lunes, 8 de enero de 2018

El Gato Galeano. Una historia viviente del Río Salto.


Los que vivimos en Salto, Buenos Aires, tenemos el orgullo de que por nuestro Pueblo pase un Río que nos llena de satisfacciones. A él concurrimos todos los veranos para refrescarnos del calor intenso, para desconectarnos de la vida cotidiana tenemos su orilla o alguna barranca para tirar la caña de pesca para atrapar algún bagre, boga o dorado que luego disfrutamos en el almuerzo o cena, con un rico vino blanco. Además contamos con una Avenida Costanera para salir a caminar, trotar y hacer relaciones sociales.

El Balneario Municipal, consta de instalaciones para disfrutar de algún asado familiar o con amigos. en sus piletas nos bañamos, nadamos, charlamos con amigos, mateamos, tomamos sol. El río siempre es una experiencia placentera.


Pero el río sin el Gato no es río. Con el apodo de "El Gato", Ricardo Galeano es el histórico bañero o guardavidas del río. Un personaje popular, encantador, carismático, fachero que siempre tiene una respuesta para dar. Conocedor, observador, lleno de experiencias de vida, de anécdotas para contar. Aquél que no necesito de la concurrencia a una academia para usar un lenguaje adecuado, simple, para relacionarse humanamente. Una autoridad al que todos consultan cuando algún tema relacionado con el río lo amerita. De mucha calle, de noches de bohemía, de picardías y aventuras amorosas. Un sex-simbol, un dandi latinoamericano, al que muchas mujeres de diferentes generaciones alguna vez con él fantasearon. El Gato puede demostrar que para ser felíz no es necesario poseer dinero, con una simple malla, unas ojotas y una caña de pescar alcanza y sobra para gozar de la vida. Lleno de historias y leyendas urbanas para contar, cuándo del río se trata, de borrachos, ahogados, desaparecidos, aparecidos y pasiones debajo del agua. Siempre tiene la primicia o la posta de la doxa de lo acaecido en el pueblo. Amante de la vida, de la naturaleza, del sol que siempre lo mantienen bronceado, envidia de muchos por su color tostado que hace resaltar sus celestes ojos como un actor hollywoodense. Siempre atento, un lector del lenguaje corporal que le permite adelantarse para socorrer a los bañistas inexpertos que concurren al balneario, especialmente los fines de semana, que no saben nadar, no conocedores de los secretos del río, debiendo ser auxiliados cuando se zambullen al agua. El ojo experto del Gato le permite anticiparse a los acontecimientos y lo destacan profesionalmente. Conocedor de los recovecos, pozos, correntadas del río. Sabedor de los lugares de pesca. Habitué de bares y confiterías para alguna picadíta criolla, algún vaso de vino, gancia o cerveza.

Siempre presente en las Fiestas Populares del pueblo, de recitales o bailes y como gratificación, cuenta de haber llevado en bote por el río hasta el escenario a León Gieco. Uno de los festivales más masivos realizados en nuestro pueblo, allá por Enero de 1988.  Su vida durante todo el año pasa por su conexión con el río. Durante el invierno como empleado municipal, realiza actividades de mantenimiento de pintura, reparaciones, limpieza, etc. En verano, ejerce su actividad profesional de guardavidas, que siempre ha sido reconocida su labor por los diferentes jefes comunales de diversos partidos políticos que han gobernado nuestra ciudad. Como muchos habitantes de este lugar, tengo el orgullo de haber conocido al Gato es un referente de mucha confianza y honestidad, En definitiva, el Gato es una historia viviente de nuestro río y de nuestro pueblo y qué mejor forma de homenajearlo de esta manera.