sometidas al control del criterio público acerca de ellas. Por ejemplo cuando digo “tengo un dolor”. Una expresión tiene significado sólo cuando públicamente hay casos en que puede ser usada correctamente o incorrectamente. Solo hay utilización correcta o incorrecto cuando hay compromiso para la utilización de los juegos del lenguaje. Los controles del uso del lenguaje los hace la comunidad lingüística, en un lugar y tiempo dado. Los juegos del lenguaje y sus usos son públicos y las reglas de esos juegos son las que juegan todos.
Los alcances filosóficos del cambio en el pensamiento de Wittgenstein son:
1.    La tarea filosófica tiene una finalidad terapéutica. La preocupación de este primer momento filosófico de Wittgenstein deja de ser la realización de un lenguaje completo y perfecto. Wittgenstein ve a la filosofía como una enfermedad cuyo mal mayor consiste en plantear falsos problemas, y busca utilizar el análisis del lenguaje como terapia. En muchos casos lo que el filósofo necesita no son respuestas a sus preguntas, sino comprender que las preguntas que carecen de sentido. Cuando el filósofo queda enredado en esas pseudo-preguntas, se enferma y las cuestiones filosóficas pasan a ser sus enfermedades. Entonces, la única terapia posible es un filosofar que saque al filósofo  de esos nudos inconducentes y sin sentido.
2.   La multiplicidad de juegos del lenguaje desemboca en un relativismo lingüístico. Otra consecuencia filosófica importante de esa segunda etapa del pensamiento de Wittgenstein, es el relativismo lingüístico que se pone de manifiesto en la defensa de la multiplicidad de juegos del lenguaje. De la perspectiva del lenguaje como  representación lógica del mundo se pasa a la visión del lenguaje ordinario como instrumento.
Wittgenstein afirma que todo lenguaje está en orden tal como está. Por lo tanto, es imposible que un lenguaje lógico o científico pretenda constituirse en el lenguaje que comprende a todos los otros y mucho menos mostrarse como el lenguaje capaz de ofrecer criterios de rectificación y de interpretación de un mundo que lingüísticamente se le muestre lejano o inabordable (el mundo de la vida cotidiana, el mundo del lenguaje ordinario).

domingo, 18 de febrero de 2018

La ética Nietzscheana


Problemática:

Nietzsche es el filósofo contemporáneo que provoca una ruptura en el pensamiento filosófico tradicional, sospechando y de-construyendo aquellas verdades o certezas filosóficas edificadas en toda la historia de la filosofía. Provoca un quiebre en la manera de ver y pensar el mundo cuestionando todos los valores éticos y morales de la cultura occidental y la tradición judeo-cristiana.
Su pensamiento nos dice: “…Lo que conviene a la especie es que la desgracia, la debilidad y la degeneración desaparezcan…”[1]. ¿Cuál es la crítica que hace a la ética y la moral occidental y cristiana y que ética propone?

La ética de Nietzsche atraviesa dos etapas:

1.    La crítica a la moral tradicional
2.    El nihilismo como una ética alternativa innovadora.

La crítica a la moral.

Nietzsche nos dice que la moral tradicional ha corrompido a la humanidad entera. La moral es una mentira histórica desarrollada en nuestra sociedad. Nietzsche desenmascara a la moral occidental y cristiana, desde dos puntos de vista:

1) Los términos “bueno” y “malo” tienen otro significado. Lo Bueno es lo  “noble”, “dominador”, “de clase o rango superior”, “aristócrata” y malo es el débil, el simple, el vulgar, el plebeyo, el sometido o de rango inferior.

2)) Nietzsche investiga el origen histórico de una doble moral.

Ø  La moral de los aristócratas, de los hombres con voluntad de poder es la de los fuertes, creativos, dominadores. Estos forman una casta o clase social que se impone a la clase de los débiles, de los inferiores, de los vulgares y sometidos. El dominador afirma, ama la vida, es duro para sí y para los demás, y desprecia la debilidad y la cobardía, el miedo, la humildad y la mentira. No se compadece ni es piadoso.
Ø  La moral de los esclavos o rebaño: es negativa, es uno de los males que reina en nuestra cultura porque privilegia la igualdad, la compasión, la dulzura y la paciencia. Es propia de los oprimidos y los débiles que a menudo desprecian esta vida y se refugian en el más allá. Es la moral de los cobardes, los mediocres, los dóciles y obedientes.

Según Nietzsche, el mundo creado por Platón es ficticio, es un mundo inventado. El único mundo que existe es el nuestro, en el que estamos día a día, el mundo de nuestros valores, de nuestras perspectivas, se ha producido una transmutación de los valores. La búsqueda socrática del universal, y la aportación judeocristiana de la misericordia y la compasión ejecutaron una traición sobre la moral de los señores, imponiendo una moral de esclavos como alternativa. Hechos históricos como la Revolución Francesa o la expansión de la democracia vienen a verificar y confirmar esta traición. La inversión o transmutación de los valores está consumada y Nietzsche reivindica la moral de los señores. La moral y la religión son engaños, traiciones, imposiciones.

El nihilismo como una opción moral.

Nietzsche tiene como punto de partida la destrucción de la moral y una fuerte crítica a la religión. Anuncia la muerte de Dios y propone como alternativa el nihilismo: aceptar la vida y la nada y vivir “Más allá del bien y del mal”. Se rechazarían todos los valores y normas morales y religiosas. El mundo y la vida carecen de sentido y la única verdad es el eterno retorno, la eterna repetición de todo. No existe la verdad ni el valor: sólo la apariencia, la materia. Si se supera este desfondamiento, el hombre puede crearse y recrearse permanentemente, en un continuo juego con la realidad. Superado el nihilismo, el hombre puede llegar a ser superhombre, viviendo completamente libre, al margen de las cadenas que a juicio de Nietzsche son la moral y la religión. De la sumisión a la voluntad divina se pasa a la afirmación de la voluntad de poder, la fuerza, el dinamismo que arraiga en cada cuerpo. El yo se impone al mundo. La virtud nacerá así del fondo de la pasión El mandato ético de Nietzsche sería: “Créate a ti mismo”, a partir del caos, del flujo de fuerzas e impulsos que eres.
El mundo no tiene sentido ni hay un ideal al que aspirar. La vida no puede enfocarse como progreso sino como eterno presente que acontece y se repite. La vida es dolor, fragilidad, llanto, risa, fortaleza, alegría. El superhombre juega con la vida, encarna el espíritu de un niño. Jugar es hacer cosas sin buscar un sentido, una utilidad o un rendimiento. El superhombre inventa nuevos sentidos para las cosas, decide lo que quiere ser y lo que quiere que el mundo sea. Vive a la intemperie y no está sujeto a nada. Con Nietzsche la ética se disuelve en la estética. Los conceptos se convierten en metáforas, y la trasgresión es una actitud permanente. Habría que preguntarse hasta qué punto es aceptable su propuesta. Las críticas pueden formularse desde distintos puntos de vista. La ética de Nietzsche conduce a la llamada “posmodernidad” en la que todo vale ya no existen referentes (opuesto al universalismo socrático o platónico). Su crítica a la razón y la moralidad es devastadora y radical.



[1] NIETZSCHE Y LA ETICA. http://galenosuptc.blogspot.com.ar/2011/03/los-problemas-de-la-etica-aristoteles.html

lunes, 8 de enero de 2018

El Gato Galeano. Una historia viviente del Río Salto.


Los que vivimos en Salto, Buenos Aires, tenemos el orgullo de que por nuestro Pueblo pase un Río que nos llena de satisfacciones. A él concurrimos todos los veranos para refrescarnos del calor intenso, para desconectarnos de la vida cotidiana tenemos su orilla o alguna barranca para tirar la caña de pesca para atrapar algún bagre, boga o dorado que luego disfrutamos en el almuerzo o cena, con un rico vino blanco. Además contamos con una Avenida Costanera para salir a caminar, trotar y hacer relaciones sociales.

El Balneario Municipal, consta de instalaciones para disfrutar de algún asado familiar o con amigos. en sus piletas nos bañamos, nadamos, charlamos con amigos, mateamos, tomamos sol. El río siempre es una experiencia placentera.


Pero el río sin el Gato no es río. Con el apodo de "El Gato", Ricardo Galeano es el histórico bañero o guardavidas del río. Un personaje popular, encantador, carismático, fachero que siempre tiene una respuesta para dar. Conocedor, observador, lleno de experiencias de vida, de anécdotas para contar. Aquél que no necesito de la concurrencia a una academia para usar un lenguaje adecuado, simple, para relacionarse humanamente. Una autoridad al que todos consultan cuando algún tema relacionado con el río lo amerita. De mucha calle, de noches de bohemía, de picardías y aventuras amorosas. Un sex-simbol, un dandi latinoamericano, al que muchas mujeres de diferentes generaciones alguna vez con él fantasearon. El Gato puede demostrar que para ser felíz no es necesario poseer dinero, con una simple malla, unas ojotas y una caña de pescar alcanza y sobra para gozar de la vida. Lleno de historias y leyendas urbanas para contar, cuándo del río se trata, de borrachos, ahogados, desaparecidos, aparecidos y pasiones debajo del agua. Siempre tiene la primicia o la posta de la doxa de lo acaecido en el pueblo. Amante de la vida, de la naturaleza, del sol que siempre lo mantienen bronceado, envidia de muchos por su color tostado que hace resaltar sus celestes ojos como un actor hollywoodense. Siempre atento, un lector del lenguaje corporal que le permite adelantarse para socorrer a los bañistas inexpertos que concurren al balneario, especialmente los fines de semana, que no saben nadar, no conocedores de los secretos del río, debiendo ser auxiliados cuando se zambullen al agua. El ojo experto del Gato le permite anticiparse a los acontecimientos y lo destacan profesionalmente. Conocedor de los recovecos, pozos, correntadas del río. Sabedor de los lugares de pesca. Habitué de bares y confiterías para alguna picadíta criolla, algún vaso de vino, gancia o cerveza.

Siempre presente en las Fiestas Populares del pueblo, de recitales o bailes y como gratificación, cuenta de haber llevado en bote por el río hasta el escenario a León Gieco. Uno de los festivales más masivos realizados en nuestro pueblo, allá por Enero de 1988.  Su vida durante todo el año pasa por su conexión con el río. Durante el invierno como empleado municipal, realiza actividades de mantenimiento de pintura, reparaciones, limpieza, etc. En verano, ejerce su actividad profesional de guardavidas, que siempre ha sido reconocida su labor por los diferentes jefes comunales de diversos partidos políticos que han gobernado nuestra ciudad. Como muchos habitantes de este lugar, tengo el orgullo de haber conocido al Gato es un referente de mucha confianza y honestidad, En definitiva, el Gato es una historia viviente de nuestro río y de nuestro pueblo y qué mejor forma de homenajearlo de esta manera.






lunes, 4 de diciembre de 2017

El suicidio.

Instituto Superior de Formación docente y Técnica N° 126.
Metafísica.
El suicidio. 

5 de diciembre de 2017

Dedicatoria.

 “Esta monografía está destinada a la memoria de todos aquellos seres humanos, que tomaron la decisión más difícil de la vida, el final de su existencia. Seguramente habrá muchas interpretaciones al respecto, algunos ocuparan el lugar de jueces y condenarán dicha acción, otros absolverán esa trágica decisión. Tal vez, ponerse en la piel del suicida es la mejor manera de comprender la difícil decisión de terminar con la propia vida”.


 INTRODUCCIÓN.

La elección del tema para este proyecto monográfico surge a raíz de un acontecimiento ocurrido en el año 1997, el suicidio de un familiar. La cercanía en esa relación parental indujo a involucrarme afectiva y profesionalmente a ese suceso. Es imposible poder olvidar aquél hecho ocurrido, cuando unos días antes habíamos compartido un almuerzo familiar, en el que nadie pudo dar cuenta del desenlace que luego iba a ocurrir, no hubo síntomas, solo risas, momentos gratos de una mesa familiar.
Este hecho provocó una profunda angustia, muchos interrogantes fueron aflorando y entender aquella trágica decisión llevo mucho tiempo de comprensión, reflexión, de análisis de por qué una persona, tan cercana quisiera quitarse la vida. La primera reacción es un sentimiento de ira, de mucha bronca abriendo un abanico de preguntas: ¿por qué había tomado esa trágica decisión? ¿Cuáles fueron las causas que lo llevaron al suicidio? ¿Cómo podía haber cometido un acto de tanta cobardía? ¿Cómo no di cuenta que eso iba a ocurrir? ¿Podría haberlo evitado?
Apenas tenía 30 años, una vida por delante, un matrimonio recién constituido, un hijo de once meses, un trabajo autónomo que le permitía tener tiempo libre para gozar de la vida, una casaquinta de la que podía disfrutar, su situación económica resuelta, de carácter fuerte, solidario, de buen humor, chistoso, alegre, irónico; y sin embargo, no  pudo evitar tomar una decisión de tanta crueldad no solo para él, sino para todos sus familiares y amigos que lo rodeaban.
La angustia interior y las preguntas sin respuestas inducen a la comprensión, obtenidas a través de apelar al recurso que sólo la filosofía brinda cuando el asombro y la angustia invaden. La interminable lectura de libros es otro recurso terapéutico para poder apaciguar la tristeza. El primero de ellos la lectura del libro el suicidio de Emile Durkheim, y junto a otros libros que ayudan a abordar dicha problemática permiten entender al suicidio como parte de la historia del hombre, desde diferentes disciplinas científicas. 
Pensar la muerte como el fin de la existencia humana, es una preocupación y problemática que también aborda la filosofía desde sus diferentes ramas, abriendo la posibilidad de profundizar reflexivamente este tema que tanto escozor provoca en la sociedad humana.
Llevar a cabo un proyecto de investigación amplio de un tema que tantas significaciones tuvo a lo largo de la historia humana, suscitando sentimientos diversos y una serie de interrogantes, en la que se supone no hay una lógica racional del hecho y lamentablemente no contamos con los fundamentos de quién tomó esa trágica decisión. Pero a partir de un suceso, las ciencias que parten de hipótesis y en un trabajo interdisciplinario, puede deducir las diferentes  causas o motivos que han inducido a una persona a cometer un suicidio. 
Después de dos décadas de aquél trauma familiar, hoy se abre la posibilidad de retomar esta problemática humana, tan difícil de abordar, pero que tantos interrogantes abre para seguir investigando, interpelando sobre las causas que lleva a un ser humano a tomar esa trágica decisión. Por este motivo, el que sufre una pérdida de este tipo, se enfrenta  a una angustia radical del sinsentido o se pone a trabajar para remendar palabra tras palabra el desgarro que el acto suicida provocó. La experiencia analítica y la escritura son, sin duda, un gran remedio.


DESARROLLO.

Martín Heidegger nos dice en su libro Ser y tiempo, que al ser arrojado el hombre al mundo existencial, debe de ser obra de su propia construcción. El mundo se presenta como una red de posibilidades y entre ellas está la posibilidad de su propia muerte, situación que provoca profunda angustia. Algunos transcurren su vida esperando su destino final. Otros deciden interrumpir arbitrariamente su vida por voluntad propia, a ellos se los llama suicidas.
La Organización Mundial de la Salud define al suicidio como "todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable de la intención de morir, cualquiera sea el grado de la intención letal o de conocimiento del verdadero móvil".[1]
En el mundo, el suicidio es una las tres primeras causas mundiales de muerte en personas y según la Organización Mundial de la salud, está en constante crecimiento. Hoy se producen un millón de suicidios por año en el mundo, pero se calcula que en la próxima década, crecerá un 50% para alcanzar un millón y medio de muertes anuales y el grupo de riesgo más elevado son los jóvenes.
En nuestro país, también es un problema, la tasa de suicidio se calcula que de cada cien mil habitantes, entre un 7,2 a 8 %, de las personas mueren por causa de suicidio, superando ampliamente la tasa de muertes por homicidios. Estos datos estadísticos lo ubican en tercer lugar en los países de la región.
Nuestra ciudad seguramente no escapa tampoco a esta calamidad. Durante el mes de junio sucedieron dos causas de suicidio que fueron informados en los medios de comunicación local. Esto motiva la posibilidad de llevar a cabo una profunda investigación para poder obtener datos precisos sobre el tema.

PERSPECTIVA HISTÓRICO-FILOSÓFICA.

A lo largo de la historia de la humanidad, el suicidio siempre fue una problemática del cuál los filósofos se preocuparon. En la antigua Grecia, Platón en sus diálogos escritos en aquella época como el Fedón[2]  y Las Leyes[3], hace mención a la muerte de Sócrates bebiendo cicuta, el tribunal le había dado la opción de exiliarse, pero él, sin embargo, opto por su propia muerte. Esta actitud de Sócrates fue interpretada de diferentes formas, algunos piensan que fue una conducta suicida y otros una cuestión ética para acatar las leyes griegas.
Para el estoicismo representado por Séneca y en la modernidad renacentista de Montaigne, ambos no dudaron en pensar la muerte de Sócrates como un suicidio.
Aristóteles[4], discípulo de Platón, adopta una postura contraria al suicidio y lo considera como un atentado en contra de la propia vida, una deshonra personal y un acto de cobardía que iba en contra de la polis griega.
Séneca[5] ve en el suicidio una práctica de libertad que posee el ser humano para abandonar una vida que considera indigna e impropia de la razón. El honor y la libertad son dos principios fundamentales de esta filosofía antigua que sustenta al suicidio como un acto valiente y moral.
Para Séneca el suicidio no es ir contra Dios, porque es precisamente Dios quien destina a las personas a la muerte. Es un acto totalmente racional y voluntario, una posibilidad que Dios nos pone al alcance de la mano para salir de la vida cuando lo creamos necesario. Al fin, es la manera de asegurar nuestra propia libertad frente a la vida.
Durante el período medieval, el cristianismo fue el protagonista principal de esta larga etapa de la historia y tuvo una concepción teológica, social y cultural que consideró el suicidio tabú, marcando una clara ruptura con los filósofos de la Grecia antigua, apareciendo la prohibición absoluta del suicidio junto al castigo social y religioso.
San Agustín piensa lo contrario a Séneca y se inspira en las Sagradas Escrituras para el “no matarás”, también hace referencia al suicidio[6]. Santo Tomás de Aquino[7], respaldado en el pensamiento de San Agustín, da sus fundamentos teológicos para desaprobar el suicidio. En su Libro “La Suma Teológica”, agrega el argumento de Aristóteles y de San Agustín, por lo cual habría tres motivos que rechaza al suicidio, ellos son: en primer lugar, porque es contrario a la ley natural y la caridad; en segundo lugar,  porque es contrario a la ciudad o polis; y finalmente porque Dios es el único que tiene derecho a dar vida y a quitarla.
Con el Renacimiento surge de la modernidad y el humanismo emergente demuestra interés en las antiguas costumbres y los argumentos estoicos en defensa del suicidio.
Las propuestas filosóficas surgen a partir del pensamiento de Montaigne donde escribe que era hora de morir cuando vivir acarrea mayor mal que bien y consideraba que es ir contra las propias leyes de la naturaleza el conservar la vida para tormento e insatisfacción propia, manteniendo la antigua regla de “una vida tranquila, o una muerte feliz”. Es bueno morir cuando la vida es molesta. Vale más no vivir que vivir desgraciado”[8].
Durante los siglos iluminados por la razón humana (XVII a XIX), surgen importantes planteamientos filosóficos sobre el suicidio con grandes defensores y detractores del mismo, a la vez que los castigos legales se atenuaron, sin embargo estaba prohibido enterrar a los suicidas en el cementerio; y por otra parte, se otorgaba cierta solemnidad a los suicidios por honor, sobre todo los de militares y los de duelos.
David Hume, filósofo moderno representante del empirismo escéptico, en similitud al pensamiento de Montaigne, adopta una postura abiertamente a favor del suicidio y lo fundamenta desde la teología, la sociología y la ética en contra del pensamiento medievalista de San Agustín y Santo Tomás porque para él, el suicidio no es un pecado ni una ofensa contra Dios y le da un carácter moral dado que todos podemos elegir vivir o morir.
En el libro “Metafísica de las Costumbres”, Kant expresa que hay deberes para consigo mismo, el hombre debe de tratarse como un fin y no como un medio. En varios libros Kant hace referencia al suicidio desde el punto de vista ético. Hace una fuerte crítica al estoicismo porque quien comete un suicidio olvida la dignidad humana, se debe de respetar la humanidad honrando la propia vida siendo un deber ético cumplir con el deber ser, las normas, la moral.
El primer pensador contemporáneo que desarrolló el problema del suicidio, fue Schopenhauer, quien reflexiona sobre la muerte, el dolor y el sufrimiento y rechaza categóricamente desde lo moral la voluntad de vivir como negación a la propia vida. Para este autor quien comete un suicidio está manifestando su intención de vivir, afirma la vida enérgicamente porque quien se quita la vida busca liberarse de sus males y dolores[9]. Su pensamiento se afirma en las posturas de Séneca y Hume.
El filósofo Philip Batz, quién adopta el seudónimo de Mainlander y que precisamente se suicida a los 34 años, era un fiel seguidor de Schopenahuer, decía que la moral cristiana no es más que un mandamiento de suicidio lento manifestado en Jesús. Este tipo de suicidio denominado sensu allegorico lo relaciona con el origen del universo. Dios de un modo suicida y arbitrario decide la catástrofe absoluta. Actualmente esta idea se vincula con la teoría del Big Bang, la gran explosión que es una energía creadora, pero a su vez es caos y destrucción.
El más polémico y genial filósofo loco llamado Nietzsche, por su experiencia del dolor, su carácter especial y su vitalismo filosófico no pudo escapar de reflexionar sobre el suicidio. Acérrimo crítico de la moral cristiana, pone su mirada en el mundo griego y piensa al dolor como resultado de un destino trágico que tiene que ser aceptado por el hombre y justifica para algunos casos, atentar contra la propia vida como un acto puro de libertad. Esta interpretación dio motivos suficientes para pensar que Nietzsche tenía una ideología nazi. Sobran argumentos en Nietzsche que justifican la eutanasia voluntaria y el suicidio. “mucho mejor es la decisión de optar por la muerte rápida y libre a través del suicidio”.[10]
Albert Camus en su libro “El mito de Sísifo”, aporta  su visión y desarrolla el concepto de absurdo y el suicidio como categoría filosófica.  Define al absurdo como el silencio con el que el mundo responde cuando se le pregunta por su sentido y postula el suicidio como una posible solución a lo absurdo, pues cuando algo pierde el sentido la reacción más humana es casi siempre abandonarlo cuando la razón busca respuestas coherentes y racionales, pero el mundo carece de ellas. Encontrar una razón para vivir es equivalente a encontrar una razón para morir. Cuando la vida nos ha superado y no la podemos explicar concluimos que no vale la pena vivirla.
En esta obra de Camus ve en Sísifo al héroe absurdo que vive su vida al máximo, odia la muerte, y es condenado a una tarea inútil. Está presentada la incesante e inútil tarea de Sísifo como una metáfora de la vida moderna, con el trabajo intrascendente en las fábricas y oficinas. “El obrero actual trabaja durante todos los días de su vida en las mismas tareas y ese destino no es menos absurdo. Pero no es trágico sino en los raros momentos en que se hace consciente.”[11]
La historia de la filosofía nos señala un espectro amplio de posibilidades incluyendo a aquellos que condenan y a otros que elogian el suicidio. Hay una diversidad de interpretaciones sobre la cuestión, pero el gran salto cualitativo se produce en el momento en el que el suicidio es tomado por la ciencia y convertido en una patología, entonces dejo de ser considerado como un pecado mortal o un crimen para ser interpretado como un índice de la locura.

CONCEPTO Y NOCIÓN DE SUICIDIO.

Según la Real Academia Española, el suicidio, proviene del latín sui (de sí mismo) y caedere (matar). Es la “acción y efecto de suicidarse” o “la acción o conducta que perjudica o puede perjudicar muy gravemente a quien la realiza”.
Otra definición semejante establece que el suicidio proviene del latín: sui (si mismo) cidium (matar), “atentado contra la propia vida”, “matar-se”. Los griegos lo expresaban como autokeiria de autos: sí mismo, y keiros: mano, lo que significaría: muerte elegida por uno mismo, o sea ejecutada por mano propia. El término latino enfatiza la idea de matar y el griego la del acto con intención o deliberado de quitarse la vida.
El suicidio es un fenómeno mundial que como vimos con anterioridad, se ha producido en todas las culturas a lo largo de la historia. En ciertas épocas y culturas incluso ha sido vista como tradición, de hecho, en Japón se preveía la posibilidad de acabar con la propia vida voluntariamente con el fin de conservar el honor.
Este flagelo es un problema de salud pública que preocupa a nivel mundial. Las causas que dan lugar al suicidio son múltiples y abarcan todos los ámbitos imaginables, desde los sociales, hasta los psicológicos y psiquiátricos, ambientales e incluso culturales. Tiene multiplicidad de causas. Comienza por una etapa de ideación, entendida como pensamientos autodestructivos de acabar con la propia vida. Existen diversos grados dependiendo de su planificación siendo algunos realizados con un orden metódico y otros llevados a cabo de manera desordenada.
El suicidio es un grave problema de salud pública que constituye una de las causas de muerte no natural más frecuentes en el mundo. Se estima que en los últimos 45 años la prevalencia del suicidio se ha incrementado en un 60 %, convirtiéndose en la décima causa de muerte en el mundo y una de las tres principales causas de fallecimiento en personas entre 15 y 44 años de edad.

UNA MIRADA DESDE EL PSICOANÁLISIS Y LA PSIQUIATRÍA.

La lectura psicoanalítica que Freud dio al suicidio, la hace en dos momentos teóricos de su obra. El primero se encuentra en luto y Melancolía; el segundo deriva de la consideración  de las pulsiones Eros y Tánatos, contraponiendo el instinto de muerte al de vida.
Para Freud en el suicidio hay un síndrome depresivo que motiva esa tendencia. En el neurótico hay una tendencia homicida que lo induce a cometer su propio suicidio. En la melancolía el yo puede dirigirse contra sí mismo y convertirse en objeto de hostilidad. Demasiado complejo y largo sería entrar en el detalle de la dinámica psíquica que Freud pone en la base del desarrollo del yo. Lo que interesa subrayar es el hecho de que a través de un proceso de Identificación, puesto en acción por el suicida, en el enfrentamiento con una persona hacia la cual existe una ambivalencia de amor y odio a la vez, los sentimientos de hostilidad se resuelven hacia el propio sujeto. El impulso agresivo, en lugar de dirigirse hacia el objeto externo, se dirige hacia su Yo, que ocupa el puesto del objeto que falta.
Actualmente, hay otros factores psicológicos que propenden al Suicidio, tal vez no tan acentuados como la depresión, pero están relacionadas a patologías como lo son la esquizofrenia, la paranoia, trastornos bipolares, psicopatías específicas; y otras con trastornos afectivos a causa de presiones o situaciones estresantes como presiones familiares, académicas, abuso de sustancias tóxicas, enfermedades terminales, sentimiento de culpa, vergüenza, alcoholismo y la desesperanza, la pérdida del sentido de la vida es un factor más poderoso, cuando el futuro se ve desolado y el pesimismo domina el estado de ánimo de una persona, es más probable que se intente el suicidio.
Los cuadros depresivos se dividen en leves, moderados y severos, la severa desde el psicoanálisis se trata como una melancolía o depresión que es una patología que afecta la voluntad (sin ganas de hacer nada, no disfrutar de las cosas, irritabilidad, intolerancia, sentimiento de culpa), conductas que pueden llevar al suicidio.
Del testimonio otorgado por la Psiquiatra Soledad Danura, surge otra categoría de suicidio denominada trastorno de impulsividad, cuyas personas tienen rasgos narcisistas. Mencionó el caso de aquellas personas exitosas que tienen de todo, pendiente del que dirán, de superarse, y de pronto pasa por una situación económica difícil de endeudamiento. No lo puede soportar y viene la impulsividad, que se caracteriza porque no hay pensamientos en el medio, no puede controlar los impulsos, no puede realizar un análisis racional correcto y termina con el suicidio producto de esos impulsos inconscientes.
Otro de los conceptos a los que hace referencia la Psiquiatra es que en el suicidio, el juicio no está conservado cuando hay patologías psiquiátricas como lo son la esquizofrenia, bipolaridad, psicopatías o neurosis, pero tampoco lo hay en la impulsividad, no hay juicio, porque todo ocurre en segundos y no hay posibilidad de análisis racional de los hechos, se torna impredecible. Un paciente puede estar en tratamiento y de repente se suicida como consecuencia de un acto impulsivo. No se pudo predecir, ni prevenir, porque el paciente no daba ninguna señal. Hay otras personas que tienen una idea fija, crónica de la muerte, desea morirse porque perdió el sentido de su vida y termina con ella.
Para la psiquiatra consultada detrás de todo suicidio hay una patología que puede ser bien definida como las enumeradas con anterioridad o de rasgos de personalidad.
El creador de la logoterapia o terapia del sentido, fue Viktor Frankl, se basa en el convencimiento de que la mayor parte de las neurosis tienen sus raíces en la pérdida del sentido de la vida. El hombre se diferencia  de los demás animales porque se interroga por el significado de su existencia; en cambio los animales se guían por sus instintos. Sólo el hombre puede llegar a dudar de que su vida tenga sentido y cuando la vida ya no tiene sentido puede llevar al hombre a privarse de ella.
Alexander Lowen, psicoterapeuta, representante de la terapia bioenergética, en su libro: “La depresión y el cuerpo”, habla de la depresión como algo normal siempre que no interfiera en las tareas diarias, pero la depresión no es saludable para las personas. Las personas deprimidas viven en función del pasado y olvidan el presente. Esa situación irreal induce a las personas a perder contacto con su propio cuerpo. Hay una carencia de autopercepción, no se ve a sí misma como es, porque su mente está centrada en una imagen irreal.
Lowen arriba a la conclusión que la causa de la depresión es porque las personas viven ilusionadas en tener dinero, fama, poder. Esta vida ficticia les hace perder el contacto con la realidad y junto con la pérdida de la fe se sienten desencantadas del mundo en el que viven y muchas veces son el desencadenante de conductas suicidas.
La fe es una fuerza que sostiene la vida, tanto en el individuo como en la sociedad, y la que la mantiene en movimiento hacia arriba y hacia adelante. Es la fuerza que une al hombre con el futuro. Cuando se tiene fe se puede albergar confianza en el futuro, aún en períodos en los que los sueños o las esperanzas no parecen que vayan a cumplirse.


UN ENFOQUE SOCIOLÓGICO.

Uno de los investigadores más contundente en el estudio del suicidio desde un enfoque sociológico es justamente Emile Durkheim, quién hace un análisis exhaustivo, planteando la importancia de las condiciones sociales y culturales en la determinación del suicidio y sostiene, la necesidad de promover la integración del individuo a la sociedad evitando el aislamiento y la anomia o desorganización social.
Para este sociólogo, el suicidio es un estado de “enfermedad” o “patología” de la sociedad. Y clasifica tres formas de expresión del suicidio que están en relación con un estado de aislamiento, que suponen la desorganización del yo, y que en este espacio sólo enunciaremos y describiremos sintéticamente:
1.- suicidio altruista: es lo contrario al suicidio egoísta, lo social es muy fuerte y desdibuja la individualidad. Se produce cuando el sujeto asume la necesidad de su muerte como acto heroico por el bien de la sociedad o del grupo del que forma parte, generalmente con una marca fuerte de lo religioso en el amplio sentido de la palabra.
Un ejemplo en la actualidad, sería el caso de los suicidios terroristas de ISIS, que cometen atentados inmolándose con el fin de provocar terror en las ciudades occidentales europeas.
Otro de los ejemplos que podemos mencionar es el de los pilotos “kamikaze” japoneses, que pertenecían a la Armada Imperial Japonesa, arrojándose con sus aviones contra la flota Aliada en la Segunda Guerra Mundial.
2.- El suicidio egoísta: se enmarca en el terreno de una decisión individual, que no considera a los otros, y que presenta cuando hay disgregación o pérdida de cohesión de una sociedad y fallas en su función de sostén social. Las personas tienden a quitarse la vida cuando están ensimismados, no se integran a grupos sociales. Cuando la sociedad lo hace sentir abandonado y a su suerte el individuo pierde el sentido de la responsabilidad con la sociedad y solo es responsable consigo mismo.
3.- El anómico: es el quebrantamiento de todos los vínculos sociales tradicionales y es la causa principal del suicidio que se incrementó a partir de la sociedad industrial[12]. Se produce en una sociedad con un sistema normativo debilitado y con derrumbe de los valores sociales. Según Durkheim, se podría enlazar en lo individual con la ausencia de Ley y la desprotección total para los sujetos que se encontrarían entonces en total desamparo.
Durkheim plantea que cada sociedad tiene una aptitud para el suicidio y que es esta misma la que influye en mayor o menor grado en los individuos. Los actos individuales serían una prolongación del estado social. En todas las sociedades hay un número invariable de muertes voluntarias que se manifiesta en los tipos de “suicidio explicados” y que no varía hasta que cambia el estado de la sociedad. Admite que podría entenderse que ha de haber una predisposición individual pero explica que ésta es a su vez fruto del medio social en el que viven, que se asimila dentro de las conciencias individuales. Y sostiene que el incremento de suicidios es fruto de la miseria moral que reina en la sociedad.


SUS CAUSAS BIOLÓGICAS Y GENÉTICAS.  

La genética, como disciplina científica, trata de determinar si lo que se transmite es una herencia específica del suicidio o es la enfermedad mental. Varios estudios han señalado la asociación entre suicidio y depresión. Las explicaciones iniciales de las teorías genéticas intentan dar una interpretación en aquellos casos donde existían familias con alta incidencia de suicidios. Los estudios demuestran un alto riesgo de suicidio en las familias de los pacientes depresivos y maniacos que habían cometido suicidio, que en los familiares de aquellos que no lo habían cometido. Esto se pudo demostrar en estudios de gemelos, monocigóticos y heterocigóticos. Otros estudios establecen la probabilidad de que los individuos que tienen una vida estresante, tienen una predisposición genética a cometer suicido.
Los estudios revelan que aunque el suicidio tiene un componente genético, ese tan solo es uno de muchos factores que pueden aumentar el riesgo personal, y ni siquiera entre los que corren más riesgo de suicidio es posible predecir quién va o no a materializar sus ideas suicidas.


EL EFECTO CONTAGIO DEL SUICIDIO

Una de las consecuencias más temidas del suicidio es el peligro de su repetición. Así lo manifestaba en su frase célebre Emile Durkheim: “Ningún hecho es más prontamente transmisible por contagio que el suicidio”.[13] Está comprobado que los medios de comunicación a través de difusión de noticias sobre suicidio y el uso de internet, puede ser el desencadenante de nuevos suicidios por el efecto contagioso de la información. Si bien el suicidio es el resultado de múltiples causas de las cuáles estuvimos analizando con anterioridad, diferentes estudios epidemiológicos demuestran que la imitación puede ser el detonante de una conducta suicida.
Este  fenómeno también es denominado “efecto Werther”, porque en el año 1774 Goethe escribió una novela “Las cuitas del joven Werther” [14], que además del increíble éxito que tuvo, pasó a ser famosa por la cantidad de suicidios que ocurrieron en aquella época en sus lectores que imitaban el final de Werther. Para el sociólogo David Phillip[15] la conducta mimética de la exposición excesiva de la información relativa al suicidio de una persona, sobre todo si es famosa o un personaje público y que desencadena la imitación del mismo.
En la actualidad posmoderna, con la aparición de las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación), muy utilizadas en el sistema educativo argentino, ha surgido un nuevo fenómeno llamado “cybersuicidio”[16], a raíz de la influencia del uso de internet en los jóvenes, haciendo un uso incorrecto de estas tecnologías por parte de algunos usuarios y que muchos optan por quitarse la vida, motivado por la influencia, entre otras cosas, de páginas pro- suicidas, chats y foros de Internet.

LA FAMILIA DEL SUICIDA.

El entorno familiar es el ámbito de socialización primaria y en donde toda persona construye su subjetividad, también puede ser un factor de riesgo en cuanto a las dificultades en las relaciones interfamiliares, garantizando la infelicidad e impidiendo el crecimiento emocional de una persona como consecuencia de una comunicación conflictiva; bajos niveles de cercanía afectiva; altos niveles de control parental; estructura familiar inestable; historia familiar con depresión; desórdenes psiquiátricos; abuso de sustancias tóxicas; conducta suicida; conflictos legales del padre; violencia familiar entre sus miembros, incluyendo el abuso físico y sexual; separación de los progenitores por muerte, separación o divorcio; frecuentes cambios de domicilio a diferentes áreas; rigidez familiar, con dificultades para intercambiar criterios con las generaciones más jóvenes; situación de hacinamiento, lo que en ocasiones se traduce por la convivencia de varias generaciones en un breve espacio, lo cual impide la intimidad y la soledad creativa de sus miembros; dificultades para demostrar afectos en forma de caricias, besos, abrazos y otras manifestaciones de ternura; autoritarismo o pérdida de la autoridad entre los progenitores; incapacidad para abordar los temas relacionados con la sexualidad del adolescente, la selección vocacional y las necesidades de independencia.
Todas estas causas enumeradas pueden ser factor desencadenante del suicidio, cuando estos problemas no son abordados por profesionales de la salud a tiempo.


APORTES DE LA VICTIMOLOGÍA Y LA CRIMINOLOGÍA.

Elías Neumann, quien fuere Profesor de Criminología y Victimología  de la Facultad de Derecho, de la Universidad de Buenos Aires, escribió un libro denominado “Patrón, radiografía de un crimen”[17]. Relata la historia de un caso real, en donde él participo en un juicio penal como abogado defensor de un Santiagueño que viene a trabajar a Buenos Aires a una carnicería, donde su dueño le hace realizar tareas inhumanas, en las cuáles obligaba a su empleado a limpiar la carne podrida que compraba para ser vendida en la carnicería. El trato del empleador era someter a su empleado en un sistema de explotación laboral y de mucha violencia psicológica y verbal. Luego de un par de años de trabajo intenso y de ser subestimado, maltratado, humillado, explotado por su patrón lo termina matando. Durante el juicio, se pudo comprobar el homicidio emocional. y sufrió una condena atenuada por comprobarse el homicidio con emoción violenta establecido en el artículo 81 del CP que establece: … “1º Se impondrá reclusión de tres a seis años, o prisión de uno a tres años: a) Al que matare a otro, encontrándose en un estado de emoción violenta y que las circunstancias hicieren excusable”...
En el análisis criminológico, Neumann explica desde un punto de vista psicoanalítico, que el carnicero buscó su propia muerte o el suicidio de la mano su empleado. En realidad, se sentía tan mala persona que en el maltrato a su empleado buscaba inconscientemente su propia muerte. En su libro de victimología[18], lo clasificará como suicidio pasivo, suicidio provocado o suicidio en la mano del otro. También explica los casos de accidentes de tránsito, deportes de alto riesgo, etc., como tipos de suicidios dentro de esta clasificación.
La película argentina estrenada en 2014, “Patrón, Radiografía de un crimen”[19], basada en el texto de Elías Neumann y dirigida por Sebastián Schindel, cuenta la historia de este caso judicial.


DESDE UNA PERSPECTIVA JURÍDICA.  

En nuestro país el suicidio no constituye delito. Toda causa penal en donde se sospecha que la muerte fue ocasionada a raíz de un suicidio se inicia como averiguación de causal de muerte, luego despejadas todas las sospechas y finalizada la recolección de pruebas (nota escrita por el suicida o testimonios de familiares o amigos), y pericias científicas que dan como causal de muerte al suicidio, se desestima la acción penal y se archiva la causa por no ser considerada una tipología establecida en el Código penal.[20] Si constituye un delito la instigación del suicidio, el artículo 83 del CP establece: "la prisión de uno a cuatro años, al que instigare a otro al suicidio o le ayudare a cometerlo, si el suicidio se hubiese tentado o consumado"; si se obliga a la víctima a suicidarse mediante violencia física o moral sobre personas cercanas, el delito se considera como homicidio”.[21]
Este artículo integra la parte especial del código, o Libro Segundo y en ella se describen todos los delitos en sus distintas modalidades y la graduación penal correspondiente. Consta de 12 títulos y una sección de disposiciones complementarias que tratan.
Los delitos contra las personas ocupan los artículos 79 a 108. Y respecto a la instigación al suicidio, según la jurisprudencia argentina, se trata de un delito doloso con dos variantes: "la instigación, mediante amenazas, consejos, bromas, órdenes" y "la ayuda, entendida como colaboración material".
En cualquiera de los dos casos, para que exista delito, la ley dice que es necesario que se trate de "un suicidio consumado o de una tentativa idónea". En cambio, si se obliga a la víctima a suicidarse mediante violencia física o moral sobre personas cercanas al suicida, el delito se considera como homicidio.
Durante el siglo XIX, el suicidio era un delito y se aplicaba una pena para quien se quitaba la vida, generalmente, el castigo recaía sobre los herederos del suicida, a quienes se les privaba de la herencia de éste. A veces, la pena recaía sobre el propio cadáver del suicida: se lo colgaba de una horca o de los pies, se lo dejaba sin sepultura, se le amputaban miembros, etc.
En el Proyecto Tejedor[22] (primer intento de codificación penal general redactado por encargo del Poder Ejecutivo Nacional en 1864 por Carlos Tejedor) se castigaba al suicida, con la privación de los derechos civiles y la nulidad de sus disposiciones testamentarias; la tentativa de suicidio se penaba con reclusión de 1 a 3 años, bajo vigilancia en un establecimiento de seguridad.
Sin embargo, estas disposiciones se suprimieron cuando las provincias adoptaron provisoriamente el Proyecto Tejedor y así desaparecieron definitivamente de nuestra legislación. A partir de ese momento el suicidio y la tentativa de suicidio fueron hechos impunes.
La realidad nos dice que la instigación al suicidio es un delito que resulta difícil de ser probado, por lo tanto, en la historia jurisprudencial argentina solo existió un caso de un General del Ejército Argentino. Al enterarse de que uno de sus hijos era homosexual lo convocó a su oficina y le dijo a su hijo que era una deshonra para la familia, por lo tanto, le comunicó que él sabía lo que hacer, le dejó un arma sobre el escritorio y terminó su hijo quitándose la vida. Su padre reconoció este hecho en el Tribunal y fue condenado.
En la actualidad,  la muerte del fiscal Nisman es un hecho que conmociona a la Argentina. Las causas de su muerte y las responsabilidades que pudieran tener otras personas en el hecho, es algo que corresponde a la justicia determinar si el fiscal fue obligado a quitarse la vida o si se suicidó por motus propio.
Desde el ámbito del derecho civil, también tiene un tratamiento jurídico específico con respecto si el suicidio tiene cobertura por seguro de vida. Generalmente en la Argentina se rechaza el pago del seguro por causa de suicidio, aunque algunas compañías aseguradoras establecen la diferencia entre el suicidio voluntario e involuntario. Una persona podría estar pasando por una situación penosa, con su voluntad totalmente alienada y en medio de su delirio, podría suicidarse sin realmente tener conciencia de lo que estaba haciendo. No hay duda de que en este caso estamos ante un accidente y no un suicidio y por lo tanto, sería la única excepción a la regla y el pago seguro se haría efectivo. Aunque en la práctica es muy difícil que una empresa aseguradora efectivice el pago.
En el caso particular del suicidio comentado en la introducción de esta monografía, puedo dar testimonio fiel de que una Compañía Americana denominada “Citizens Inc”, efectuó el pago de la póliza por el suicidio cometido. La misma estaba contemplada en una de las cláusulas del contrato firmado por el suicida y la Aseguradora. En una de las entrevistas realizada, en presencia del agente de seguro, explicó que para la legislación Americana, el suicidio es una enfermedad y es obligatorio la cobertura por suicidio. La consumación del pago despejó todas las dudas existentes al respecto.


EL SUICIDIO EN NUESTRA CIUDAD.  

La intención de este trabajo monográfico era realizar una exhaustiva investigación sobre el suicidio en nuestra Ciudad de Salto, pero como consecuencia de lo apremiante del tiempo  para poder cumplir con la entrega de la presente monografía, quedará pendiente para más adelante. Pero podemos decir que nuestro pueblo no escapa a este flagelo. De acuerdo a la información surgida de la Ayudantía Fiscal local, hasta la fecha han acaecido ocho suicidios que no discriminan edad, ni sexo. La estadística superó a los años anteriores cuyo número llegaba a siete suicidios por año, superando a las muertes cometidas por homicidio. La relación comparativa es de cada tres suicidios se produce un homicidio. El último fue como resultado de un homicidio seguido de un suicidio a causa de que el hijo se suicida luego de haber matado a su padre. El hecho llamó la atención a las autoridades de la fiscalía por el alto grado de violencia y crueldad encontrado como evidencia en la escena del crimen.  
Otra investigación que quedará pendiente para el futuro es el denominado “Caso Arroyo Dulce”. Esta localidad está ubicada en el partido de Salto y llama la atención la cantidad de suicidios ocurridos dada la escasa densidad de población existente en el lugar.
Cabe mencionar que conforme a los dichos de la psiquiatra consultada sobre su preocupación de no haber en el hospital de nuestra Ciudad un Centro de Ayuda para personas con tendencias al suicidio, donde el paciente pueda realizar actividad diarias, trabajar en talleres terapéuticos dirigidos por terapistas ocupacionales. A nivel privado hace poco tiempo se abrió un Centro de rehabilitación denominado “Pilares”, que tiene la intención de empezar a trabajar en el tratamiento de estos casos. Tampoco existe en nuestro hospital, sala de internación para pacientes psiquiátricos, solo tienen atención aquellos pacientes que poseen obra social.


CONCLUSIÓN FINAL.

La muerte de un familiar o amigo es una de las situaciones más estresantes por las que puede pasar un ser humano. Pero cuando es causa de un suicidio, suele hacerse todavía más complicada, ocasiona un dolor intenso, prolongado y vivenciado de forma diferente, en cada persona que lo sufre. El sufrimiento atraviesa diferentes etapas; en la primera fase es frecuente sentir rabia, confusión, angustia o aturdimiento, creer que lo que está pasando no es real y se niegan sentimientos. También puede aparecer la distancia emocional para protegerse o incluso sentir alivio. En una segunda fase, se pasa por una inmensa soledad, tristeza y depresión. También son frecuentes algunas emociones como desesperación, agresividad, culpa y sentir que la vida ha perdido su significado. Aparecen síntomas que dificultan la alimentación y el descanso. En la tercera etapa se produce una aceptación gradual de la pérdida, se comienza a sentir anímicamente mejor, no se piensa tanto en lo ocurrido y los sentimientos son menos intensos. Poco a poco se van desarrollando nuevas tareas que antes no se hacían y se establecen nuevas relaciones.
En el análisis desde las diferentes perspectivas teóricas que motivan al individuo para llegar a la autoeliminación, se puede concluir que el suicidio es una realidad compleja y no explicable desde un solo punto de vista, sino desde un planteamiento multidisciplinario, en donde cada una de las ciencias aporta lo suyo. Claro que cuando sucede un hecho no hay explicación sanadora, sino solo la elaboración de un profundo duelo que permita superar esa intensa angustia por la que se atraviesa ante la muerte de un ser querido.
Pensar la muerte es una larga y tediosa explicitación de lo obvio. Todos al final sabemos el destino que nos depara. Pero cuando una persona toma la difícil decisión de terminar con su vida, solo queda la tarea de pensar, entender, comprender, reflexionar, fundamentar racionalmente el hecho. Algunos pensarán que es una acción de valentía, un acto de libertad. Otros un acto de cobardía, de no asumir la responsabilidad de los desafíos que acarrea la vida, aunque nadie queda exento de padecer una fuerte depresión, un trauma, un fracaso emocional, una enfermedad mental o terminal en el que vida pierda sentido e induzca a una persona a cometer una tentativa de acabar con su existencia. Desde el psicoanálisis sabemos que el inconsciente es manejado por los instintos naturales más básicos y que en determinadas situaciones no puede ser controlado por la razón humana. Tánatos, el instinto de muerte está presente en todos nosotros. Somos conscientes de nuestra finitud y muchos eligen su final, eso dependerá de cada individuo de acuerdo a su conciencia, sus creencias, valores, cultura, sociedad en la que viva. Por lo tanto, es muy difícil condenar una acción suicida, solo Dios y la conciencia de quien lo hace sabrá si ese accionar fue ético o no.

           
 BIBLIOGRAFÍA.

Ø  Durkheim E. (1897).  El suicidio”. Ed. Lozada.
Ø  Lowen A., (1994). La experiencia del placer”, Ed. Paidós.
Ø  Frank V., (1999). El hombre en busca del sentido”. Ed. Heller.
Ø  Frank V. (1997). “Ante el vacío existencial”. Ed. Heller.
Ø  From E. (1987). “Anatomía de la destructividad humana”. Ed. Siglo XXI.

Libros digitales.

Ø  Fernández Sartre J., F. Fuentenebro, A Rojo Pandoja. “Suicidio”. Pp 14 a 35.
Ø   Mansilla Izquierdo F.. Suicidio y Prevención”. Pag 6 a 114.
Ø  Camus A. El mito de Sísifo”. Ed. Losada.
Ø  Basa Ve Fernández A. “Metafísica de la muerte”. Ed. Limusa.
Ø  Pérez Barrero S. “Manual de Prevención del suicidio”. Manual de suicidiología.
Ø   Salicrú Puigvert C. “Análisis del Suicidio”. Imp. Subiraba. Ed. Ponficio. Barcelona 1924.

Revistas Digitales.

Ø  Franco Zuluaga A. Ética y Conductas Suicidas”. Revista Colombiana de Psiquiatría.
Ø  Guía Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida. “Factores Asociados con la Conducta Suicida y Evaluación de Riesgo Suicida”.
Ø  Día mundial de la Salud. IASP (Asociación Internacional de Prevención del Suicidio) 10 de Septiembre de 2010.
Ø  Baquedano Jer S. (2007). “¿Voluntad de vivir o voluntad de morir? el suicidio en Schopenhauer y Mainländer”.  Revista de filosofía. Volumen 63, 117-126.

Ensayos.

Ø  Baquedano Jer S. (2013). Situación Límite y Suicidio en Jaspers., Universidad de Chile. Philosophia 73/1 I  I pp. 45 a 60.
Ø  . Szasz, Thomas. Libertad Fatal. Ética y Política del Suicidio. Ed. Paidos.
Ø  Tasset JL. “Suicidio y fiesta del yo. El suicidio como transgresión moral definitiva. A propósito de “on suicide” 1 de David Hume”. Universidad de La Coruña.
Ø  Pérez Jiménez JC. La mirada del Suicida. El Enigma y el Estigma. Plaza y Valdés, 2011. 240 pp.

Diarios Nacionales.





Reportajes.

1.    Dr. Adolfo Zerbarini. Ayudante Fiscal. Ministerio Público Fiscal. Oficina Salto.
2.    Dra. Sol Danura. Médica Psiquiatra. A cargo del Dpto, Psiquiatría. Hospital Municipal Salto.




[1] https://www.argentina.gob.ar/salud/glosario/suicidio.
[2] El Fedón:” El dicho que sobre esto se declara en los misterios, de que los humanos estamos en una especie de prisión y que no debe uno liberarse a sí mismo ni escapar de ésta, me parece un aserto solemne y difícil comprender. No obstante, me parece que, a mí al menos, Cebes, que no dice sino bien esto: que los dioses son los que cuidan de nosotros y que nosotros, los humanos, somos una posesión de los dioses... Tal vez, entonces, desde ese punto de vista, no es absurdo que uno no deba darse muerte a sí mismo, hasta que el dios no envíe una ocasión forzosa, como ésta que ahora se nos presenta “.
https://books.google.com.ar/books?id=t3wrDwAAQBAJ&pg=PT9&lpg=PT9&dq=
[3] Las Leyes, 873 c y d. “El que mate al más próximo y del que se dice que es el más querido de todos, ¿qué pena debe sufrir? Me refiero al que se mate a sí mismo, impidiendo con violencia el cumplimiento de su destino, sin que se lo ordene judicialmente la ciudad, ni forzado por una mala suerte que lo hubiera tocado con un dolor excesivo e inevitable, ni porque lo aqueje una vergüenza que ponga a su vida en un callejón sin salida y la haga imposible de ser vivida, sino que se aplica eventualmente un castigo injusto a sí mismo por pereza y por una cobardía propia de la falta de hombría...Pero las tumbas para los muertos de esta manera deben ser, en primer lugar, particulares y no compartidas con otro. Además, deben enterrarlos sin fama en los confines de los doce distritos en aquellos lugares que sean baldíos y sin nombre, sin señalar sus tumbas con estelas o nombres”.
[4] Libro V 11 1138ª 12-15. “En efecto, una clase de acciones justas son las que se conforman a cualquier virtud y están prescritas por la ley; por ejemplo, la ley no autoriza a suicidarse, y lo que no autoriza, lo prohíbe. Por otro lado, siempre que uno hace daño a otro contra ley, voluntariamente y sin que el otro se lo haya hecho a él, obra injustamente; y lo hace voluntariamente si sabe a quién y con qué; y el que, en un acceso de ira, se degüella voluntariamente, lo hace contra la recta razón, cosa que la ley no permite, luego obra injustamente. Pero ¿contra quién? ¿No es verdad que contra la ciudad, y no contra sí mismo? Sufre en efecto, voluntariamente, pero nadie es objeto de trato injusto voluntariamente. Por eso también la ciudad lo castiga, y se impone cierta pérdida de derechos civiles al que intenta destruirse a sí mismo, por considerarse que comete una injusticia contra la ciudad “
[5] OC LXX, 495. “Esta vida, como sabes, no ha de ser retenida siempre, pues lo bueno no es vivir, sino vivir bien. Por eso el sabio vivirá tanto como deberá, no tanto como podrá; él verá dónde ha de vivir, con quiénes, cómo y qué ha de hacer. Él piensa a toda hora cuál sea la vida, no cuánta; si se le presentan muchas molestias y estorbos que perturben su tranquilidad, se licencia a sí mismo. Y no hace esto en la última necesidad, sino que tan pronto como empieza a serle suspecta la fortuna, reflexiona con toda diligencia si ha de acabar de una vez. Juzga que ninguna importancia tiene para él, si ha de cansarse o hade esperar su propio fin, si ha de ser más temprano o más tarde; y no siente ningún temor como de una gran pérdida. Nadie puede perder mucho en aquello que se escurre gota a gota. Morir más tarde o más pronto no tiene importancia; lo que importa es morir bien o mal…la vida no ha de comprarse a cualquier precio…”
[6] OCI,XX,50. “aplicaremos al hombre las palabras no matarás, entendiendo: ni a otro ni a ti, puesto que quien se mata a si mismo mata a un hombre”.
[7] III, Parte II-II a, C.64 a.5, pp. 533-535.  “ Es absolutamente ilícito suicidarse por tres razones: primera, porque todo ser se ama naturalmente a sí mismo, y a esto se debe el que todo ser se conserva naturalmente en la existencia y resista, cuanto sea capaz, a lo que podría destruirle. Por tal motivo, el que alguien se dé muerte va contra la inclinación natural y contra la caridad por la que uno debe amarse a sí mismo; de ahí que el suicidarse sea siempre pecado mortal por ir contra la ley natural y contra la caridad. Segunda, porque cada parte, en cuanto tal, pertenece a la sociedad. Por eso el que se suicida hace injuria a la comunidad, como se pone de manifiesto por el Filósofo en el libro V de la Ética a Nicómaco. Tercera, porque la vida es un don divino dado al hombre y sujeto a su divina potestad, que da la muerte y la vida. Y , por tanto, el que se priva a sí mismo de la vida peca contra Dios, como el que mata a un siervo ajeno peca contra el señor de quien es siervo; o como peca al que se arroga la facultad de juzgar una cosa que no le está encomendada, pues sólo a Dios pertenece el juicio de la muerte y dela vida, según el texto de Dt. 32,39. -Yo quitaré la vida y yo haré vivir-“
[8] Ensayos, I, XXXIII, 281. http://desbordamientospuntuales.blogspot.com.ar/2017/05/el-comentario-que-entagled-publico-el.html
[9] PP cap.69,p.305 “el suicidio, lejos de negar la voluntad de vivir, la afirma enérgicamente. Pues la negación no consiste en aborrecer el dolor, sino los goces de la vida. El suicida ama la vida; lo único que le pasa es que no acepta las condiciones en que se le ofrece. Al destruir su cuerpo no renuncia a la voluntad de vivir, sino a la vida. Quiere vivir, aceptaría una vida sin sufrimientos y la afirmación de su cuerpo, pero sufre indeciblemente porque las circunstancias no le permiten gozar de la vida.”
[10] Aurora, nn.52. http://elunicoanticristo.blogspot.com.ar/2013/01/el-suicidio-de-nietzsche.html.
[11] Albert Camus. “El mito del Sísifo”. Pag. 60
[12] Erik Fromm, en su libro “Anatomía de la destructividad humana” expresa que lo que ha ocurrido en la sociedad industrial moderna es que las tradiciones, los valores comunes y los lazos personales genuinos con los demás han desaparecido en gran parte. El hombre masa contemporáneo, está aislado y solo, aunque forme parte de una muchedumbre; no tiene convicciones que compartir con los demás: sólo consignas e ideologías, que le proporcionan los medios masivos de comunicación. El hombre se ha convertido en un á-tomo, que se mantiene unido a la sociedad por intereses comunes, que a su vez pueden ser antagónicos y el nexo es el dinero como valor supremo de la sociedad de consumo capitalista. Pág. 118.
[13] http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/cultural/el-efecto-werther-los-imitadores-de-la-muerte-1510475.html
[14] http://literaturauniversal.carpetapedagogica.com/2013/02/las-cuitas-del-joven-werther.html
[15] Sol Mayte Álvarez Torres. Efecto Werther: Una propuesta de intervención en la facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación (UPV/EHU), pag.49 (2/9).
[16] . Sara R. Paredes Márquez. El Cibersuicidio a través de las TIC: Un nuevo concepto. PDF.
[17] Elías Neuman. El Patrón. Radiografía de un Crimen. Emecé Editores. 1988.
[18] Elías Neuman. Victimología y control social. Editorial Universidad. 1994.
[20] Palabras del Ayudante Fiscal, del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Salto.
[21] Código Penal de la Nación Argentina.
[22] Sebastián Amadeo. Instigación o ayuda al suicidio. http://www.pensamientopenal.com.ar/system/files/cpcomentado/cpc37777.pdf