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viernes, 7 de junio de 2013

Ser y Tiempo. Heidegger.



Heidegger fue el filósofo más importante del siglo XX. El libro más importante es “Ser y Tiempo”. La importancia de este libro es que termina con las filosofías basadas en el conocimiento, gnoselógicas. Ser y Tiempo es un libro existencial, es decir el hombre (Dasein) Ser ahí, el ser va a estar arrojado eyectado al mundo, con lo cual Heidegger evita por completo el esquema de la teoría del conocimiento (Descartes, Kant, Hegel), donde hay un sujeto y un objeto. Con Heidegger no hay mas sujeto y objeto. El Dasein no es el sujeto Kantiano, es el hombre existencial, el que se angustia, el que muere, el hombre que puede tener una vida auténtica o inauténtica, es decir Heidegger vuelve a poner la temática en el tema del ser.



La pregunta que Heidegger se formula es ¿por qué hay algo y no más bien nada? La respuesta es muy difícil de encontrarla. Pero como hay algo y lo que hay es Ser. Para Heidegger la filosofía tiene que preguntarse por el Ser. El hombre, el Dasein, el hombre arrojado al mundo… Ese Ser se pregunta por el Ser.


Diferentes filósofos han estudiado a Heidegger y todos concuerdan en que hay dos Heidegger: 1º) el del Dasein; y el 2º) es el que se pregunta: ¿por qué el ente humano ha olvidado al Ser? Y dice que el hombre olvida al ser para consagrarse al dominio de los entes, es decir al dominio de las cosas. La sociedad actual ha olvidado al ser, no se pregunta por él ser y se concentra en el dominio de las cosas.
En Ser y Tiempo Heidegger se propone responder por la pregunta por el Ser. Hay un ser que se pregunta por Ser y ese Ser es el Ser-ahí. El Ser-ahí es el ahí de la pregunta por el ser ¿por qué hay Ser? Esto hace que Heidegger le dé un lugar privilegiado al hombre. Ser y tiempo es una ontología del hombre. 

La ontología es el estudio de las cosas que son. Lo que es el ser. También hace una antropología del hombre. Ser y Tiempo es una antropología existencial. Heidegger dice: “El hombre es el Ser al cual le preocupa su Ser”. El hombre se angustia por su Ser y se pregunta por el Ser. El Ser ahí es el ahí del Ser. En el Ser ahí se pregunta por el Ser. Es el Ser que siente la presencia de la nada, que siente la inminencia de la muerte, se angustia. Es un Ser para la muerte porque sabe que va a morir. El Dasein es el Ser que sabe que va a morir. Que tiene infinitas posibilidades en su futuro, pero en todas sus posibilidades está la posibilidad de morir. El Dasein es un ente existencial, que está devorado por el mundo.
Edmud Husserl, es el creador de la Escuela Fenomenológica que busca salir de ese sujeto que residía en sí mismo. Descartes decía: “Pienso luego existo”, parte de la interioridad del sujeto. Husserl no dice que el hombre parte de su interior, sino que ese hombre esta arrojado hacia afuera. Se parte de una relación sujeto-mundo. Esta es la concepción que Heidegger toma de su maestro Husserl, que es la concepción fenomenológica. La conciencia es intencional, porque la conciencia va más allá de sí misma. Por eso Sartre va a decir “El Hombre es nada”, justamente al no haber en el hombre como punto de partida esa subjetividad constituyente que había en Descartes “Pienso luego existo”, ¿por qué hay cosas afuera? Porque yo pienso las cosas que están afuera. No, no hay cosas afuera y hacia esas cosas el hombre está eyectado, está arrojado hacia sus posibles, porque el hombre no es realidad es posibilidad.
El Dasein es el que establece las relaciones en el mundo, las cosas se relacionan entre ellos porque hay un proyecto humano. Podemos tener un cuadro, un clavo y un martillo, estas tres cosas son insignificantes, pero si viene el Dasein y cuelga el cuadro en la pared, entonces ahí se establece la relación entre el cuadro, el martillo y el clavo.

La naturaleza no tiene historia. Si un volcán erupciona es un hecho más de la naturaleza, pero si a los pies de ese volcán esta la ciudad de Pompeya, es una tragedia. Son los proyectos del hombre los que le dan tragicidad a la naturaleza. El petróleo no le interesaría a nadie, si no fuera porque sirve para combustible a los automóviles. Si no hubiera petróleo en Irak, EEUU no estaría invadiendo allí, estaría en otro lugar. Es el proyecto humano el que le da importancia a las cosas del mundo. El hombre es el que trae un sentido al mundo.   


El modo de Ser del Dasein es el Ser-en-el-mundo, a estos modos de Ser, Heidegger los llama existenciarios y el primero es Ser-en-el-mundo. ¿Hacia qué está arrojado el Dasein? El Dasein está arrojado hacia sus posibilidades. Una piedra es una piedra, en cambio un ser humano siempre está deseando ser otra cosa. Está proyectándose a ser una posibilidad. Somos nuestros posibles. Podemos elegir una serie de posibilidades, podemos ir al cine, al teatro, viajar, estudiar, etc; pero hay una posibilidad que es la posibilidad de todas esas posibilidades, que está en cada una de esas posibilidades y que es la posibilidad de morir. La muerte es la posibilidad de todas las posibilidades.



Este va a ser uno de los aspectos de las filosofías existencialistas. Heidegger tiene un antecedente de Soren Kierkegaard, de un libro que se denomina “El concepto de la angustia”, que leyó intensamente y que en una de sus partes dice “El Hombre es ese Ser que se angustia”, y es más profundamente hombre cuanto más se angustia. La angustia proviene de la experiencia de la nada que es la muerte. La nada produce la angustia porque revela la finitud del hombre. Todas las posibilidades que tenemos pueden estar imposibilitada por la muerte. El hombre es un ser para la muerte. El hombre se pasa la vida ocultándose de que es un Ser para la muerte.



La muerte revela la angustia y la angustia revela la nada y la nada revela la muerte, entonces el hombre quiere negarla ocultarla, y la niega a través de lo que Heidegger denomina Existencia Inauténtica,  consiste en negar que ese hombre es para la muerte.
El Dasein inauténtico se entrega al mundo del SE, SE DICE. SE DICE que hay que leer los libros de…, SE DICE que hay que ver tal película…, que hay que ver tal programa de TV, que hay que leer tal diario. Es decir que el Dasein inauténtico está determinado desde afuera y lo acepta. Vive una vida totalmente pasiva, vive en el mundo de de lo anónimo. El Dasein necesita unirse a ese mundo anónimo para ser uno más y no pensar por sí mismo y no darse cuenta que la muerte en algún momento va a ser una experiencia suya, y que nadie puede morir por él.

El Dasein consagra su vida negando la muerte, que eso les pasa a los otros. Cuando alguien muere ya no es, se transforma en una cosa, un espectáculo, como se convierte el entierro de un muerto. La muerte como espectáculo es la negación inauténtica que el Dasein hace de la muerte. La muerte es algo que le ocurre a los otros, es un espectáculo, está afuera de nosotros, forma parte de lo anónimo. Es un mecanismo para negar la muerte.



La existencia auténtica, está fundamentada en la aceptación de la finitud. El Dasein auténtico sabe que va a morir. Sabe que su ser es ser para la muerte y lo acepta. Le da densidad a su existencia. Eso le da densidad, justamente esa existencia no se disuelve en uno del se dice. El auténtico está separado del mundo del se dice, porque ha aceptado su finitud. A partir de esa aceptación el hombre auténtico es Él. Elige lo que quiere leer, habla de lo que quiere hablar, pero lo fundamental es que enfrenta la angustia que le produce el hecho de que nadie puede morir por Él. Se hace cargo de su muerte. En cambio, el existente inauténtico al no poder hacerse cargo de su finitud, enfrenta la vida con una liviandad de lo inauténtico, de aceptar todo lo que le digan, todo lo que le cuenten y todo lo que le vendan para sofocar su angustia de morir, se niega a aceptar que la existencia tiene misterios y uno de ellos es esa capacidad del Dasein de saber que va a morir y tiene que seguir viviendo. 


En la vida inauténtica no hay misterios, se va detrás de lo que ya se ha dicho, de lo que ya se creó, de lo establecido. Se es una nada, una cosa que se disuelve en el anonimato del todo que ha sido creado para que los hombres no tomen conciencia de nada. Entonces, el mundo de lo uno, del anonimato, del se dice, el de las habladurías, está constituido para que el Dasein no tome conciencia de sí mismo, de su destino y de su condición de ser para la muerte.
¿Quién construye ese mundo inauténtico? Este mundo es construido por los poderosos otros. Cuando se acepta el mundo inauténtico se está bajo el señorío de los otros.


En     la    actualidad, este poder de construcción del mundo inauténtico está dado por el poder de los medios de comunicación. Es el señorío de los otros. Porque a través de los medios de comunicación “Los Sujetos son sujetados”. (Foucault). Ese hombre inauténtico vive repitiendo todo lo que le dicen los medios de comunicación, las cosas que tienen que comprar, los programas que tiene que ver. Este persona tiene aniquilada toda posibilidad crítica de la conciencia. Y pasarse la vida sin decir una palabra propia es como haber vivido muerto.


Uno de los principales elementos de la inautenticidad es la publicidad. La publicidad dice lo que se tiene que comer, lo que se tiene que leer, la ropa que tiene que vestir, el partido político al que tiene que votar. La publicidad trabaja en favor de la inautenticidad de la gente y consiste en una mentira para que el consumidor compre. Se dirige desde afuera a las conciencias de las personas y le dice cómo tiene que ser.


Otro de los elementos de la inautenticidad es la avidez de novedades. La moda. Cambia permanentemente y va diciendo lo que hay que consumir. Se va pasando de una novedad a la otra nueva novedad. Es lo que Heidegger denomina errancia, es pasar de una cosa a la otra rápidamente y está determinada por la avidez de novedades. Siempre hay que estar informado de la última novedad.



Otro de los elementos son las habladurías, el se dice tal cosa y todos terminan diciendo lo que se dice. Pero ¿quién dijo lo que se dice? Los medios de comunicación, internet, la televisión, son los poderosos creadores de las habladurías.


El hombre auténtico no se somete a las habladurías, a la avidez de novedades, ni a nada que ese mundo del anonimato le quiere imponer. El hombre auténtico tiene su propia voz, tiene la libertad para decir lo que piensa sin ser manipulado por los medios de comunicación. Subvierte ese orden que está armado a los sujetos.



jueves, 6 de junio de 2013

La libertad según Sartre

Jean Paul Sartre fue un filósofo contemporáneo que estuvo comprometido con las luchas sociales de su época, como el Mayo Francés, la Revolución Argelina y acompaño muy de cerca los procesos revolucionarios que se dieron en Latinoamérica. Saca su filosofía a la calle. Estudió en Alemania profundamente la filosofía fenomenológica de Edmund Husserl y también Ser y Tiempo de Heidegger.
Introduce la fenomenología en Francia con el texto “La trascendencia del Ego”. Otro de sus libros relevante fue “El ser y la nada”
Fue pareja de Simone de Beauvoir, que represento un símbolo de libertad, de una relación abierta y libre entre ambos intelectuales. La filosofía de Sartre siempre cuestionó fuertemente al poder. Eduardo Bruner dice: “Ser Sartre es estar siempre en la vereda de enfrente”.




La filosofía de Sartre es siempre la libertad del sujeto. El sujeto es libre y siempre puede cambiar la historia. “El hombre vive alienado, pero antes de alienarse, fue libre”. Es posible la alienación porque antes existió la libertad, lo que hay que hacer es volverla a conquistar.


Otro de los libros importantes escritos por Sartre fue “Crítica a la razón dialéctica”.
En su texto “La trascendencia del Ego”, habla sobre la trascendencia de la conciencia. Sartre es filósofo de la conciencia, es un fenomenólogo porque parte de la intencionalidad de la conciencia. La conciencia nunca reposa en sí. La conciencia siempre está intencionando sobre el mundo. No hay una subjetividad en nosotros, sino que nuestra conciencia intenciona sobre el mundo, está arrojada sobre el mundo. Da el siguiente ejemplo: cuando alguien corre un tranvía es conciencia corriendo el tranvía, porque la conciencia es conciencia de sí, cuando es conciencia de mundo. Solo se puede ser conciencia (de) sí, porque se es conciencia de mundo. No hay un mundo por un lado y conciencia por otro. Hay conciencia de mundo. Hay conciencia corriendo el tranvía. Cuando aparece el Yo, hay reflexión y seguramente se detiene y deja de correr el tranvía. La conciencia es correlativa con el mundo. “Hay conciencia de sí, porque hay conciencia de mundo”.


Esto quiere decir que la conciencia está en riesgo en el mundo, se juega a sí misma, porque está arrojada al mundo, deja de estar cómoda en el mundo ideal, del idealismo para arrojarse a los hombres, al mundo en peligro. La conciencia encuentra su objetividad en las objetividades del mundo, en las cosas y en los hombres del mundo. La conciencia es libre para intencionar sobre el mundo.

Sartre encuentra en el libro “El Ser y la Nada”, dos modalidades del ser, el Ser en sí  y el Ser para sí. El ser en sí es aquello que es, es siempre lo mismo, es una piedra, una montaña, una planta. El ser en sí va a ser, aquello que nunca va a ser algo distinto de lo que es. Por el otro lado está el ser para sí, que justamente es el ser proyectante, el ser arrojado a los proyectos del futuro.

La fenomenología de Husserl, le sirve a Sartre para que la conciencia saliendo de sí se eyecte hacia el futuro. Este es el estado de arrojo de Heidegger y que efectivamente Sartre lo toma.
El ser para sí es proyecto. Un árbol no es proyecto. Somos lo que hemos hecho, lo que hemos elegido en ese pasado, porque al ir eligiendo, nos hemos ido eligiendo a nosotros mismos. El hombre es ese ser que al elegir, se elige. El ser para sí tiene un pasado, una facticidad, son todos los hechos realizados por una persona y son hechos inmodificables.

El ser para sí también es llamado realidad humana, por Sartre, que sería el Dasein de Heidegger. La realidad humana o él para sí, tiene un pasado y ese pasado son todas las elecciones que las personas han ido tomando a lo largo de sus vidas y en cada una de esas elecciones se han ido dando sus identidades. El pasado es él en sí, como si fuera una roca, un árbol, es aquello inmodificable. No se puede cambiar, transformar nuestro pasado. Somos nuestro pasado y el presente para Sartre es la nada. Él para sí es una proyección hacia el futuro. Somos posibles proyectos. Él para sí en el presente no es nada. La conciencia existe eyectada hacia el futuro. La conciencia no es el pasado. La conciencia no tiene nada está arrojada al mundo. El hombre es nada una nada. El hombre es ese ser en el cual la nada viene al ser. El ser es el ser en sí, es aquello que es definitivamente algo como una montaña.
El ser al estar arrojada su conciencia hacia el mundo, es libre. Sartre es el filosofo de la libertad de la conciencia y si esa libertad se enajena, es porque antes existió la libertad. Quizá hoy vivimos en el mundo de la enajenación, enajenados por el poder omnipresente y omnímodo que tenemos sobre nosotros. Pero esa enajenación existe porque antes de perder la libertad, fuimos libres.

Si en filosofía buscamos los fundamentos de lo que es, esto es la libertad del hombre y la libertad del hombre es la nada, porque en la conciencia no hay nada. Porque la conciencia para darse el ser tiene que ir eligiendo. Solo eligiendo me voy a dar un ser, pero antes soy una nada arrojada libremente para elegir aquello que voy a ser.


Los hombres estamos condicionados por un mundo en el que todo está hecho, por el lenguaje que voy a hablar del cual me transmitieron. A pesar de todos estos condicionamientos hay un momento en que todo hombre debe de decir su palabra.
Sartre dice una frase maravillosa que es: “Un hombre es lo que hace con lo que hicieron de Él”. A partir de algún momento debemos ser responsables de nuestros actos, asumir la libertad y negarse, rebelarse contra toda imposición.


Ese para sí que es la nada, va a ser una nihilización del ser. El hombre es un agujero en la plenitud del ser. El hombre trae la nada al mundo y la nada es su libertad. La libertad está para ser perdida, para comprometerse, para jugarse, para perderla y luchar por recuperarla. “La libertad es el fundamento del ser”.
La existencia precede a la esencia. El hombre comienza por existir, no tiene una esencia tiene existencia.
Este pensamiento de Sartre surge de una conferencia que dio y se denominó: “La existencia es un Humanismo”.

Todos somos bastardos, no tenemos nada que nos justifique. El hombre común no tiene un linaje que lo preceda, se llega al mundo existiendo y el ser, la esencia, se va tener que ir construyendo. El ser se da eligiendo a través de la praxis, en cada acción, elegimos lo que somos, lo que queremos ser. Somos responsables de cada una de nuestras elecciones. Vamos a ser aquello que vamos a ir eligiendo en nuestra vida. Somos libres de ir eligiendo, y esta libertad es nuestra responsabilidad.


La nada es la libertad. La libertad no puede ser condicionada, debe de partir de una total indeterminación. La libertad es la creación constante de elecciones libres. En cada una de esas elecciones nos vamos dando el ser. Entonces la existencia precede a la esencia. La esencia se va dando con nuestros actos libres.
El hombre está condenado a ser libre.



Sartre le pide al hombre que sienta la angustia de la libertad. Vinimos al mundo para ser libres, para luchar por la libertad. Un esclavo no puede perder la libertad porque ya es un esclavo. Solo un ser libre puede perder la libertad y a partir de perder la libertad comenzamos a perder el ser, comenzamos a no ser o a ser lo que hacen de nosotros.

El hombre vino al mundo para darle un sentido a la vida, a través de su libertad.




jueves, 30 de mayo de 2013

El pensamiento de Nietzsche

Fue uno de los apasionantes filósofos de la historia, se lo llamó “El loco de Turín”, porque sus últimos años terminó enloqueciendo a raíz de una enfermedad que todavía no se supo, pero se cree que fue una sífilis mal curada. Era un filósofo loco que terminó volviéndose loco. Al igual que Marx tiene el mismo punto de partida que es la materialidad. Parte del concepto de vida, concepto que estaba faltando en la filosofía. La filosofía de Nietzsche se opone a la filosofía de Platón, quien dice que hay un mundo sensible y otro suprasensible. El mundo sensible es el que habitan los hombres y el mundo suprasensible es el mundo donde están las ideas perfectas en sí. Ellas son las ideas de la verdad, lo bello y lo bueno. En el mundo sensible está la imperfección del hombre, en cambio en el mundo suprasensible está la perfección de las ideas. Nietzsche lo que va a hacer es una transmutación de los valores, transvaloración de esos valores, saca esos valores del mundo de las ideas y los va a trasladar a lo que él denomina la materialidad de la vida. La vida es el concepto esencial en la filosofía de Nietzsche que tiene las siguientes características: “La vida es devenir, deviene porque la voluntad de poder es el eje dinámico de la vida”. La voluntad de poder apunta a representar, materializar a un tipo especial de hombre, que Nietzsche va a describir obsesivamente y que denomina “El transhombre, suprahombre o superhombre”. Lo va a definir como una cuerda tendida entre la bestia y el superhombre y bajo esa cuerda lo que hay es un abismo. Es decir, el hombre está en medio del superhombre y la bestia, el hombre es un camino hacia lo que el hombre debe ser, es decir: “El superhombre”.


A Nietzsche se lo define como aquel filósofo que piensa a martillazos, que piensa con ideas duras, frases duras. Por ejemplo, en el libro “El anticristo”, elige la guerra y no la paz, elige el odio en lugar del amor o cuando dice en una frase “no me importa que mueran los débiles, hay que ayudarlos a morir”. Para muchos autores, aquí está el inicio del pensamiento Nacional-socialista.


En su libro La genealogía de la moral, trata los valores morales y va a pensar totalmente distinto a los valores de la burguesía, a lo que él llama los lectores de periódicos, gente común que él odiaba,  que era incapaz de llegar a los extremos, incapaz de arriesgarse, incapaz de llegar a la locura, a lo dionisíaco. Ese hombre totalmente apolíneo, totalmente racional, diseñado por la sociedad burguesa que Nietzsche va a detestar. 
La palabra genealogía va a significar la búsqueda de los orígenes, es decir que Nietzsche va en búsqueda de los orígenes de la moral. Cómo nacieron las palabras que dan estructura al pensamiento moral de la sociedad burguesa del siglo XIX., va en búsqueda de las fuentes y cuenta que a los trece años se preguntó por el problema del mal? Y él se lo atribuye diciendo que el origen del mal está en Dios. Odia al cristianismo y a la moral cristiana, como lo manifiesta en su libro “El anticristo”. Lo que detesta es la blandura, la compasión, la piedad, el ascetismo, los valores sacerdotales. Él cree en los valores duros y los va a encontrar en los hombres duros, los guerreros, los aristócratas griegos. Nietzsche cree en otros valores basados en otros principios y los va a encontrar en el mundo sensible, sanguíneo, brutal, en el mundo de las “Aves de rapiña”, en el mundo de los guerreros. La palabra bueno existe porque los aristócratas griegos se dieron así mismo la capacidad de nombrarse los veraces. Los veraces son aquellos cuya palabra es la verdad. Cuando la aristocracia griega decía algo, esa era la verdad.


La aristocracia para Nietzsche no se trata de una clase social, sino se trata de una clase espiritual, de un elemento filosófico espiritual. La aristocracia es aquel estamento de la sociedad, con capacidad con alto espíritu, que es capaz de crear las verdades. De esta aristocracia griega es la que Nietzsche se siente heredero y de la que se permite pensar la genealogía de la moral.
Nietzsche crea el concepto del “Pathos de la distancia”, es decir, que se indignen de lo bajo, de lo plebeyo. Es la distancia que la aristocracia pone entre ella y lo plebeyo, lo vulgar. La aristocracia es capaz de dar nombre a las cosas por el solo hecho de crear las verdades. Esta clase espiritual, filosófica y ontológica que crea el SER, mantiene el pathos de la distancia frente a la burguesía vulgar de los lectores de periódicos del siglo XIX., para Nietzsche hay un surgimiento de una clase superior que tiene el derecho de reinar sobre las clases inferiores. Nietzsche se aleja de Dios, no piensa en Dios. Los valores de Nietzsche son valores carnales, vitales, del devenir de la vida, valores de la conquista, de la guerra, del coraje. La aristocracia va a ser el alma guerrera, va a ser el “Ave de rapiña”, la bestia rubia, el vikingo, que va a confluir en el Nazismo.



Nietzsche era un pensador solitario, un hombre enfermo que tenía una relación muy conflictiva con su madre y su hermana. Pero su pensamiento se sitúa en un momento histórico, nació en una coyuntura histórica que lo determinó. La historia en la que surge Nietzsche, es una historia muy compleja en la que surge la unidad alemana en el Siglo XIX. La tardía unidad alemana, determina las dos guerras mundiales del siglo XX. Alemania es una de las últimas naciones europeas que realiza su unidad. La realiza con el canciller Bismark y el Kaisser Guillermo, la consolida con la guerra Franco-prusiana de 1871, donde Prusia gana la guerra y desde Prusia se gesta la unidad alemana. Llega Alemania tarde a su unidad nacional, con lo cual todos los territorios habían sido conquistados por los otros imperialismos y tiene que rediscutir la organización que tiene el mundo declarando la guerra para ampliar su territorio. Alemania necesito de una voluntad guerrera, una voluntad de poder. Nietzsche fue el filósofo de la unidad alemana a través del concepto de voluntad de poder, que Alemania tiene que instrumentar para rediscutir el reparto imperialista del mundo.


La vida en Nietzsche, tiene dos valores conservación y aumento. Hay vida porque tiende a conservarse, conservándose va a poder aumentar. Pero si solo se conserva la vida va a morir, solo aquello que nos hace tener más vida nos permite conservar lo que tenemos. voluntad de poder. Hay un devenir de la vida porque hay voluntad de poder.
Este espacio vital de conservación y aumento va a ser para Nietzsche la
La voluntad de poder conquista, obtiene, domina y lo que tiene se tiene que conservar, la voluntad de poder tiene que quererse a sí misma, es un impulso vital a sí mismo que se quiere por sobre todas las otras cosas y luego advierte que todo aquello que conquista lo tiene que conservar, pero para poder conservar tiene que seguir conquistando. Es un ir más allá constante. La voluntad de poder es un intencional, se arroja hacia el mundo y conquista.


Estados Unidos en Irak es voluntad de poder, sabe que si solo conserva lo que tiene se hunde, desaparece. Para conservar lo que tiene el imperio bélico comunicacional, tiene que seguir invadiendo para aumentar su poder. La dinámica del poder es no detenerse nunca.
Hitler encarna la voluntad de poder Nietzscheana, en el concepto de espacio vital. Hitler va a decir yo soy Alemania y si no me dan el espacio vital que necesito, lo voy a conquistar, necesita expandir lo que tiene, porque sino Alemania va a morir.
Nietzsche  toma  la frase “Dios ha muerto”, del  libro  La Gaya ciencia  y  significa  que todos  los  valores  suprasensibles,  todos  los valores  que  tenían que ver con la imagen de Dios, en tanto instancia suprema por sobre el hombre. Dios  es  todo   fundamento  que lo acepte.  Si  una  persona  acepta   que   Dios existe, puede no pensar más. Dios piensa por él, sufre por él, se angustia por él, va a morir por él.

Nietzsche va a decir “Dios ha muerto”, porque su filosofía va a tener el fundamento de la vida, porque la vida es devenir, es potencia y la verdad es aquello que la voluntad de poder conquista.


Nietzsche va a decir otra frase: “No hay hechos, hay interpretaciones”, si no hay hechos y solo hay interpretaciones, ¿dónde está la Verdad?...
La verdad es una conquista de la voluntad de poder. Hay muchas verdades. En una noticia, cada medio (diario, radio o TV) va a contar ese hecho de manera diferente, entonces va a haber varias interpretaciones y la verdad es la que la voluntad de poder logra imponer. Hay una relación entre verdad y poder. La verdad es una creación del poder, la verdad surge del poder. La verdad es la colisión de las verdades, guerrean entre ellas, pero la que triunfa es la que está respaldada por la mayor fuente de poder que la emite. Concibe a la verdad como una lucha, como una expresión poderosa de esa voluntad que necesita aumentar constantemente para conservarse y para conquistar tiene que establecer sus verdades como la única verdad. Llama “Nihilismo” a ese poder que tuvo el pensamiento platónico de las ideas perfectas o el pensamiento religioso sobre la vida. Nietzsche le reprocha a ese pensamiento suprasensible de ideas perfectas que ha nihilizado la vida; entonces él nihiliza a Dios, es decir negar a Dios.


En su primer libro se llamó “El origen de la tragedia”, con su concepción de la historia rompe con el optimismo Hegeliano o del Marximo. Para Nietzsche la historia es caótica. La historia son verdades que colisionan las unas contra las otras. La historia es la lucha por imponer mi poder al otro, entonces mi poder va a imponer una verdad al otro.
Toda esta idea sobre la verdad, el poder y la historia, es lo que Nietzsche va a llamar el “Dionisismo”, que está basado en el culto de Dioniso. Es un culto griego basado en la esplendidez de la embriaguez. Son las fiestas dionisiacas que después devienen en las fiestas báquicas de los Romanos, en el cual cada miembro se entrega a la embriaguez.


Nietzsche tiene una concepción dionisíaca de la historia. Lo que él ve en la historia no es la racionalidad de Apolo, que era otro de los dioses de los griegos. Ellos tenían a dos dioses uno era Dioniso o Dionisio (Los instintos) y otro era Apolo (la razón). Dioniso era el dios de la embriaguez donde el yo se pierde en las fiestas dionisiacas. Es la perdida de la individualidad y donde perdemos la individualidad estamos muy cerca de la locura. Esta era la concepción que tenía sobre la historia dionisiana, barbárica, conquistadora.


Lo apolíneo es lo claro y distinto cartesiano, es la razón, la racionalidad, el control. Un ser apolíneo no pierde su individualidad  ni se embriaga para perder su centralidad, su centro, su individualidad, nunca va a perder su Yo.
El Dionisimo, pierde el centro del Yo. Nietzsche es anticartesiano, reniega de la centralidad del ego.
El pensamiento de Nietzsche es muy diferente al hombre racional cartesiano, del sujeto constituyente Kantiano y del sujeto absoluto Hegeliano, es instinto, dionisismo y locura.
Era un filósofo que exalta los instintos, se entrega a los instintos que es la verdad. La razón  de occidente vino a cercenar al hombre.

Freud continuó desarrollando el pensamiento de Nietzsche, en cuanto a la exaltación de lo instintivo, en la cual el hombre accede a través de la festividad dionisiaca y la embriaguez. El hombre que se libera de todas las ataduras que la sociedad le ha puesto. La sociedad ha maniatado a los individuos para permitirles vivir en ella.
Antes del surgimiento del Estado Moderno (El Leviatan, de Tomás Hobbes), los hombres vivían en un estado de guerra permanente, “El hombre es el lobo del hombre”. Como el hombre sabe que es el lobo del hombre le entrega al Estado, su voluntad. El contrato social consiste en que para evitar el estado de guerra contra todos, le otorgan al Estado la decisión sobre todos. Se establece el contrato entre el Estado y sus miembros. El estado burgués que Hobbes delinea surge maniatando, oprimiendo  a los hombres para que no se maten entre ellos.
El libro mas filosófico de Freud, fue “El malestar en la cultura”, y dice que la cultura humana para poder realizarse tiene que reprimir los instintos primarios, primitivos, esenciales del hombre. Los instintos humanos naturales tienen que ser oprimidos, sofocados para crear la cultura.
Freud va a decir que la cultura vive en perpetuo malestar, porque la condición de posibilidad de que exista una cultura es que los hombres atan sus instintos. El hombre de la cultura tiene sujetado al dionisismo Nietzscheano. La cultura es la represión para que los hombres puedan realizarse en sociedad y el principal instinto que el hombre de la cultura reprime es el instinto sexual. Y la represión de estos instintos sexuales fundamentales del hombre le genera neurosis. “El hombre de la cultura es un neurótico”.



Marx, Nietzsche y Freud, son los que más van a cuestionar ese “Cógito ergo sum” cartesiano. Freud va a decir que la cultura burguesa, la razón cartesiana, sofoca los instintos más vitales del ser humano y los somete al malestar de la cultura.
Freud va a definir al hombre como un “Dios con prótesis”. La técnica humana es un dios con prótesis. Los instrumentos científicos y técnicos que sirven para devastar la naturaleza y explotar a los hombres. Encuentra en el hombre dos elementos fundamentales que son el eros (la fuerza del amor) y la pulsión de muerte (la fuerza de la destrucción). Estas dos pulsiones que están en el hombre se enfrentan constantemente. Las pulsiones instintivas son más poderosas que las racionales y ve al mundo dominado por la pulsión de muerte.
Nietzsche y Freud fueron los que más castigaron la racionalidad en la historia.
La Escuela de Frankfurt, viene a repensar todos estos problemas desde una perspectiva trágica. Max Horkheimer y Teodor Adorno, en su libro “Dialéctica del Iluminismo”, tiene una profunda incidencia Nietzscheana o Freudiana, donde interpreta la Odisea de Homero, donde el hombre se hace atar para que la cultura sea posible y seguir siendo un animal racional. Esta parábola de Odiseo, le sirve a Adorno y Horkheimer para demostrar que la razón humana esclaviza a los hombres. Esa razón que surge con Descartes que se consolida en la época de las luces, del iluminismo, de la diosa razón del capitalismo, tiene una dialéctica y es lo que dice Nietzsche y Freud, encadena a los hombres, aniquila sus instintos y los somete a las reglas de la razón capitalista burguesa. Esta razón tan despiadada lleva a los campos de exterminio nazi, que explicitan la racionalidad de la muerte. “Si existe Auschwits no existe Dios”.


Adorno Y Horkheimer van a llamar razón instrumental a la razón del iluminismo, que nace con la revolución francesa y termina en Auschwits, en los campos de exterminio.