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miércoles, 25 de febrero de 2026

¿Y la Educación?

 


Desde hace un tiempo largo y en especial después de la pandemia, me vengo haciendo preguntas para poder entender el mundo actual que me toca y nos toca vivir: la postmodernidad, el mundo ha cambiado con tanta rapidez que estoy anonadado, desorientado. El tiempo y el espacio han cambiado su significado, en especial con el uso del celular y sus nuevas tecnologías que avanzan tan rápido que resulta difícil de entender. Y el lugar donde trabajo: la escuela pública, ha sido impactada porque nuestros estudiantes están inmersos a condiciones externas de un mundo donde la imagen le ha ganado a la palabra. Lo real ha sido suplantado por lo virtual. Y en este contexto nuestros estudiantes viven una hiperrealidad artificialmente construida para que ellos estén adormecidos, atontados, alucinados con las miles de imágenes y videos que ven durante el día, inclusive las horas que pasamos juntos adentro del aula. Y eso es lo que más me duele, estar inmerso en un sistema que no hace nada para transformar esta realidad. Y me pregunto: ¿cuál es el rol que me toca cumplir como profesor de filosofía? Este verano estuve leyendo un texto de un filósofo español sobre pensamiento crítico,  teniendo en cuenta que el diseño curricular de la materia filosofía hace hincapié en formar a los estudiantes con pensamiento crítico, reflexivo, analítico. Regresé al aula a intensificar los aprendizajes para aquellos estudiantes que no aprobaron la materia. Volví con la esperanza de poner en práctica aquello que había leído,  pero la realidad me volvió a dar un cachetazo, y otra como tantas veces, volví a mi casa con mucha frustración. Me pregunté ¿Qué es ser docente hoy? ¿Cómo motivo a los estudiantes a que como mínimo dialoguemos? Ya ni siquiera los motiva aprobar la materia y para aprobar la materia filosofía tienen que leer, escribir, hablar, escuchar y realizar actividades pedagógicas. No, todo el tiempo con ese aparatito tecnológico que ya forma parte de los cuerpos. Ni siquiera habían llevado el material trabajado del año pasado. Insistí, insistí en entablar una conversación, un diálogo para motivarlos a trabajar, solo logré que se activaran un breve tiempo, a cada rato les sonaba un click que los obligaba a mirar el celular. Insistí un par de veces más, hasta que me cansé e hice un largo silencio. Tampoco, mi silencio aún les servía para seguir obnubilados con el celular. No hablo en particular, en todas las escuelas ocurre lo mismo. ¿Y qué hacemos los que estamos inmersos en educación para transformar la realidad? ¿Seguimos mirando para un costado? Ya ni siquiera nos motiva concientizarnos del fracaso educativo, la responsabilidad que tenemos de que los jóvenes aprendan lo mínimo indispensable: ¿qué les enseñamos? Como mínimo el diálogo para una ciudadanía responsable, poder dialogar y convivir pacíficamente, cuidar nuestro planeta que habitamos, valores éticos y morales para una humanidad responsable. Y por si faltaba algo, todos inmersos en una coyuntura política y económica corrupta donde se recortan derechos (Paritarias, Incentivo Docente, Conectividad, reforma laboral) y el bolsillo con los magros salarios que cobramos. Pero hay otro flagelo más peligroso que avanza en la sociedad y que de a poco va llegando a nuestras escuelas y es la violencia, los discursos de odio, de mucha crueldad que bajan desde las más altas esferas del poder por las redes sociales en la que los estudiantes están las 24 horas conectados. Y los docentes muchas veces dejamos de lado la enseñanza para poder contener a los jóvenes que vienen a la escuela con graves problemáticas sociales y familiares, cumpliendo el rol de padres, psicólogos, psicopedagogos. La escuela de hoy sirve para que los chicos estén cada más tiempo en ellas y puedan desayunar, almorzar en los comedores escolares o llevar una caja de alimentos “Mesa Bonaerense”, que cada vez viene con menos alimentos.  El sistema educativo es un sistema jerárquico y estoy convencido de que cuando más arriba del escalafón se está ocupando un cargo directivo, más responsabilidad se tiene. Los que dirigen se han convertido en unos burócratas ineficientes, que para justificar que hacen algo y cobrar sus abultados honorarios, nos recargan de insumos burocráticos que muchos de ellos son un sinsentido.  El año pasado entró en vigencia un nuevo Régimen Académico, una nueva normativa que regula la actividad educativa, con ella puedo tener muchas coincidencias ideológicas. Pero me parece que el apresuramiento para su entrada en vigencia sin capacitación previa, sin informar, explicar a las familias de que se trataba permitió que haya resistencia de parte de la mayoría de los docentes, porque nadie sabía qué hacer, ni personal jerárquico, ni docente, preceptores y tampoco se les explico a las familias. Tal vez, si se hubiese implementado progresivamente comenzando en primer año, de a poco todo el sistema educativo se hubiese ido adaptando lentamente, solo vino a recargarnos de actividades con los períodos de intensificación, (en mi época cuando me llevaba materia, mis padres pagaban a maestros particulares para aprobar las materias). Ahora los docentes además del dictado de clases anuales, tenemos que intensificarlos y fortalecerlos de lo que no aprendieron durante todo el año, porque faltaron o no hicieron nada. Está claro que detrás de los jóvenes estamos los adultos (padres y docentes) enseñándoles a asumir responsabilidades y a ponerles límites necesarios para un crecimiento saludable, pero evidentemente aún seguimos  ausentes.  Como consecuencia de ello a meses de su entrada en vigencia tuvo que renunciar toda la cúpula de funcionarios inútiles responsables de la reforma. Es hora de empezar a producir transformaciones en serio, no meras reformas para que nada cambie. Es hora de empezar a levantar la voz para decir lo que pensamos y aprender a no callarnos. Estoy harto de formar parte de un sistema educativo que no da respuestas, que la mayoría de los funcionarios educativos junto a los políticos de turno aparecen a las escuelas solo a sacarse fotos (en especial en años electorales), para entregar algunas obsoletas computadoras, destapar alguna placa, después están ausentes para resolver las graves problemáticas que atraviesa la educación. Además, me harté de hacer cursos de capacitación con reconocidos Licenciados en Educación, psicopedagogos con fascinantes teorías educativas, pero que después te chocas con la realidad cotidiana, porque ellos hablan desde la comodidad del ambiente de sus pomposas teorías. Solo sirven para que los docentes interesados en ocupar cargos jerárquicos repitan como loros en los exámenes o concursos lo que dicen estos teóricos burócratas, frases muy lindas que no se condicen con el día a día. ¿Y el pensamiento propio, crítico, reflexivo que nos dicen las normativas vigentes donde queda? Basta de apariencias, hipocresías, engaños que hablan de educación transformadora y después los exámenes son al mejor estilo conductista del sistema educativo del siglo XIX. Desde hace años no hay inversión en infraestructura escolar, seguimos llevando a algunas escuelas tiza y borrador para seguir escribiendo en obsoletos pizarrones. Seguimos inmersos en las escuelas construidas en el siglo XX, en el Panóptico de Foucault, que educaba en la obediencia para el trabajo industrial, que de a poco va desapareciendo a causa del avance tecnológico (IA y robotización). Allí seguimos concurriendo a dar clases, con grupos de 30, 40 estudiantes ¿y la educación personalizada? Nos piden diagnósticos a cada rato, autoevaluaciones, planificaciones ¿para qué? Ahora también nos piden que salgamos a los barrios a repartir folletos para que los jóvenes vuelvan a la escuela, o nos ofrecen un Plan de Alfabetización para estudiantes de 6to año. ¿Qué fracaso, Nó? Alfabetizar a un estudiante que tiene una trayectoria educativa desde los 4 años de edad, pasando por Inicial, seis años Primaria y seis años de Secundaria y tiene dificultades para leer y escribir. A veces me dan ganas de patear el tablero y salir del sistema en el que estoy inmerso y en el que no veo, desde hace quince años, ningún avance, al contrario veo una sociedad y una escuela en retroceso. Insisto, como adulto me siento responsable del futuro de los jóvenes (incluidas mis cuatro hijas), pero la responsabilidad es ascendente, cuanto más poder más responsabilidad se tiene. Tienen todo el derecho a discrepar con lo que digo, cada uno tiene su verdad, y por cierto es subjetiva,  pero es lo que pienso y lo que siento.


martes, 19 de agosto de 2025

¿Por qué hay tantos imbéciles en este mundo?


Desde hace mucho tiempo, en especial trabajando en educación, me preocupa la falta de sentido que existe dentro del sistema educativo que permite que tengamos que realizar actos administrativos burocráticos  que son insignificantes, que generan una perdida de tiempo y que nada hacen para mejorar las prácticas educativas en las aulas de las escuelas, pero que los docentes todos los años debemos realizar para cumplir con esos insumos porque la normativa así lo indica, y de la que la mayoría somos consciente de la estupidez de esos actos que se van normalizando, naturalizando, que nos quejamos en voz baja, pero nos hacemos los boludos para que el sistema siga funcionando de la misma manera sin lograr resultados positivos para la enseñanza de nuestros estudiantes. Podría enumerar unos cuantos ejemplos que vienen a mi memoria, pero puedo mencionar un ejemplo en el que todos los años recorremos las escuelas para que los directivos avalen con sus firmas nuestra declaración jurada de horas, cuando la declaración es un juramento personal que hacemos como sujetos de derechos responsables de decir la verdad y que en el caso de falsear los datos nos debemos de hacer responsables de sanciones establecidas en el Estatuto Docente por mentir. Por mi rol de profesor de filosofía, porque me gusta problematizar, decir lo que pienso con argumentos convincentes y además provocar, deconstruir y dar disputa por la búsqueda del sentido del sinsentido. Eso me lleva a la lectura de textos provocativos como el que acabo de leer "Nuevo elogio a la imbecilidad", y la pregunta que surge del texto promovida por su autor es ¿por qué hay tantos imbéciles en este mundo? una excelente pregunta para encontrar una respuesta.

En un reportaje en la Revista Orsai que encontré investigando por internet, el autor del libro Pino Aprile un escritor y periodista Italiano da una respuesta de la cuál hice una interesante sintesis para comprender por qué los seres humanos son tan imbéciles.

Los seres humanos tienen una tolerancia natural y especial hacia la estupidez. ¿No nos damos cuenta de que casi todas las cosas que hacemos no tienen sentido alguno? Ysi nos damos cuenta: ¿cómo es posible que nos tenga sin cuidado, o que nos hagamos los boludos?

Darwin, en su libro "el origen de las especies", dice que el ser humano es un animal muy similar a los simios antropomorfos que siguió un larguísimo proceso evolutivo, regido por las mismas leyes que siguen marcando el camino de todas las especies y esto nos ha convertido en lo que somos, lo que nos distingue de los demas seres vivos, es la cantidad y calidad de inteligencia que tenemos y que no tienen los demás seres vivos. ¿Por qué esta cualidad de ser tan inteligentes nos tocó solo a nosotros y la utilizamos tan poco? La ley de la evolución es igual para todos: sobreviven quienes mejor se adaptan al medio y que permita adaptarse ventajosamente al entorno. la selección natural no sigue un plan establecido, sino que actua por azar. en una serie de intentos se impone la característica que garantiza nuestra supervivencia de la especie y eso fue, nuestra inteligencia. el origen de nuestra especie comienza con el mono y llegamos a la sublimación de la última especie homo sapiens sapiens (nosotros).

Konrad Lorenz. Libro: "El anillo del Rey Salomón" se preguntó por: ¿Quiénes somos? ¿De donde venimos? ¿Hacia donde vamos? ¿Por qué el ser más inteligente del planeta tiende a actuar de un modo absolutamente irracional? Lorenz estudio el comportamiento de los seres humanos según los principios y métodos de la Etología, y este podría ser el camino para comprender los motivos que nos inducen a comportarnos como estúpidos. Pino Aprile, en una entrevista a Lorenz le preguntó: ¿No cree usted que el comportamiento humano tiende muchas veces a reducir el uso de la inteligencia en vez de aumentarla? ¿Es posible que estemos condicionados por una selección cultural o impuesta por la sociedad que nos acerca a la imbecilidad?  

Lorenz enumeró pruebas de la estupidez humana por ejemplo: las Guerras Mundiales, Hiroshima y Nagasaky, muchas de las decisiones que adoptan los líderes políticos mundiales, la carrera armamentistica etc.

La selección cultural tiene mucho más fuerza que la selección natural. Los comportamientos sociales condicionan las opciones de los individuos. Esta selección cultural propicia una disminución de las facultades mentales. el ingenio humano inventa varias salidas para todas las necesidades de nuestra vida y una vez que descubre la solución al problema, no necesita utilizar la inteligencia: le basta con copiar. Pero imitar no es inventar, y asi se marchitan nuestras facultades intelectuales por falta de estímulo. 

Un profesor de filosofía que escribio sobre ética política y filosofía del derecho aconsejó a Aprile a no abandonar las intuiciones porque los resultados podrían ser sorprendentes. Lorenz en su libro "La decadencia de lo humano". se pregunta: ¿Es realmente posible que la inteligencia humana se encuentre en un proceso de extinción? Esta posibilidad parece un absurdo. Los hominidos de los que procede el hombre se encontraba en clara desventaja frente a los demás animales porque el hombre carecía de cualidades fisicas de defensa y ataque  para garantizarle la supervivencia porque estaban a merced de un entorno hostíl y condenados a la extinción. Su número de humanos era escaso. eramos pocos y débiles pero poseíamos un potencial que nos permitió seguir adelante y convertirnos en un motor de la evolución extraordinaria: la inteligencia, un conjunto de facultades, el factor determinante del desarrollo de nuestra especie. Nuestros antecesores eran inferiores a sus adversarios y rivales en la competencia para conseguir comida y refugio. esta desventaja quedo compensada con las facultades intelectuales para su evolución. mientras que la supervivencia y la evolución de los otros animales se basaban en las cualidades físicas, el ser humano dependió de sus facultades intelectuales que marcó el camino del Homo Sapiens Sapiens. La inteligencia nos salvo de la extinción y nos convirtió en lo que somos. La evolución del ser humano se ha ralentizado en los últimos 30.000 años, tanto que parece haberse detenido. el aspecto físico y el tamaño de nuestro cerebro son hoy idénticos a los denuestros antepasados hace 300 siglos. ¿Qué es lo que nos diferencia de nuestros semejantes de hace 30.000 años? La respuesta está en la inteligencia. El tamaño del cerebro sigue siendo igual, pero el uso de su inteligencia ha sufrido una profunda evolución porque lo hacemos con mayor intensidad que nuestros antepasados por la complejidad de la tecnología actual, en la habilidad para usar las màquinas de hoy, las ideas, los conocimientos científicos, la especulación intelectual y religiosa, las instituciones y los valores. a pesar de que nuestro cerebro no haya cambiado demasiado de tamaño, nuestras facultades intelectuales han realizado progresos significativos. Tal es así que reproducimos la Inteligencia Artificial, la calculadora, la computadora, son réplicas de nuestras facultades mentales. Aprile piensa que nuestras facultades mentales, lejos de reducirse, seguirán desarrollándose aunque la supervivencia está asegurada. Lejos de encontrarnos en peligro por la agresión o la competencia de otras especies, hemos exterminado a unas cuantas especies y nuestro excesivo crecimiento demográfico y nuestro poder a través del desarrollo tecnológico científico constituyen una amenaza para el equilibrio ecológico de este sistema llamado planeta tierra. El homo solo es peligroso si es sapiens, si no lo fuera el planeta podría soportar su presencia. El peligro que corre la especie humana no es que se extingue, sino que se multiplique y aumente demasiado y que tenga un poder excesivo ej: Bombas nucleares.

Si la inteligencia es la característica que distinguió al “Homo sapiens sapiens” y fue clave en su evolución, ¿por qué hoy la estupidez parecería ser más funcional para la supervivencia? La herramienta del imbécil es la violencia, la fuerza, porque no tiene argumentos para convencer a sus interlocutores y tiende a suprimirlos, oprimirlos, doblegarlos. Y, lamentablemente, tenemos ante nuestros ojos los efectos de un dominio creciente de la estupidez en nuestro planeta.  El ser humano, el Homo sapiens, es el único animal del planeta que puede poner los logros del mejor al alcance de todos.  Uno inventa el fósforo y otro enciende el fuego enseguida, aunque no sepa cómo se fabrica el fósforo.

¿Estamos frente a una especie de “imbecilidad organizada” que se convierte en identidad social? ¿Es la estupidez un nuevo tipo de capital simbólico? Sí, la especie humana necesita la estupidez justamente para organizarse. Desde Aristóteles hasta hoy, el Homo sapiens es una especie social. Significa que no existe solo, necesita a sus semejantes para existir, y la única manera de existir junto a sus semejantes es siendo estúpido, ¿por qué? Porque para estar junto a los demás no podes ser demasiado diferente, más inteligente, superior a los demás; eso te aísla.  Cuando en una comunidad existen solo reglas impuestas sin confrontación, tenemos la prueba, la demostración evidente, de que un estúpido está al mando, en el poder. No solo un estúpido individual, quizás incluso uno solo, sino que un sistema estúpido se ha convertido en un sistema de poder absoluto. Cuando el poder se vuelve absoluto, no hay lugar para la crítica, el diálogo, la inteligencia. Cuando la crítica es sofocada, entonces sabemos que la inteligencia se ha convertido en un crimen.




 

martes, 8 de julio de 2025

¿Qué es el peronismo?


El peronismo es un empecinamiento, terquedad, obstinación argentina, alimentado por los propios peronistas, pero también por el antiperonismo encarnado en el odio, el desprecio por el pueblo,  temeroso del pensamiento popular, rechaza la pobreza,  manifiesta su xenofobia, reivindica los golpes de Estado, niega los derechos humanos. A pesar de todo, el peronismo, siempre subsiste, siempre permanece, siempre retorna al poder. Tal vez, por la incapacidad de todos aquellos gobiernos que intentaron algo diferente, haciendo al peronismo imbatible y que vaya mutando acorde a las coyunturas históricas en sus diversas formas de manifestarse: peronismo del 45 al 55, el de la resistencia de los 60 y 70, el retorno del 73, y el post mortem de Peròn: el Menemismo, Duhaldismo, Kirschnerisno, Cristinismo ; y ahora Albertismo, como una nueva versión de ese peronismo que sigue encarnado en la sociedad argentina con memoria colectiva de sus años de pujanza como movimiento de liberación, de desarrollo de un capitalismo nacional, del reconocimiento de los derechos de los trabajadores como columna vertebral, de ascenso social, de acceso a la educación, a la vivienda propia.

Una vez me preguntaron ¿Qué es el peronismo? Para mí el peronismo es un sentimiento, se lleva en el corazón, se siente, son recuerdos de familia, de mis viejos, de mi infancia, de ese viaje inconcluso a Ezeiza a recibir a Perón del exilio, de mi época de militante de la JP en la UB “Eva Perón” y en la JUP de la Facultad de Derecho.  Es folckore, es cultura popular, que me identifica con el pueblo argentino.  También significa mi rebeldía contra la opresión, la injusticia social, el individualismo. Es la resistencia a los golpes de Estado. Es pura esencia de argentinidad. Desde el pensamiento racional, el peronismo  es ideológicamente neutro, es policlasista, es todo y a su vez es nada y como decía el propio Perón en el movimiento hay nacionalistas, radicales, conservadores, socialistas, marxistas, pero todos somos peronistas. Es muy abarcativo, pero a su vez disperso. Me identifico con el peronismo  del 45, el de la resistencia cuando estaba proscripto en los 60, y el de los 70, lleno de jóvenes con utopías de querer cambiar el mundo. El peronismo me dio la posibilidad de  formarme con los mejores intelectuales como Jauretche, Scalabrini Ortiz, Rodolfo Walsh, Ortega Peña, Paco Urondo, Norberto Galasso, José María Rosa, etc.; sus libros me permitieron acceder al conocimiento  político e histórico de la argentina y al pensamiento filosófico con José Pablo Feinmann, Ernesto Laclau o Ricardo Foster, muchos de sus textos me sirvieron para poder entender esta pasión que es peronismo, en especial en épocas del Menemismo, el cual me sentí defraudado en lo ideológico, nunca entendí esa conversión al neoliberalismo, fue una traición. Fueron épocas de mucha discusión con otros peronistas que justificaban a Menem, nunca pude entender ese pragmatismo, ese verticalismo, ese movimiento pendular que va a veces hacia la derecha y otras veces hacia la izquierda. El peronismo se caracteriza por ser el partido político del poder, siempre tiene esa vocación innata o voluntad de poder al mejor estilo Nietzscheano que va por todo, que cuando se une es arrasador; y eso habilita a que el Movimiento se llene de obsecuentes, trepadores, alcahuetes, defraudadores, traidores, que ven en el peronismo el camino más corto para acceder al poder. Como maquinaria electoral ha permitido que muchos gobernadores e intendentes se eternicen en el poder al mejor estilo feudal. Tampoco comparto algunas prácticas mafiosas o corruptas como metodología para conseguir votos, o sobreprecios en la obra pública para financiar la política. Cuestiono la carencia de democracia partidaria,  reemplazada por la dedocracia para elegir cargos partidarios y en la administración pública, la falta de debates de ideas, la  formación de cuadros militantes con conciencia social y política, etc. Esto me distanció del PJ, durante muchos años.  Pensé en otras alternativas políticas (FREPASO – ARI),  que terminaron con el mismo pragmatismo que el PJ, aún peor justificando políticas neoliberales como las de la Alianza o el Macrismo, que lamentablemente terminaron en crisis como la del 2001, y la de hoy de Macri. Por suerte pude correrme a tiempo y ser fiel a mis convicciones.

La filosofía me permite posicionarme desde otro lugar, tener un pensamiento crítico, estudiar diferentes corrientes filosóficas representadas por Nietzsche, Marx, Foucault, Gramsci, Marcuse, Sartre. Lyotard, Derrida,  R. Kush, E. Dussel,  profundizaron mi pensamiento e incorporaron otras miradas para poder interpretar el mundo, latinoamerica y la sociedad argentina, tener mayor amplitud y  poner distancia con aquellas ideologías que terminan convertidas en dogmas cerrados. La filosofía te permite hacer análisis reflexivos con mayor apertura, mayor objetividad. Es el refugio que elijo en tiempos difíciles y de crisis individuales y sociales, para comprender mejor lo que ocurre.

Ya estoy grande para comer sapos, me cae mal al estómago y van en contra de mis convicciones. Hace rato que desensille esperando que aclare pero todavía veo nublado el panorama, tal vez sea muy desconfiado, escéptico, aunque creo que lo prioritario, principal es que se vaya este gobierno inepto de Macri que tanto daño le hace a la sociedad.

Son tiempos difíciles los que se vienen y no es momento para tibios, o se gobierna para el pueblo o para los poderosos que se enriquecieron en este último tiempo, es hora que el gobierno que viene no sea tan racional y moderado como el establishment económico pretende, porque eso significa más ajuste para poder cumplir los pagos a los especuladores privados y el FMI. Lo prioritario es hoy poder comer, tener salud, trabajo, educación, poder cubrir las necesidades básicas de la población.  

Desde mi humilde opinión, el próximo gobierno debería trabajar algunos ejes que marquen claramente un cambio estructural, un cambio epocal. El primero de ellos es una  reconstrucción ética y una reparación social a tanto daño ocasionado. Iniciar un debate histórico sobre la deuda externa sería muy interesante. El Congreso Nacional  debería instituir una Comisión Investigadora sobre la Deuda Externa que determine responsabilidades políticas y económicas de semejante saqueo. Llegó la  hora de poner fin al endeudamiento externo, a la transferencia de divisas al exterior, y de los que menos tienen a los que más tienen. El país va a cumplir casi dos siglos de pagar deuda,  desde el primer empréstito de la Baring Broters a Rivadavia, hasta hoy con Macri. ¡Es hora de decir basta!. Un segundo eje o tema a debatir  es poner punto final a tanta corrupción enquistada en el Estado, judicial, empresarial, sindical, política y económica. Para ello se necesita una reforma judicial y política en serio, tiene que haber conductas ejemplificadoras que el que roba el patrimonio de todos, algún día sea condenado a través de los resortes constituciones garantizando el debido proceso y jueces probos.  Un tercer eje para pensar, es una reforma tributaria en donde los que más tienen y más se beneficiaron en el presente y épocas pasadas tributen un porcentaje sobre su patrimonio, especialmente aquéllos bienes improductivos como sus cuentas Off Shore, inmuebles comprados en el exterior, etc. Hay 50 argentinos que tienen más de 300 millones de dólares, sus riquezas están claramente detalladas en la revista Forbes http://www.forbesargentina.com/ranking-los-50-mas-ricos-de-argentina/.  Que paguen impuestos a las ganancias aquellos que especulan comprando acciones en la Bolsa de Comercio y los depositantes de plazo fijo bancario. El que trabaja cobra un salario y no es ganancia, por lo tanto no debería  tributar. Distinto sería si los trabajadores participaran de las ganancias de las empresas, en este caso si deberían tributar, no sobre el salario, sino sobre las ganancias obtenidas en el balance anual de las empresas, establecido en el artículo 14 bis de la CN.

Alberto Fermández surgió de una jugada magistral de CFK, que movió el tablero electoral y lo colocó como el candidato que unificó a todo el peronismo. El Kirchnerismo es la base electoral más amplia del espacio político, pero a su vez están los gobernadores y el Frente Renovador, Las PASO y las  definitivas de ayer 27 de octubre le dijo a Macri que ya fue e inicia un nuevo período, habrá que ver, entonces, para que arco dispara el wing en ese juego pendular, en esos giros imprevistos del peronismo, promete poco, se sabe menos aún de su futuro gabinete y de su ministro de economía, manda señales para todos lados, si bien tiene su base electoral en el peronismo, sabemos que hay una melange, un poco de todo en la construcción política que se unió para derrotar a Juntos en el fracaso (Cambiemos), pero recibe a los empresarios del círculo rojo, a la Fundación Mediterránea, a los Agroexportadores, etc. Es difícil un pacto social con sectores del poder que boicotean y desestabilizan un país cuando su rentabilidad y sus intereses se ven afectados, acostumbrados a que sus patrimonios crezcan sideralmente, habrá que ver si ceden y aportan a la salida económica del país. Del otro lado estamos nosotros la clase media, trabajadores y los más postergados, los grandes perdedores del neoliberalismo. Veremos el Pacto Social del que se habla que resultado obtiene, esperemos que sea lo más positivo posible, pero hay un sector que está cansado de tanto esfuerzo en vano, necesita mejorar su situación social y económica y los hechos demostraran si los que concentran el poder económico están dispuestos a ceder. No sólo se construye política a través del consenso, a veces es necesario el conflicto o la confrontación para generar tensión y lograr objetivos como lo fue “Perón o Braden”, “Patria o Colonia”, “bicicleta financiera o producción genuina”.

A partir del 10 de diciembre, se inicia un nuevo período político y los pingos se ven en la cancha. En el debate Alberto Fernández hablo de que él era pragmático, que va a tomar de la ortodoxia o la heterodoxia económica lo mejor para sacar el país adelante. Aplicar la ortodoxia económica sería un Neomenemismo que significaría otro nuevo fracaso para el país, sabemos lo que significa el neoliberalismo en la Argentina. Personalmente espero que sea una nueva versión de conquista de derechos sociales, económicos y culturales como las mejores épocas del peronismo y el kirchnerismo, pero también en calidad institucional, con los funcionarios más capaces, aptos, eficientes y honestos para ocupar los cargos públicos. Sabemos que dentro del espacio hay  personas que reúnen estos requisitos  para dar salida a la pésima situación que atraviesa la Argentina. Las acciones de gobierno serán juzgadas por la sociedad y la historia en un futuro cercano.

(Este texto fue escrito, luego del triunfo electoral de Alberto Fernández en octubre de 2019.)

La posmodernidad también mato el relato Kirchnerista.


La posmodernidad es entendida como aquella etapa de la historia donde mueren los grandes relatos, que vienen a dar bienestar y felicidad a toda la humanidad. Ellos son considerados como: el relato del cristianismo, el relato del iluminismo, el relato del capitalismo y el relato del marxismo. Jean Francois Lyotard.

 “Todo lo que pueda ser dicho nada tiene que ver con lo que es”. Decía Pirrón.

 En la argentina actual, la historia nos dice que también  ha muerto el relato Kirchnerista. Este gobierno se ha caracterizado por levantar las banderas de la década del 70, de una generación de jóvenes militantes que sueñan con el socialismo nacional desde las filas del peronismo. Década finalizada con el golpe de Estado del 76 y la masacre de una de las generaciones más gloriosas que haya tenido esta Argentina.

 Si bien durante la primera etapa del Kirchnerismo, con Néstor Kirchner, se inicio un proceso de recuperación política, poniéndole límites al avance de la economía, con un fuerte intervencionismo estatal, a través, de subsidios y leyes que apuntaron a mejorar la situación de aquellos que sufrieron la década neoliberal, como jubilados,  desocupados, sectores medios que mejoraron su salario e incrementaron su consumo. Trabajadores sindicalizados, obteniendo, después de mucho tiempo, discusión de paritarias. Con reformas en el derecho laboral, respecto al trabajo en negro aumentando al doble la indemnización en caso de despido.  Una política regional UNASUR, en lo político y Mercosur en lo económico, con inclusión de Venezuela en este espacio. El alejamiento del FMI y las recetas del Banco Mundial. Y una situación de bonanza económica con un crecimiento del 8 o 9 % anual, con record de producción sojera desde 2003  a 2007; más acertadas políticas de derechos humanos y el acercamiento a organizaciones de DDHH, como Madres y Abuelas,  indujeron a muchos intelectuales a pensar a este gobierno como de izquierda.

 Este discurso se incremento a partir del 2007, con el primer gobierno de Cristina, donde el conflicto del campo en 2008 y la derecha argentina, representada por la SRA, se unía para desestabilizar  al gobierno democrático, con el intento de la resolución 125 de aumentar las retenciones al agro. 

 La Estatización del Anses, Aerolíneas Argentinas, YPF,  más leyes como la Ley de Medios Audiovisuales y de matrimonio igualitario, Asignación Básica Universal por hijo, hizo pensar a muchos como Carta Abierta, que el Kirchnerismo era la nueva izquierda argentina que venía por la distribución de la riqueza, por la justicia social y las banderas de aquél peronismo setentista, surgido de la resistencia y argumentando que a la izquierda del Kirchnerismo no había nada. Sumado a la aparición en escena de la agrupación política “La Campora”, que venía a desplazar al peronismo tradicional, ocupando espacios de poder dentro de la estructura de gobierno, con sus banderas rojas y negras y su estrella federal, conjeturando el retorno al poder de los hijos de aquella generación inolvidable.  

 Pero con el triunfo  contundente del 54%, del segundo mandato de Cristina, todo parecía que se venía la profundización del modelo y se iba a iniciar en serio una transformación del Estado con políticas antimonopólicas, reformas financieras y tributarias al capital económico y financiero, que se había iniciado con el Grupo Clarín (Ley de medios), haciendo suponer que todo apuntaba hacia allí.

Recuerdo que en una de las largas charlas política que tuve con un amigo Kirchnerista, cuando le daba mi punto de vista crítico hacia el kirchnerismo, diciéndole que no veía al gobierno en esa dirección, haciéndole notar que no avanzaba en una ley que obligue a las empresas a participar a los obreros en sus ganancias. Tampoco demostró interés en recuperar el ferrocarril, como transporte estratégico de cargas de mercaderías. Una reforma estatal para desestructurar todas las mafias corruptas que funcionan en base a negocios espurios con el Estado e incluso echando a muchos de los funcionarios sospechados de hechos graves de corrupción. Una reforma judicial que permita la posibilidad de que todas las personas puedan acceder a reclamos judiciales, abaratando los costos judiciales, que hoy hacen imposible el acceso a los sectores con menos recursos. La eliminación del mínimo no imponible al trabajo, y a través de una reforma tributaria obligar a tributar a aquellos que especulan comprando acciones en la Bolsa o depositando su dinero en un plazo fijo. Otra de las cosas que le planteaba a mi amigo era la falta inversión en obras públicas en los servicios como agua, luz,  petróleo, cloacas, rutas, canales de desagües, etc.; que hicieron agua en La plata, Once, y en las rutas con el índice más alto de muerte por accidente de tránsito. No se invirtió en obras de infraestructura necesaria para un país en crecimiento a tasas chinas.

 Toda esta serie de medidas políticas, era lo que le cuestionaba a mi amigo, allá por el verano de 2011, cuando la situación económica era otra y con tiempo suficiente de 8 años de gobierno encima, para haber avanzado en serio hacia un Estado de Bienestar. 

 Él respondía diciendo que para enfrentar al poder económico, había que concentrar más poder político, para hacerle frente a todas esas reformas que le iba planteando. Había que ganar las elecciones de 2011, con un porcentaje muy alto de votos para tomar ese tipo de decisiones.  

 Sin embargo, a partir del segundo mandato cuando se tenía todo el poder para profundizar el modelo y avanzar hacia el relato que el mismo Kirchnerismo venía pregonando, se comenzó con una sarta de políticas erróneas e improvisadas que lo indujeron a un callejón sin salida que terminaron en enero de 2014, en la aplicación de las más nefastas políticas económicas ortodoxas del neoliberalismo: devaluación, alta inflación, tarifazo en los servicios públicos, incremento en las tasas de interés bancaria para frenar el dólar, enfriando la economía. Pérdida salarial con aumentos de sueldo por debajo de la inflación que desalientan el consumo. Búsqueda de acuerdos con el Club de París, Repsol, los fondos buitres. La concesión del petróleo en manos de Chevrón (Rockeffeller). Fractura en mil pedazos del movimiento obrero, única herramienta de la que nunca se debe dejar de lado como aliado para avanzar contra el poder económico concentrado. Una política agropecuaria de más de una década de sojización, en manos de Monsanto, que está desertificando la Pampa Húmeda y empobreciendo a pequeños productores regionales. Podría enumerar más, pero creo que con esto es suficiente. Recuerdo a Enrique Martínez, quien fuera Presidente del INTI, hablando sobre el monopolio de la leche en manos de SanCor y La Serenísima, con un plan para desmonopolizar el mercado, a través del incentivo a Cooperativas lecheras regionales, que hicieran bajar el costo del producto. Pero sin embargo, se tuvo que ir 2011 y nada de esto se hizo, a contrario sensu, se fue profundizando la concentración monopólica alimentaria.

 Y el relato Kirchnerista terminó en el pragmatismo del PJ, que de acuerdo a la coyuntura del momento va poniendo en práctica medidas políticas y económicas que le permitan superar ese espacio breve de tiempo en relación con el otro. Porque en definitiva es eso: el Partido Justicialista, un partido político que se va manteniendo en el poder de acuerdo a los aires que van soplando en la coyuntura mundial y argentina. Puede pasar del Estado de Bienestar del 45 al Neoliberalismo de los 90, en un abrir y cerrar de ojos. No obstante, ya va pensando y creando alguna figura política, tal vez, Scioli, Massa, De la Sota, Urtubei, Capitanich, Uribarri, todo da lo mismo para darle continuidad  al PJ en el poder y sus privilegios. Porque es el PJ, un partido del poder, de construcción del poder que construye y destruye todo, permitiendo a cualquier oportunista subirse al tren para darle continuidad a todos los que desde hace décadas viven a costilla del Estado (políticos, empresarios, sindicalistas, clientelistas), todos aquellos que fueron funcionales al Menemismo, al Duhaldismo, al Kirchnerismo y mañana a quién detente el poder,  garantizando impunidad a los que dejan el poder.

 Es verdad que desde la oposición tampoco hay nada que merezca la pena. Pero a la derecha están todos. A la izquierda, en Argentina desde hace largo tiempo, con opción a gobernar, no hay nada, ni siquiera en el mundo. Podré tener alguna simpatía por algún gobierno u otro, pero todos son parte de un sistema que desde hace dos siglos y a partir de 1989, con la caída del muro de Berlín, se profundizó, y ese es el capitalismo, que sigue depredando el planeta en todos los rincones del mundo, explotando a la población y haciendo negocios que les permite quedarse con las concesiones de los recursos naturales o las empresas estatales de todas las naciones, sea cual sea la ideología existente en cada país.

 Mientras no cambien las condiciones mundiales actuales y aparezca un nuevo orden político y económico, los gobiernos del mundo tendrán muy poco margen de acción para llevar adelante políticas que le den bienestar a su población. En Argentina, desde que tengo uso de razón, solo hay crisis cada diez años que los argentinos debemos soportar por más relato progre que nos quieran imponer.  

(Texto escrito en en el año 2015, antes de las elecciones electorales cuando el kirchnerismo buscaba candidato para reemplazar a CFK. Finalmente eligió a Daniel Scioli, un representante de la derecha argentina.)

lunes, 16 de junio de 2025

SCARFACE


Scarface, era un homínido que creía haber evolucionado, perteneciente a la denominada especie humana. Lo llamaban así, porque un lado de su cara estaba cortada por sus duras batallas que tuvo que afrontar para poder defender a su manada. Hasta que un día el paso del tiempo, le hizo ver que su patriarcado estaba siendo cuestionado por su prole y superado por el matriarcado que de a poco, comenzaba a reemplazarlo en el poder que él iba declinando. Así fue como de a poco Scarface, empezó a ser cuestionado por su séquito femenino que iba creciendo y ya se anima a enfrentarlo, para poder emprender su propio vuelo.

En el ocaso de su patriarcado, proliferaban en su cabeza los recuerdos de su juventud, cuando se sentía libre, dueño de su cuerpo y su alma, de sus decisiones, de una época gloriosa de macho alfa. Pero a su vejez, con poco dinero en su bolsillo para poder afrontar los costos de un analista que le permitieran comprender los cambios que se iban produciendo en su vida, decidió ponerse a estudiar psicología. Una manera de poder aliviar su angustia y poder soportar su malestar interior. En un par de meses de transitar sus estudios, empezó a comprender que adentro suyo había otro que tomaba sus decisiones, y además era hablado por él. Desde muy pequeño un extranjero, había invadido su interior, determinándole su vida sin darse cuenta. No solo era eso, sino que encima tomó conciencia que, en su constitución biológica, su cuerpo no solo tenía testosteronas, sino también su interior estaba compuesto de estrógenos y progesteronas. Pero, además se enteró que no sólo poseía una mente racional, sino que había una minúscula parte de su cerebro que compartía con los reptiles.
Y eso no era nada, resultó ser que un buen día apareció un bichito llamado virus, irrumpiendo en su vida. No sólo no lo podía percibir a través de sus sentidos, sino que lo obligaba a aislarse con su familia en su guarida. Estaba tan confundido que no sabía si el bichito, estaba afuera, adentro de su casa o en su cuerpo. Ya no era libre de salir a caminar con su perra, no podía disfrutar de un paseo en bicicleta para calmar sus tensiones; tampoco podía ir a visitar a su amigo Tumpa; regar las plantitas de su jardín, tenía restringida hasta la salida a su vereda. Sentía que su vida estaba siendo monitoreada y controlada por un poder omnipresente.
Le había cambiado completamente su vida. No solo le cayó la ficha de haber perdido vigencia su patriarcado; de haber descubierto a otro en su interior gobernando su vida; de tener estrógenos y progesteronas en su cuerpo; de poseer un cerebro reptiliano; de la existencia de un fantasma rondando por el mundo deseoso de llevarse su vida. Sino también, asumió que llevaba una vida totalmente artificial, virtual, atravesada por vínculos a través de una pantalla de computadora en la que escuchaba voces, sonidos, veía rostros humanos, sentía estar controlado por una inteligencia artificial que lo manipulaba en lo que debía consumir, comprar, generando necesidades que no desea; y a su vez, estaba geolocalizado por un pequeño dispositivo que controlaba todos sus movimientos. Su realidad se había convertido en una ficción a pesar de su convicción de llevar una vida auténtica. Estaba tan confundido, desorientado que a su vejez tomo conciencia de que ya no era nada, que todos habían tomado decisiones y que él nunca se había enterado, ni siquiera dueño de su propia vida.
Pero a pesar de todo, Scarface, nunca perdió sus esperanzas, su optimismo, de volver a ser aquél que algún día había creído ser, siguió añorando los viejos tiempos de muchos asados rodeado de familiares, amigos, encuentros, diálogos, vino tinto, abrazos y besos. No obstante, seguía anhelando sus viejas utopías de soñar un mundo nuevo y un mejor futuro para toda la humanidad.

jueves, 17 de octubre de 2024

ORIGENES DE LA FAMILIA BOSCOSCURO.


GENEALOGÍA.

DEDICATORIA

Matteo Boscoscuro y Guiditta Aicardi
Inmigrantes italianos en Argentina 1882-1885

Esta historia contada está dedicada a recordar a todos mis antepasados de los que estoy muy agradecido de haber tenido, especialmente a mis padres de haberme dado la vida. A
unque a muchos no he conocido, siempre estarán presentes en mi memoria.

Aquí no hay viejos
Solo, nos llegó la tarde:
Una tarde cargada de experiencia,
experiencia para dar consejos.
Aquí no hay viejos,
solo nos llegó la tarde.
Viejo es el mar y se agiganta.
Viejo es el sol y nos calienta.
Vieja es la luna y nos alumbra.
Vieja es la tierra y nos da vida.
Viejo es el amor y nos alienta.
Aquí no hay viejos
Solo nos llegó la tarde.
Somos seres llenos de saber.
Graduados en la escuela.
De la vida y en el tiempo.
Que nos dio el postgrado.
Subimos al árbol de la vida.
Cortamos de sus frutos lo mejor.
Son esos frutos nuestros hijos.
Que cuidamos con paciencia.
Nos revierte esa paciencia con amor.
Fueron niños son hombres serán viejos.
La mañana vendrá y llegará la tarde.
Y ellos también darán consejos.
Aquí no hay viejos
Solo nos llegó la tarde.
Joven: si en tu caminar encuentras.
Seres de andar pausado. 
De miradas serenas y cariñosas.
De piel rugosa, de manos temblorosas.
No los ignores ayúdalos.
Protégelos ampáralos.
Bríndales tu mano amiga.
Tu cariño.
Toma en cuenta que un día.
También a ti, te llegará la tarde....
 
Mario Benedetti.



INTRODUCCIÓN

Las motivaciones que me llevaron a realizar esta investigación fue ese filosofar infantil que todos tenemos de empezar a preguntarnos ¿de dónde venimos?, ¿quiénes somos?, ¿qué función cumplimos en esta vida?, ¿quiénes fueron nuestros antepasados? Generalmente alcanzamos a conocer a nuestros progenitores en línea ascendiente hasta el segundo grado, padres y abuelos, pero nunca más allá, ¿quiénes fuimos en la vida anterior y quienes seremos en la próxima? Todas estas preguntas o incógnitas están en cada ser humano, y tiene que ver con el filosofar de la vida. Desde pequeños permanentemente nos estamos preguntando: ¿y por qué?, que a veces a los adultos les resulta tan pesado o molesto porque no sabemos qué responder.

En mi inconsciente, sigue estando ese niño adentro, motivándome a investigar sobre mis antepasados. Tarea que no resulta ser fácil, porque lamentablemente no contamos con fuentes de información suficiente. La mejor forma de recabar información, es a través de familiares longevos (padres, abuelos, tíos, tíos abuelos, etc.), que cuentan con una rica fuente de sabiduría. Existen, además, fuentes escritas como los certificados de nacimientos, matrimonios y defunciones, en las Iglesias Católicas hasta 1884, y a partir de esa fecha los Registros Civiles, creados por la ley 1565. Todos estos documentos en algunas oportunidades resultan arduos de leer a causa de la antigüedad de los mismos y las muchas veces ilegibles escrituras de los sacerdotes registradores, dificultan la tarea investigativa. El factor tiempo, juega un papel preponderante para recolectar información, y muchas veces no se cuenta con las horas necesarias de dedicación. Tampoco deja rédito económico, sólo deja una recompensa interior afectiva de reencontrarse con nuestros antepasados. En el momento actual que vivimos, todo cuesta dinero y tiempo, desde una simple partida de nacimiento sacada del Registro Civil, como así también, los viajes a los diferentes lugares donde nuestros abuelos nacieron, se casaron o fallecieron. Pero a pesar de todo... ¡vale la pena!  Esto para mí resultó ser un entretenimiento, en cuanto tengo tiempo para investigar, agarro mi bicicleta, mis cosas y muchas veces pasan horas, sin darme cuenta, sentado frente a la pantalla de una microfilmadora[1], o de mi computadora conectada a Internet, tratando de encontrar algún apellido o dato acerca de mis ascendientes y es un legado que se deja a familiares y descendientes que tal vez le interese saber sus orígenes, pero que por diversas circunstancias no han podido hacerlo.

Haber vivido en Capital Federal, facilitó la tarea de investigación porque Buenos Aires concentra toda información, debido a la diversidad de Bibliotecas (Nacional, del Congreso Nacional, de la Prensa, Dante Alighieri, etc.), además, existen Oficinas Públicas como Migraciones, Archivo General de la Nación, CEMLA[2], Prefectura Naval Argentina, Colegio Electoral, Ministerio del Interior, Embajada y Consulado de Italia[3]. Estudiar derecho en la Universidad de Buenos Aires hizo factible adquirir conocimiento en Derecho Romano (la evolución del derecho de familia romano); Derecho comparado, Derecho de Familia y haber cursado materias de la Carrera de Sociología como Metodología de la Investigación social, Historia Antigua, Moderna y Contemporánea, Filosofía, etc., hizo todo esto posible.

Como descendiente de inmigrantes italianos, me interesé por averiguar cuáles fueron las razones familiares, sociales, políticas y económicas de la inmigración italiana en la República Argentina, es decir, en un ámbito general u objetivo de este fenómeno inmigratorio, no desconociendo causales individuales motivadoras de la emigración a la Argentina que ocurrieron a partir del siglo pasado.

Cuando partí hacia Europa uno de los objetivos que me había propuesto era conocer Italia de punta a punta. Entré por primera vez por Menton-Ventimiglia (frontera Franco-italiana). Venía de un largo viaje de tres meses y medio, en bicicleta recorriendo la costa sur española y francesa. Fue un sueño hecho realidad por los maravillosos lugares que recorrí y conocí, porque a pesar de que viajar en bicicleta es un poco sacrificado (es necesario una preparación y entrenamiento físico y mental), te da la posibilidad de andar muy despacio, sin ruido de motores, detenerse en un lugar que gusta y hablar con la gente.

Cuando iba llegando a la frontera con Italia tuve muchas emociones y una de ellas era de regresar al lugar que mucho tiempo antes había vivido (a través de mis antepasados).

Previamente atravesé el Estrecho de Gibraltar (el lugar más cercano entre el continente africano y europeo) pudiéndose avistar la costa africana. Es el paso obligado de todos los barcos que partían de los puertos europeos del mar mediterráneo hacia el océano atlántico con destino a América.  Aquí también imaginé ver pasar el Nordamérica (barco que trajo a América a mi abuelo Matteo Boscoscuro) y el Matteo Bruzzo (transportó a mi abuelo Ángelo Colombassi). Percibir el agotador viaje hacia Argentina y ¿cuántas cosas pasarían por sus cabezas, sus tristezas de dejar sus familias, sus afectos en Italia y cuáles eran las expectativas que tendrían de venir hacia la Argentina? ¿Cuánto de locura? ¿Cuánto de aventura? ¿Cuánto de necesidad? ¿Cuántas cosas?... ¿nó?

Cuando llegué a esa frontera era como que regresaba junto a mis abuelos, les estaba haciendo realidad ese deseo que nunca habían podido concretar porque la muerte los sorprendió en Argentina. Era parte de esos deseos, de esa historia, de esos anhelos no cumplidos, de muchas cosas que pasaban por mi cabeza en ese momento y también por la cabeza de mis abuelos que trataba de interpretar.

Cuando llegué al cruce fronterizo me emocioné muchísimo, sentí la sensación de estar tocando el cielo con las manos. Había cumplido mi sueño y sentí haber entrado a mi país, a mi casa, todo me pareció conocido, era volver a hablar el idioma que estaba metido en mi inconsciente colectivo. Era escuchar a mi madre que cuando era chico me hablaba algunas palabras en italiano que le había transmitido su abuelo. Era ingresar al desorden al cual estamos acostumbrados los argentinos porque culturalmente lo heredamos de los italianos. Era encontrar carteles de negocios con apellidos conocidos en Salto como Bernasconi, o pueblitos como Noli, Romano, Lavagna, Chiari, etc., era como estar en Salto, en Argentina, como en mi casa.

A medida que lo fui recorriendo llegué a la conclusión de que somos los argentinos una parte de Italia, de España, somos iguales, las costumbres, las tradiciones, la religión, la idiosincrasia, los defectos, las manías, la forma de pensar y de sentir emocionalmente las cosas. Somos latinos y nuestros sentimientos son muy emotivos, somos un montón de nervios acumulados, somos gritones, afectuosos, cascarrabias, de vivir intensamente la vida, de vínculo familiar fuerte (esa cosa de la parentela), de creernos piolas, de saberla toda, muy gestuales, de no esconder nada, de largar todas esas cosas que sentimos por adentro, de amar y odiar al mismo tiempo. Cuando conocí Nápoles, Sicilia, Calabria no encontré diferencias entre un porteño de Buenos Aires y un Napolitano, Calabrés o Siciliano. Son la misma cosa, la forma de expresarse, el tono de voz canchero. Es algo inolvidable, estar en Italia es estar en Argentina, culturalmente somos parte de ese Milano, de esa Roma, de esa Nápoles, de ese Palermo, de esa Génova, de esa Venecia, de esa Florencia. Por supuesto, que hago referencia sólo a la cultura, porque después nos diferenciamos en otras cosas como: Argentina desde el punto de vista geográfico, al estar en América es maravillosamente mucho más bella, tiene unos paisajes naturales que creo en ninguna parte del mundo se encuentran, sólo aquí, somos un país privilegiado de tener un territorio extenso, de tener paisajes naturales que son maravillas en el mundo,  reconocidos  por la  UN como “Patrimonio Universal de la Humanidad, y  como ejemplo puedo nombrar dos lugares que tengo el orgullo de haber conocido: “ Los Hielos Continentales” y “Parque Ischigualasto o Valle de la Luna”, declarado Parque Nacional  y Patrimonio Universal de la Humanidad este año 2000. etc.

Para ir concluyendo, les quiero decir que esta idea de investigar la inmigración italiana surgió hace mucho tiempo, cuando tramité la ciudadanía italiana en el año 1989-1990, vía materna, porque no tenía ninguna información de la línea paterna. Aunque siempre tuve la intención de escribir, empecé a hacerlo el día 5 de agosto de 1997, cuando encontré una Iglesia de los Mormones en la Calle Bonpland 2349, de los primeros registros de familiares. Han pasado aún algunos cuántos años y recién logro concretarlo, aunque cada vez que lo leo se me ocurren cosas nuevas y lo voy modificando, no es fácil, porque los dichos deben de ser veraces y trato de verificar las fuentes, datos, pero de a poco se va terminando. Fue una experiencia muy linda. Seguramente faltará agregar muchos datos e información que los iré desarrollando a medida que los vaya encontrando porque pienso que este humilde compendio culminará junto a la existencia de mi vida que algún día llegará; pero mi intención es dejar a las generaciones venideras de familiares más jóvenes y que vendrán, una breve síntesis de sus orígenes familiares para que puedan conocer su propia identidad.

                               UNA BÚSQUEDA AGOTADORA E INTERMINABLE

Con el inicio del nuevo milenio, comencé a elaborar el árbol genealógico familiar en MY HERITAGE, en el año 2009, como consecuencia de ello, un par de años después recibo un email de Isabel Bosshard, comentándome que ella también tenía a su abuelo que se llama Matteo Boscoscuro, igual que mi bisabuelo, pero a diferencia él era hijo de Doménico Boscoscuro. Ella compartió su información de lo que había investigado, pero los datos no coincidían. Sólo se ajustaba a que el lugar de nacimiento de su abuelo Matteo había sido en Montepiano, Región del Val D´astico. Vicenza. La única referencia cierta que tenía de mi bisabuelo era que su nacimiento habría ocurrido en esa región del Véneto; pero faltaba lo principal, tenía que saber el lugar de su nacimiento. Luego de un tiempo con Isabel nos dejamos de mandar email. Pasaron varios años sin comunicación.

En el inicio del mes de agosto de este año 2024, mi hija Victoria tenía que hacer un trabajo en la escuela sobre la historia familiar. Entré al My Heritage y elaboré un árbol genealógico que culminaba con su tatarabuelo Matteo. Me quedé pensando y se me ocurrió la idea de volver a enviarle otro email a Isabel. No sabiendo si me iba a responder. Pero recibí una gran sorpresa, Isabel me respondió enseguida. Y nuevamente comenzamos a dialogar vía email, ella me enviaba toda su información.

https://www.myheritage.es/site-72098821/boscoscuro

Val  D`astico. Zona Boscoscuro. Italia.

https://www.youtube.com/watch?v=DhmVRReGU7o

Video enviado por Danilo del Val D´astico, Lastebasse donde nacieron los Boscoscuro y la región de alta montaña Boscoscuro donde vivieron las familias. Boscoscuro, Munari, Giacon.


BOSCOSCURO E MUNARI LE RADICE 

miércoles, 14 de agosto de 2024

Un poco de Filosofía

“Es mi parecer que el hombre nuevo, el que está floreciendo, tiene un estilo más informal, más simpático y definitivamente más irreverente, y a diferencia de lo que algunos dicen, este hombre no es superficial, ni poco comprometido, ni mucho menos ignorante. Es simple, pero nada tonto. Es básico, pero eso suele ser expresión de sabiduría. Es rústico, pero rústico suele ser un adjetivo inherente a virtudes como el coraje y la fortaleza”. Como me gusta hurtar ideas, esta frase la saqué de un libro, comprado en Rosario. Estimulado por su título “No te hagas el boludo”, y encontrando en su interior esta frase, que identifica y describe una manera de ser, una manera de estar en el mundo. Su autor Mariano (Mano) Moreno, un pibe común de Capitán Bermúdez, filósofo de la calle. Sus amigos lo llamaban el “Desfasado”, porque vivía en la luna y leía libros que nada tenía que ver con los temas desarrollado en el aula, en su época de transcurrir la secundaria. Viajo por diferentes países, liviano de ropa y con poco dinero, un día se animó a salir de su pueblo y dar una vuelta por la redonda. Conocer nuevas culturas, entablar nuevas amistades, nuevos paisajes que le cambiaron la cosmovisión del mundo. Polémico, provocador, no conforme con el orden establecido, amante del ocio, del tiempo libre buscó nuevas respuestas en su interior y dejándose llevar por la interpelación, la duda y el asombro buscó respuesta en su espacio interior. Vive una vida simple, sin certezas, disfruta de las pequeñas cosas de la vida y siendo adulto curso los estudios del profesorado de filosofía. Un simple personaje en el cual pude encontrar en él, muchas facetas de mi modo de ser, de mi personalidad y la forma de interpretar al mundo, con el cual, valga la redundancia, me identifico. Cuando abordamos la identidad como un problema filosófico, es algo así como una narración que hacemos de nosotros mismos, pero también una imagen social que viene de afuera. Nos reflejamos en un gran espejo que es la familia y la sociedad en la que nacemos. Es una construcción narrativa temporal, que va cambiando de aspectos en ese tránsito en la que atravesamos diferentes etapas y en cada una de ellas vivenciamos experiencias que nos abren al conocimiento y al aprendizaje, algunas de ellas son buenas o positivas porque nos producen placer y alegría y otras malas o negativas que nos angustian. Pero necesarias para el crecimiento. Sin ellas sería imposible aprender. Los obstáculos, las frustraciones, los fracasos son piedras que se interponen en nuestro camino y nos hacen caer, pero que nos enseña a levantarnos, en cada una de ellas, a veces, quedan heridas, pero el transcurso del tiempo se encarga de que cicatricen y de fortalecernos. Mi viejo me decía que en la vida los problemas tienen soluciones y hay que encontrarlos haciéndose cargo de los mismos, enfrentando cada dificultad con decisión, coraje y esfuerzo. Inclusive decía él, que cuando ya no había más solución a los problemas, la muerte también era una última solución. Heidegger decía que el ser humano es arrojado al mundo. Somos "seres para la muerte", somos una posibilidad entre las muchas posibilidades que se presentan durante nuestra vida, pero entre todas estas posibilidades, está la muerte, la posibilidad de dejar de existir y tenemos conciencia de ello y eso nos angustia. Por eso cada día que nos levantamos debemos agradecer de estar vivos, de enfrentar los obstáculos que se interponen en el camino con la cabeza erguida, sin miedos, porque el miedo nos paraliza, inmoviliza. Todos los días debemos elegir frente a diferentes posibilidades que se nos abren. Pero ¿somos libres de elegir? “El hombre es lo que hace, con lo que hicieron de “el”, nos dice Sartre. Como seres sociales, gregarios que somos, necesitamos del otro para existir. De una familia que nos cobije, de la escuela para socializarnos, de los amigos para poder crecer. Pero eso nos condiciona, hace que nuestra libertad se restrinja para poder convivir con los demás. Somos una esponja absorbemos todo lo que hay a nuestro alrededor, ideas, pensamientos, conocimientos, costumbres, hábitos, códigos morales y éticos. Nuestra sociedad es un rizoma que va construyendo raíces de un entretejido social que se expande horizontalmente con códigos culturales que se solidifican a través del tiempo. Somos seres condicionados por la realidad que nos rodea, familia, sociedad, medios de comunicación. Entonces ¿tenemos posibilidad de construir ideas propias? ¿hay lugar para un pensamiento propio? En mi experiencia personal, soy un cúmulo de ideas robadas, de mi familia, de los grupos en los que he participado en diferentes momentos, de los libros que he leído y de los diferentes niveles educativos transcurridos. Recuerdo en algún momento haber creído tener una idea original y una de ellas fue la de vivir una vida en contacto con la naturaleza. Para ella tuve que romper con la vida artificial que llevaba en la gran urbe de cemento llamada Buenos Aires. Allí tenía mi futuro asegurado. Una profesión. Un trabajo redituable. Vida urbana. Pero mi reloj biológico demandaba
otra cosa. Un día desperté con la decisión de tirar todo por la borda, todo lo construido hasta ese momento. Renuncie al trabajo y a la salida de la oficina compré una mochila, la llene de lo mínimo indispensable para viajar y sin mucha carga encima comencé el largo trajinar hacia Machu Pichu. Naturaleza pura. Lejos de la gran ciudad, de las luces de la noche que te encandilan los ojos. Despojado de la seguridad del hogar y de los bienes de consumo. Encontré el lugar que necesitaba, y ese, era mi mundo interior. Por primera vez, tomé conciencia de que estaba solo en este mundo y que necesitaba hacerme cargo de mi vida, de ser feliz, de hacer fluir mis instintos y mis sentimientos. Mi cabeza, después de esa inolvidable experiencia, cambió de rumbo. Apague el televisor, deje de seguir a la manada y di autenticidad a mi vida. Fascinado por la filosofía, comencé a leer un libro sobre el Estoicismo, una corriente filosófica de la antigüedad. Me di cuenta que hacía unos 2500 años atrás, había unos señores, que se llamaban Zenón y su discípulo Séneca, que habían vivido y pensaban, eso que yo había llevado a la práctica a través del autodominio para alcanzar la libertad, alejado de las comodidades materiales, asumiendo la concepción de la naturaleza para alcanzar la ataraxia (imperturbabilidad del alma). La preocupación fundamental de los estoicos tenía que ver con saber cuál era la mejor forma de vivir. Para responder a ello era inevitable que se preguntaran dos cosas más: cómo está organizada la naturaleza y cómo opera el alma humana. Concebían a la naturaleza como creada y organizada por fuerzas internas, y creían que esa organización era racional. Esto quiere decir que pensaban que había una suerte de providencia, una forma de orden por el cual todo en la naturaleza estaba dispuesto de la mejor manera posible. Así, el hombre que comprende cómo está organizada la naturaleza, entiende también cuál es la mejor manera de vivir de acuerdo con ella. En cuanto al alma humana, los estoicos se ocuparon de reflexionar sobre la manera en que conocemos y el papel que desempeñan las representaciones de las cosas sensibles no sólo en el conocimiento, sino también en la conformación de la conducta humana. Así, distinguieron tres formas en que el alma humana opera en relación con lo percibido por ella (aquí incluyeron las sensaciones producidas internamente). La primera, que es la mera percepción, consiste en la pura recepción de estímulos sensoriales internos o externos. La segunda es la del asentimiento, por el cual el alma se da cuenta y acepta que está percibiendo algo verdadero. La tercera es la del conocimiento, que consiste en reflexionar a partir de esas sensaciones sobre las que hemos asentido. La aportación más significativa de los estoicos, en materia de psicología y teoría del conocimiento, fue señalar que el alma no tiene por qué asentir a todas las sensaciones. Es decir, puede distinguir un espejismo de algo que no lo es, pero también puede distinguir un deseo necesario de otro innecesario. La importancia de esto radica en que, para poder saber cuál es la mejor forma de vivir, es fundamental que demos nuestro asentimiento sólo a las cosas que son verdaderas y ciertas, y no a los fantasmas y los espejismos que tienden a confundirnos tanto desde adentro como desde afuera. El estoicismo es una doctrina que indaga sobre la mejor manera de vivir a partir de identificar a qué cosas debemos dar nuestro asentimiento porque son ciertas y necesarias, y de comprender cómo está organizada la naturaleza para no sufrir por lo que, en el fondo, forma parte del ciclo natural de la vida y la existencia. Otra de las corrientes filosóficas con la cual me identifico es el epicureísmo, como el estoicismo, es una escuela; sólo que, a diferencia de ésta, no tiene varios maestros, sino un fundador, Epicuro de Samos, cuya doctrina es la referencia para decir de cualquier otro filósofo en la Antigüedad e incluso en la actualidad que es epicúreo. Hay muchos paralelismos entre el epicureísmo y el estoicismo, ya que ambas escuelas tienen como preocupación central el problema de cómo es que se ha de vivir mejor y, en esa búsqueda, intentan investigar cómo está organizada la naturaleza. Epicuro afirma que todo cuanto existe está conformado por partículas materiales pequeñísimas llamadas átomos, las cuales se unen por medio del azar y a partir de una fuerza que las arremolina. Una particularidad del pensamiento de Epicuro es considerar que los átomos no operan sólo por necesidad. Es decir, no se reúnen y se organizan de una forma predeterminada, sino que pueden desviar su curso. Este matiz se tornará muy importante para entender algunas de sus diferencias con los estoicos, porque el que los átomos puedan desviarse y formar cosas que no han sido previstas, significa que no hay un fin a partir del cual toda la naturaleza esté organizada y, en consecuencia, que la naturaleza no define una forma de vivir de acuerdo con ella, como piensan los estoicos. En otras palabras, la naturaleza no es un “modelo de conducta” pero sí un modelo de libertad. Aunque Epicuro se preocupa por conocer la naturaleza del alma y del conocimiento, no es en esos temas donde se dan sus mayores aportaciones a la filosofía. Éstas hay que buscarlas en el terreno de la reflexión moral. Las dos ideas fundamentales de Epicuro son: una es que el placer es un bien, una afirmación muy controvertida y rechazada por los católicos. Epicuro no piensa que el placer es uno de los bienes del hombre, como lo son también la vida y el conocimiento. Considera que poseer ese bien permite al hombre decidir cuál es la mejor forma de vivir. La otra idea es que la gente tiene que filosofar desde que es joven, pues para él la filosofía no es una actividad de viejos, sino de viejos y jóvenes. Piensa que filosofar aporta madurez a los jóvenes y vitalidad a los viejos, porque el pensar filosófico es en sí la forma de encontrar el mejor modo de vivir. Estas dos corrientes filosóficas antiguas fueron la que me guiaron por el sendero en esa búsqueda interminable de ser feliz y libre. Pero también, simpatizo con un personaje de la antigüedad muy rebelde, subversivo para la época, amante de la naturaleza y que vivía como un perro. Cuenta la leyenda que un día llego el Emperador Macedonio Alejandro Magno a una ciudad griega y pidió conocer al más sabio del lugar, y todos señalaron a Diógenes, que vivía en una alcantarilla. Alejandro inició conversación con el anciano y, horrorizado por las condiciones en las que vivía, le preguntó: ¿Tú eres Diógenes? -Yo soy Alejandro Magno el emperador de Macedonia “¡pídeme lo que quieras, que yo te lo concederé!”- Diógenes levantó lentamente su cabeza y le respondió: -“Sí, una sola cosa, apartarte, que me estás tapando el Sol”, contestó el filósofo de malas maneras al que era ya el dueño de Grecia. Alejandro no solo aceptó el desplante sin enfadarse, sino que le mostró su máxima admiración: - “De no ser Alejandro, yo habría deseado ser Diógenes”-. Más allá de la anécdota, lo interesante de la filosofía de Diógenes era su actitud provocadora y subversiva que a pesar de su vida en la indigencia era un ser feliz, viviendo como un perro en la intemperie, alejándose de las cosas materiales y de la seguridad de un hogar. Hay muchos Diógenes en esta vida y he tenido la posibilidad de encontrar muchos en mi camino, con los cuáles me encantaba conversar porque eran verdaderos sabios, filósofos de la vida sin necesidad de concurrir a una academia para aprender. Es sólo el aprendizaje de los golpes que te da la vida, que te llenan de experiencia como la de Miguelito, vecino de Berdier, que todas las tardecitas de verano, nos sentábamos a tomar mate y contar historias, debajo del ligustro. O del Ferchu como le decían, que con solo un vaso de vino se inspiraba en contar leyendas del pueblo. Todavía sigo con el Chango teniendo largas charlas sobre las costumbres gauchas argentinas, y al costado siguen pastando el tordillo o alazán los verdes pastos del lugar. La vida siempre te sorprende, te da nuevas oportunidades, te abre nuevas puertas para la inspiración. Los recuerdos siempre te inducen a retroceder en el tiempo para reflexionar, analizar aquellos gratos momentos vividos o las frustraciones o fracasos que te enseñan a no errar de nuevo. Ahora me toca transitar momentos de una etapa en la que “la piel se endurece o al tigre una mancha más, ya no le hace nada”, como dice el refrán. Y en plena cuarentena el ocio te hace pensar y te inspira a escribir algunas ideas que pululan por la mente, porque escribir ordena los pensamientos y te saca la timidez de la oralidad.

sábado, 22 de junio de 2024

El ser humano y su historicidad

La filosofía de la historia es la consideración racional, pensante, que nace con la modernidad, como duda y concientización, donde el hombre ocupa el centro del conocimiento como consecuencia del desarrollo de las ciencias y de los grandes inventos a partir del renacer del hombre como antesala de la modernidad. Voltaire representa esa época y es el primero que hace una interpretación teológica de la historia, desde la perspectiva de la razón, con actitud crítica y escéptica en relación a los dogmas establecidos. Se distancia de las historias tradicionales escritas por el cristianismo reinante durante el medioevo. Su intención era explicar el “espíritu de los tiempos y de las naciones”, y el progreso de la civilización en sus diversos aspectos, con un criterio “científico”. Utiliza la Filosofía de la Historia con un sentido de entender la historia, se aplica tanto a una historia universal como a una concreta, particular. La novedad que aporta es el intento de ensanchar el estudio histórico; esto se debió a dos causales: 1) A su odio por la historiografía cristiana y la Iglesia. 2) A su visión mecanicista del Universo: si todos los hechos están ligados por un encadenamiento necesario, entonces todos los pueblos deberán tener la misma importancia. Al tomar la matemática y la mecánica como modelos de conocimiento, su imagen del mundo es la de una máquina gobernada por un dios geómetra, sometido a sus leyes. Además, para dirigir el mundo, este dios es necesario por razones morales, ya que para garantizar su sociedad burguesa hay que basarse en una moral universal. Voltaire dice que en la práctica no se puede prescindir de la existencia de dios, si no existiera habría que inventarlo. Está inmerso en una dialéctica maniquea que invierte el dualismo cristiano. Pero retira la mano de dios de la Historia. Para Hume, el padre del empirismo donde el conocimiento a través de la percepción sensorial cobra importancia, la historia es una acumulación o sucesión de hechos que pueden ser observables empíricamente. Considera que no es posible desentrañar el significado último de los procesos históricos y revelar su “plan”. Solo pone de manifiesto el espectáculo de los eventos, sin pretender que los mismos responden a una determinada idea o propósito*. “En la experiencia solo vemos eventos que se sucede, pero no vemos ninguna conexión causaefecto”. Los idealistas alemanes Kant y Hegel, reflexionaron especulativamente sobre la historia desde, una perspectiva más amplia, hacen una interpretación sistemática de la Historia Universal, según el cual los acontecimientos históricos se unifican en su sucesión y se dirigen hacia un significado fundamental. Hacen una reflexión especulativa, que se diferencia de la “filosofía crítica” o “analítica” de la historia. La investigación realizada hace referencia a la naturaleza del pensamiento histórico, el carácter de la disciplina intelectual llamada “historia”, el análisis de los procedimientos del historiador y la comparación de éstos con los que se siguen en otras disciplinas, así como al estudio de las categorías empleadas en los juicios y explicaciones históricas y de los modos de argumentación que sustentan sus conclusiones. La filosofía especulativa de la historia tiene como finalidad proporcionar una interpretación global del proceso histórico en su totalidad. Karl Jaspers nos dice que: “Si queremos comprender la historia como un todo es para comprendernos a nosotros mismos”. El saber que representa la filosofía de la historia, y las incógnitas que intenta descifrar, se arraigan profundamente en nuestra condición humana. La filosofía especulativa de la historia, a través de Hegel obtuvo grandes logros, pero recibió también fuertes críticas. La palabra “especulación” como examen teórico, conocimiento teórico puro. Para la filosofía especulativa, la fuente fundamental del conocimiento es la teoría, “la fuerza inmediata, pura, de la inteligencia”, sin la ayuda de los sentidos. Los dos cuestionamientos principales fueron: En primer lugar, la brecha existente entre los principios a priori de la razón y en segundo lugar, la realidad empírica que no se ajusta a las prescripciones del sistema: “Hay una gran distancia entre la actividad que hace el historiador que busca datos sobre el pasado y la del filósofo que inventa un punto de vista desde el cual puede dárseles sentido. El filósofo siempre da una explicación racional de la historia sin tener en cuenta los cambios históricos”, dice Walsh. Dilthey es uno de los pensadores que más profundizó en las ciencias del espíritu como una proyección de la vida misma. Desde su punto de vista, la vida es una manifestación de la propia filosofía. En cierto modo y salvando las diferencias, las ciencias del espíritu están en relación con el valor de la psicología actualmente que accede a la interioridad del sujeto para comprender su esencia. A su vez, afirma que la comprensión de la existencia humana no puede simplificarse a la enumeración de unas representaciones intelectuales. Desde este punto de vista, Dilthey como defensor de las ciencias del espíritu, se opone claramente al inteletualismo de Kant en su Crítica de la Razón Pura. Dilthey propone hacer “una investigación histórica fundada en un dominio lo más amplio posible de las ciencias particulares del espíritu”, que permita comprender la realidad extremadamente compleja de la historia “mediante las ciencias que investigan las uniformidades de los hechos”. La historia universal, en la medida en que no es algo sobrehumano, sería la conclusión de ese todo de las ciencias del espíritu”. El rechazo a la filosofía kantiano-hegeliana de la historia deviene para Dilthey en la formulación de una filosofía del hombre o de la “vida”, que enfatiza el carácter histórico de los valores y la relatividad de la verdad, sobre la base de una constante percepción del ser humano como ser histórico. El sujeto es la totalidad síquica del ser viviente; la crítica histórica analiza las categorías a través de las cuales la vida se manifiesta, pues la vida es a la vez sujeto y objeto en la historia. A pesar de su cuestionamiento a la búsqueda de un sentido superior en la historia, Dilthey no obstante argumenta —con planteamientos que recuerdan la “sociabilidad asocial” kantiana y el “ardid de la razón” de Hegel— que la observación científica es capaz de mostrarnos que la disociación de funciones y la acumulación de resultados permiten a los hombres “crear involuntariamente los sistemas progresivos de lo verdadero” en la historia. La reflexión que hace Heidegger sobre la filosofía de la historia, se encuentra en su libro “Ser y tiempo”, dándole al ser una historicidad vital. La filosofía trascendental de Heidegger pretende dejar en suspenso la ontología, para analizar la forma, o condición del pensar, dejando de lado o afuera a la metafísica, supone reconocer que entre Ser y Pensar hay una distancia, que es la esencia de nuestra finitud: el Tiempo. El Tiempo, ni apariencia ni realidad, es nuestra única manera de objetivar la inaprensible cosa en sí. El Tiempo es lo constitutivo del Dasein, su manera de existir y dejarse apelar por el Ser que sabe de su finitud y por lo tanto lo angustia porque le revela la nada. Para Heidegger, el hombre tiene la necesidad y la libertad de asumir su propio destino, de construir su propia historia, de ser auténtico, pero también debe colaborar en la historia común a todos, de un pueblo de una nación, de la humanidad. Siempre está trascendiendo, trasciende ante sí mismo y ante el mundo. Es un ser en el mundo que trasciende desde su inmanencia. Hace unos 15.000 millones de años, un átomo se calentó y explotó, desde ese mismo instante la historia del universo comenzó. Un par de miles de años más tarde, el sistema solar y la tierra entran en escena. El tiempo transcurría, las condiciones de nuestro planeta fueron cambiando, luego de períodos de mucho calor y frio, el clima se fue estabilizando y la combinación de agua y oxígeno hicieron propicio al planeta, para que en él, surgieran las primeras formas de vida. Apenas unas pequeñas células microscópicas aparecieron en el agua, y a medida que fueron evolucionando, en anfibios se convirtieron, y entre ellos nuestro genoma iba viajando hasta que algunos de estos seres vivos se convirtieron en mamíferos. Un primate mono se puso de pie y empezó a caminar en dos patas, comenzó a evolucionar y se convirtió en homínido. A medida que desarrollaba su cuerpo, también lo hacía su cerebro, comenzó a pensar, a utilizar sus facultades mentales, a adquirir nuevos conocimientos, nuevas destrezas, nuevos instrumentos, elaborar nuevas ideas, nuevas técnicas y esto lo convirtió en homo sapiens sapiens. Era nómade en sus comienzos, hasta que un día se le ocurrió ser sedentario, se estableció a orilla de un río, sembró y cosechó, sus animales se procrearon y ya no necesitó de la caza. Él solo se podía alimentar. Al poco tiempo otros hombres se le sumaron y cuando fueron muchos, formaron familia, hordas, tribus, urbes y con ellas aparecieron otras dificultades, el poder, la riqueza, el derecho de propiedad. Esto creo la diferencia entre ricos y pobres. La tierra se convirtió en tema de disputa, y la gente salió a buscar otras. Así se formaron más pueblos, las riquezas se fue concentrando en pocas manos, esto trajo recelos y guerras. Y para las guerras se precisaban soldados y alguien que los dirigiera, de este modo surgieron, de entre los más ricos, los reyes, quienes para dominar a sus pueblos se definían como sus protectores. A ellos iban las riquezas y las ganancias, porque necesitaban mantener los ejércitos y construir sus castillos y murallas medievales. La burguesía le corta la cabeza a Luis XVI, el último Rey católico y con ello marca el fin del medioevo y el comienzo de la modernidad. La Revolución industrial inicia un nuevo sistema de producción a escala mundial: el capitalismo se apropia de la naturaleza y del propio hombre, lo somete y lo aliena. Aparece el Estado como forma de organización social, la “democracia” como sistema político y los conflictos sociales (burguesía-proletariado). Las ideas de Marx se llevan a la práctica en la Revolución rusa de 1917. Europa se divide el mundo, aparece el imperialismo y sus colonias. Alemania, queda afuera del reparto del mundo y con ello la Primera guerra mundial. La firma del Tratado de Versalles fue una humillación para el pueblo alemán, inventó el Nazismo y con ello la Segunda Guerra Mundial y en ella el Holocausto. La razón humana como un instrumento para la muerte. El mundo convulsionado por lo que acababa de ocurrir. Aparece la ONU, y con ella los Tratados Internacionales sobre derechos humanos. La guerra fría entre las nuevas potencias mundiales. La década del 60, un anuncio de la postmodernidad, época de protesta, de rebeldías, de utopías. Los hippies en protesta a la cultura norteamericana deciden formar comunidades para acercarse a una vida más natural y menos artificial. Surgen organizaciones por la paz y en contra de la guerra de vietman. Las guerrillas latinoamericanas con los ideales del Che Guevara de los 70, intentan cambiar el mundo. Después llegaron las dictaduras y los gobiernos conservadores de Reagan, Bush y Thacher, la Guerra de Malvinas, la Guerra del Golfo y la Perestroika que a finales de los 80, trajo consigo la “Caída del Muro del Berlín” y el fin de la guerra fría. El fin de la historia diría Fukuyama y el comienzo del mundo globalizado. La gran aldea humana nuestro planeta. En la postmodernidad actual, la virtualidad irrumpió en nosotros, todos somos parte de este mundo virtual que a veces se confunde con la realidad. Cuando terminé de leer los textos sobre filosofía de la historia, me propuse hacer una breve síntesis de la historia universal, para ver y si era capaz de narrar los acontecimientos del pasado con la mayor objetividad posible. Al concluir este trabajo me di cuenta que había dejado de lado u olvidado muchos importantes hechos históricos. Y entonces, me puse a reflexionar que la historia que se cuenta es una interpretación propia de la historia, contada desde un tiempo extemporáneo, donde está presente la subjetividad, la formación recibida, la clase social a la que se pertenece y la ideología imperante en cada uno. No hay objetividad en la historia, solo una linealidad contada por el poder de turno de cada tiempo, que triunfó y contó la historia que más le convenía a sus intereses. Entonces, ¿qué es la historia del hombre? La historia es el tiempo de existencia humana narrada por los hombres, en sus diferentes aspectos, como parte de su esencia natural o inmanencia y en relación con su cultura que lo hace trascender a sus futuras generaciones. La historia de la humanidad es una permanente puja de poderes y eso hace que algunos acontecimientos históricos sean considerados más importantes que otros. La humanidad piensa en el presente pero teniendo en cuenta lo ocurrido en el pasado, la lucha del hombre es siempre por un futuro mejor y para ello debemos pensar que no hay una sola historia lineal y oficial contada por los vencedores, sino que hay muchas historias más, que quedaron tapadas y escondidas; por ello, es importante hacer un revisionismo e incorporar aquella parte que fue dejada de lado: la de los vencidos. De eso se trata la filosofía de la historia, de no negarla y poder contarla. Como nos dice Lito Nebbia en su canción: “Quien quiera oir que oiga”: “Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia, quien quiera oir que oiga