miércoles, 11 de junio de 2014

El problema epistemológico.


¿Qué es la ciencia? ¿Cómo trabaja un científico? Pareciera que la respuesta no tiene dudas. Sin embargo, no siempre queda claro que se entiende por ciencia o conocimiento científico y, mucho menos, como se desarrolla el tipo de investigación que realizan los científicos.
La rama de la filosofía que estudia o trata de dar respuestas a estos interrogantes, se llama: Epistemología. Deriva de dos vocablos griegos: episteme y logos. El primer término significa ciencia o conocimiento científico y es utilizado por Aristóteles en contraposición a doxa, cuyo significa es opinión. El termino logos tiene varias acepciones tales como tratado, estudio, teoría, discurso, razón, argumento. De tal manera que la epistemología podría ser traducida como una disciplina meta-científica ( es decir, que está más allá de las ciencias), constituyendo así un discurso sobre la ciencia. Epistemología es el estudio de las ciencias o teoría de las ciencias o ciencia de las ciencias.
El conocimiento científico (episteme) se diferencia de la opinión (doxa) por ser un conocimiento fundamentado, esto es, que da razones de lo enunciado. Y este es el problema de la Epistemología: cuál es la forma en que los científicos justifican sus teorías o hipótesis.
Como sabemos, no existen un solo método de investigación, ni tampoco existe el método perfecto; todos ellos son pasibles de ser criticados. La filosofía de la ciencia indican las dificultades asociadas a la idea de que la ciencia se basa en un fundamento seguro, adquirido gracias a la observación, la experimentación y en un procedimiento inferencial que permite arribar a teorías científicas de manera confiable.
No hay ningún método que permita probar que las teorías científicas son verdaderas. Pero tampoco existe un método que permita refutarlas, demostrar de un modo concluyente que son falsas.
Para Paul Feyerabend, la ciencia no posee rasgos especiales que la hagan superior a otras formas de conocimiento tales como los mitos o la religión. Para este autor, la ciencia desempeña un papel como el que desempeño la religión en la edad media. La ciencia es la religión moderna y la elección entre distintas teorías se reduce a una elección determinada por valores y deseos subjetivos de los individuos o grupos que la contemplan.

Las diferentes posiciones epistemológicas son:


¿Cuáles son los objetos de la ciencia?

El mundo está lleno de cosas que podemos ver como los árboles, perros, estrellas, etc. La ciencia habla sobre algunas de estas cosas. Es decir, se dedica a estudiar objetos de cierto tipo.
Los objetos de la ciencia son divididos en dos grupos distintos:
1.    Los objetos directos u observables: son aquellos a los que podemos acceder a través de los sentidos (un vegetal, una piedra, una conducta, etc) y constituyen lo que se conoce como base empírica de la ciencia en cuestión (así los vegetales constituyen la base empírica de la botánica y la conducta animal, la etología).
2.    Los objetos indirectos o no observables: son aquellos a los que no podemos acceder a través de los sentidos y se conocen como términos teóricos (gen, átomo, inconsciente, campo magnético, etc.). Forman parte de las leyes explicativas y permiten una mayor comprensión de los fenómenos.
Los objetos directos y términos teóricos se ponen en relación a través de la Regla o Ley de correspondencia, que funciona, desde el punto de vista lógico, como modus ponens, que es una regla de deducción que funciona de esta manera: si de una hipótesis A, se sigue una consecuencia B y la hipótesis se da, entonces, necesariamente, se da la consecuencia.


Los objetos que constituyen la base empírica de una disciplina deben de ser observables, se debe poder acceder a ellos a través de los sentidos, a través de la vista, pero, además, deben cumplir con otros tres requisitos: decidibilidad, objetividad y repetitividad.
Decidivilidad o efectividad. Es el poseer una cualidad por la cual el científico puede decidir categóricamente por sí o por no. Esto quiere decir que el investigador tiene que poder decir de forma definitiva, por ejemplo, si el objeto en cuestión  se encuentra presente en un momento determinado. Así, uno es capaz de contestar la pregunta ¿hay un oso en el aula?.
Objetividad. Es la realización del ser observable por varios investigadores. Esto es, varias personas tienen que poder ver lo mismo, por ejemplo, todo el curso es capaz de observar la inexistencia de un oso en el aula.
Repetitividad. Se entiende el que un hecho ocurra en varias oportunidades. Por ejemplo, cada vez que se pone agua al fuego y esta llega a una temperatura de 100º C, se evapora. Esto puede ser observado varias veces.

El lenguaje científico.

De la misma manera que los humanos usan el lenguaje para comunicarse, los científicos utilizan un lenguaje específico para hablar sobre los objetos de estudio. Cada ciencia es un discurso que se expresa en comunicaciones, textos, conferencias, clases, etc., y como tal posee un lenguaje. Los términos que lo constituyen pueden clasificarse en así:


Los términos lógicos son utilizados por el científico, aún sin que este lo note. Estos términos no hacen referencia a nada de la realidad, pero sirven como conectores en la argumentación (y, o, no, si, entonces, por lo tanto, etc.).
Por el otro lado los términos descriptivos hacen referencia a algunos de los objetos de la realidad. Algunos corresponden al lenguaje ordinario, al lenguaje que utilizamos a diario (frío, blanco, limpio, etc.), mientras que otros pertenecen al campo de otras disciplinas científicas que se presuponen en la ciencia en cuestión. Por ejemplo, la medicina presupone la física y la química entre otras ciencias, y usa términos que corresponden a ella (kg, ml, etc.). finalmente usa términos especiales que le son propios (hipertensión, gastritis).
Por último, el lenguaje científico debe de carecer de dos características propias del lenguaje ordinario: la vaguedad y la ambiguedad. En el lenguaje cotidiano utilizamos palabras y oraciones que no tienen una única interpretación posible. Por ejemplo: “voy a ir al banco”, puede ser relacionado con el banco donde se pagan impuestos o se hacen operaciones financieras, o a los bancos de las plazas que se utilizan como asiento. El término “banco” resulta ambiguo, ya que no sé a qué interpretación posible se refiere. En la ciencia, el uso de los términos debe de ser claro y preciso y no debe de prestarse a confusiones.

El inductivismo ingenuo.

El monje franciscano inglés Francis Bacon, fue quien propuso que la finalidad de la ciencia es la mejora de la suerte del hombre en la tierra, y según él, la finalidad se lograría recogiendo hechos a través de la observación organizada y derivando de ella teorías. Insistía que si queremos entender la naturaleza debemos consultarla, salir al mundo y observarla, no leer escritos de Aristóteles o la Biblia para buscar respuestas. Esta afirmación surge como consecuencia de que no se podía afirmar nada que los contradijera.
Desde el punto de vista gnoseológico es una corriente empirista, según la cual se accede al conocimiento a través de los sentidos y no a través de la razón como sostenían Platón, y luego Descartes o Kant. Los sentidos permiten conocer el mundo que nos rodea y descubrir sus leyes.
Esta corriente tuvo su auge en el siglo pasado con el positivismo lógico. Ayer y Wittgenstein sostienen una forma extrema de empirismo, en el cual no sólo las teorías se justifican en la medida en que se puede verificar apelando a los hechos mediante la observación, sino que además, solo tienen significado en tanto se puedan derivar de este modo. Es decir, que aquello que no puede derivar de la observación, aquello que no se puede reconocer con los sentidos, no tiene ningún tipo de significado. Esto plantea un serio problema para la ciencia contemporánea. Solo basta preguntarse si el ADN o la fuerza de la gravedad son observables. Es difícil sostener que alguien vio estas cosas alguna vez, con lo cual estas teorías carecen de significado.
Para el intuicionista ingenuo, la ciencia se inicia con la observación de los hechos: este es el primer paso de toda investigación y constituye un acto totalmente objetivo, libre de prejuicios, que proporciona una base segura para arribar al conocimiento. Los enunciados a los que se llega de este modo (enunciados observacionales) forman así la base de la que derivan leyes y teorías. Cualquier observador puede comprobar su verdad recurriendo a sus sentidos.
El objetivo de las ciencias es arribar a conclusiones generales que permitan predicciones, enunciados universales que posibiliten describir y explicar el mundo y crear leyes que puedan predecir que sucederá en el mundo.
Las dos funciones que tienen las ciencias son la explicación  y la  predicción. Se puede tanto explicarlo que sucederá si al abrir la mano que sostiene la pelota, como predecir que sucederá antes de abrir la mano.
El problema es: ¿cómo pasar de enunciados singulares a enunciados generales? Este paso se realiza a través de un razonamiento inductivo que opera del siguiente modo:



Pero el razonamiento inductivo no es un razonamiento válido, o sea, que la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la conclusión. En el ejemplo dado, la falsedad de la conclusión es obvia para cualquier persona. No hace falta observar que no todos los árboles tienen hojas verdes, pueden tener otros colores. Entonces: ¿cómo se puede justificar un enunciado universal basándose en la limitada evidencia de un número finito de enunciados observacionales? Un ser humano no es capaz de hacer todas las observaciones posibles, sino que realizará un número limitado de estas. ¿cómo se puede asegurar que lo sucedido hasta ahora seguirá sucediendo siempre?.
El inductivista insiste en que no debemos sacar conclusiones precipitadas. Su respuesta es que, suponiendo que se dan ciertas condiciones, es licito generalizar y obtener una ley a partir de una serie de enunciados singulares verdaderos.  Las condiciones quedan enunciadas en lo que se conoce como “Principio de Inducción”, a saber: “si en una amplia variedad de condiciones se observa una gran cantidad de A, y si todos los A observados poseen sin excepción la propiedad B, entonces todos los A tienen propiedad B.
Los requisitos son:
·  Número suficientemente grande de casos en los que se observa. Una determinada propiedad.
·       Ningún caso en que no se observa amplia.
·       Amplia variedad de condiciones experimentales.
Es decir, que si deseo investigar, por ejemplo, la posible relación entre abrir la mano y la caída de un objeto, debería tomar una muestra de objetos suficientemente grande (es decir, hacer la prueba con muchos objetos), observar siempre que al abrir la mano estos se caen sin excepción (es decir, que no exista ningún caso en el que esto no suceda) y efectuar dicha observación bajo diferentes condiciones (soltar los objetos en distintas alturas, en distintos lugares geográficos, a distinta temperatura). Si cada vez que abrí la mano el objeto cayó, puedo concluir que existe una relación entre abrir la mano y que el objeto caiga. La ley a la que arribo de este modo no solo me permite describir y explicar un fenómeno, sino que además, me permitirá cumplir con una de las mayores pretensiones de la ciencia: predecir. Siguiendo con el ejemplo anterior, puedo efectuar la siguiente predicción: la pelota que tengo en la mano caerá cuando deje de sostenerla.  

Críticas al inductivismo.

1.- El principio de inducción carece de justificación. No hay manera de demostrar que dicho principio tiene algún tipo de validez. Existen tres vías de justificación para cualquier enunciado: a priori, lógica o empírica. Pero el principio de inducción no cumple ninguna de estas tres vías.
2.- El inductivismo parte de dos supuestos: que el futuro es semejante al pasado y que causas semejantes producen efectos semejantes.



Para Hume, estos supuestos son insostenibles. Dice: en el pasado se ha observado siempre que al relámpago le sigue el trueno (causas semejantes tienen efectos semejantes). Contra este razonamiento, podría objetarse que es importante distinguir entre semejanza relevante e irrelevante: el fenómeno luminoso no es ninguna semejanza relevante. El supuesto tendría que reformularse: las causas que son semejantes entre sí en forma relevante tienen efectos semejantes. ¿cómo puede definirse el concepto de semejanza relevante. Dos acontecimientos son semejantes entre sí en forma relevante sí y solo sí en el sentido de que conducen a los mismos efectos.
3.- Los inductivistas sostienen que la observación cuidadosa y sin prejuicios proporciona una base segura apoyándose en dos supuestos: por un lado, que un observador humano tiene acceso directo al mundo exterior y, por otro, que dos observadores que vean el mismo objeto o hecho desde el mismo lugar verán lo mismo. La observación de dos hechos no es el primer paso en una investigación científica. No todos los datos parecen tener sentido dentro de una investigación y ello es así porque hay una teoría previa a la observación, en función de la cual se seleccionan los hechos que se consideran relevantes para la misma. La teoría permite seleccionar los hechos pertinentes y guía el proceso de investigación.

Inductivismo crítico.



En el inductivismo ingenuo vimos que no podemos garantizar cien por ciento la verdad de los enunciados universales, sin embargo, ellos pueden ser probablemente verdaderos.
El Principio de Inducción se formula de la siguiente forma: “Si en una amplia variedad de condiciones se ha observado un gran número de A y si todos los A observados poseen sin excepción la propiedad B, entonces, probablemente todos los A posean la propiedad la propiedad B.
Puede parecer intuitivamente plausible que, aplicando una prueba estadística, aumente la probabilidad de verdad. Se podría llegar a creer que cuantas más veces observe que al soltar un nuevo objeto que caiga, aumenta. Lo que se intenta decir es que ya que no se puede asegurar que siempre que abra la mano caerá, ya que nada garantiza que esto seguirá siendo así debido a que la observación siempre es limitada, al menos se puede sostener que cuantos más casos en los que esto sucede vea, la probabilidad de que vuelva a suceder aumentará.
Esta intuición no resiste un examen. Aunque se hagan cientos de experimentos observando este hecho, dichos experimentos siempre contarán con un número finito de observaciones, no se pueden verificar todos los casos posibles. Mientras que un enunciado universal, una ley científica, hace afirmaciones acerca de un número infinito de posibles situaciones. La probabilidad de que sea cierta la generalización universal es, por tanto, un número finito por un número infinito, lo cual sigue siendo cero por más que se aumente el número finito de enunciados observacionales.
Por otro lado, la estadística no tiene una fundamentación fáctica. En otras palabras, no hay forma de que se la explique a través de la observación. Por ser una rama de las matemáticas, parte de axiomas, esto es, verdades evidentes o aceptadas por convención.

Falsacionismo ingenuo.

Karl Popper es el autor de esta metodología y sus características principales son las siguientes:
1-. La teoría precede a la investigación.
2-. Las hipótesis surgen como conjeturas especulativas y provisionales que el intelecto humano crea libremente, o por inducción, en un intento por solucionar los problemas.
3-. Una vez propuestas, han de ser comprobadas por observación y experimentación.
4-. Las que no superan las pruebas deben de ser eliminadas y reemplazadas por otras.
5-. Por lo tanto, la ciencia progresa por ensayo y error.
6-. Sólo sobreviven las teorías más aptas. Aunque nunca se puede decir de una teoría que es verdadera, se puede decir que es la mejor disponible.
7-. Usa el razonamiento deductivo.

Según esta teoría, los científicos trabajan tratando de demostrar aquello que afirman es falso. Lo que un científico intenta es refutar, demostrar que la teoría por él defendida es falsa. Y lo hace a partir de enunciados singulares que contradicen dicha teoría.
Popper sostiene esto porque frente a un enunciado observacional verdadero, la hipótesis que se pretende justificar mediante él puede ser  verdadera o falsa; mientras que, frente a un enunciado observacional falso, se asegura la falsedad de la hipótesis. Es decir, si al soltar la mano, la pelota no cae, yo no puedo demostrar que la hipótesis sea verdadera, simplemente puedo decir que, en este caso, ocurrió lo que ella predecía. Es por ello que, los falsacionistas sostienen que nunca se puede estar seguro de la verdad de la teoría científica, pero sí de su falsedad. El científico debe de trabajar para refutar (o falsar) su hipótesis. Si no logra demostrar que la hipótesis es falsa, la acepta provisionalmente como hipótesis corroborada, pero dejando abierta la posibilidad de una futura falsación.
Es decir, una hipótesis es científica cuando existe por lo menos un enunciado observacional lógicamente posible que de ser verdadero entre en contradicción con la hipótesis.


Popper propone que las hipótesis científicas sean audaces. Una conjetura es audaz cuando entra en contradicción con las teorías aceptadas en la época. La astronomía de Copernico, que colocaba al sol en el centro del universo, era audaz en 1543 porque chocaba con el supuesto básico de que la tierra estaba inmóvil en el centro del universo. Hoy en día no se la considera audaz.
Así, las conjeturas se consideran audaces o no por referencia al conocimiento básico relevante para un determinado contexto socio-histórico.
La corroboración de una hipótesis audaz, sin duda, determina un avance científico mucho mayor que en el caso de la corroboración de hipótesis prudentes, mientras que su falsación no implica retroceso. Si se corrobora una hipótesis audaz, esto puede significar un cambio un cambio radical en la ciencia, mientras que si se refuta dicha hipótesis, la ciencia no sufre ningún tipo de cambio o daño.


El trabajo de un falsacionista.

Cuando realizamos un descubrimiento, es decir, el origen de la hipótesis, puede surgir de varias maneras, por inducción, elucubración teórica o ser el producto de una fantasía, un sueño, pálpito, corazonada, etc. Por ejemplo: en el siglo XIX,

el químico Kekulé aseguró que había descubierto la estructura de la molécula del benceno gracias a que había soñado con una serpiente que se mordía su cola. Este hecho provocó que muchos pensaran que en la invención no tienen un papel tan importante el estudio y la actividad metódica. No obstante, parece que, en realidad, sí que poseen una función esencial y que la creatividad es el resultado tanto de las peculiaridades subjetivas del individuo como de su formación académica. Lo importante es el contexto de justificación, es decir, cómo se legitima, cómo se trata de introducir esa hipótesis como parte de la ciencia aceptada, dado que las hipótesis que pretenden ser leyes son enunciados universales. Por lo tanto, es imposible contrastarlos directamente con la realidad. Es preciso obtener hipótesis para ir bajando el nivel de abstracción hasta llegar a enunciados observacionales; (aquellos que afirman que se pueden observar directamente en el mundo), que son los contrastables. Este enunciado observacional se contrasta con la base empírica mediante una observación o experimento pertinente. Es decir, una vez que se tiene un enunciado que habla sobre cosas concretas del mundo, se debe realizar un experimento que permita verificar la verdad o falsedad de dicho enunciado. Una vez hecho el experimento, pueden obtenerse dos resultados posibles:
1.-Que el enunciado observacional sea falso. En este caso, la hipótesis de partida, queda refutada dadas las características de razonamiento deductivo: la hipótesis es descartada y deberá formularse otra conjetura para resolver el problema repitiendo el proceso de contrastación.
2.-   Que el enunciado observacional sea verdadero. En este caso, la hipótesis de partida puede ser verdadera o falsa, pero, por el momento, ha sobrevenido a la contrastación. Si resulta también verdadero, ser repetirá el proceso unas cuantas veces hasta que se produzca lo que Popper denomina “renuncia epistemológica”: el científico abandona su pretensión de falsar la hipótesis y dado que ha resistido una serie de contrastaciones la acepta “provisoriamente” como corroborada.

Ejemplo:

Problema: Asma de un adolescente.
Hipótesis fundamental: el asma es producido por alergias.
Hipótesis derivadas: - Los pelos de los animales domésticos están relacionados con las alergias.
- La inhalación de los pelos de animales domésticos, produce problemas en la respiración.
- Si elimino los animales domésticos, no se inhalarán los pelos y no se producirá la alergia.
Enunciado observacional: Juan y Pedro (miembros de la familia: problema) serán separados de los animales domésticos.
Si el enunciado observacional resulta falso (es decir, si a pesar de la desaparición de los animales domésticos continúa con la sintomatología) la hipótesis de partida será falsa.

Limites y crítica al falsacionismo ingenuo.


1.- Los falsacionistas aceptan que la teoría precede y guía la observación, implícitamente, están reconociendo que los enunciados observacionales, son falibles porque dependen de la teoría, que no existen resultados observacionales completamente seguros. Es decir, que los enunciados que se utilizan en los experimentos, dependen de la teoría y están guiados por ella. Uno va al mundo y observa teniendo en cuenta la teoría.
Al realizar la contrastación, al hacer el experimento, puede que sea que el enunciado observacional el que está equivocado, puede que la descripción que hace sobre el mundo sea errónea y no esté mal la hipótesis de partida. La ciencia está llena de ejemplos de rechazo de enunciados observacionales y conservación de las teorías con los que chocan.
Eso fue precisamente lo que sucedió cuando se conservó la teoría de Copernico y se rechazo la observación realizada a simple vista de que Venus no varía apreciablemente de tamaño a lo largo del año, lo cual es incompatible con la teoría copernicana.
Entonces: ¿cómo se justifican los enunciados observacionales? Solo se justifican por medio de otros enunciados. Entonces: ¿cómo establecemos la conexión entre experiencias perceptuales y los enunciados observacionales que deben de ser objetivos? Parece imposible encontrar una conexión entre aquello que una persona determinada observa y un enunciado que finalmente será justificado por otro enunciado. Popper es consciente de esta limitación y la denomina el problema de la base empírica”.
2.- Para los falsacionistas una teoría no está formada sólo por un enunciado universal, sino de un conjunto de enunciados universales y para contrastarla habrá que aumentar la teoría a través de leyes y teorías que rigen el uso de los instrumentos utilizados y un marco experimental.

Falsacionismo sofisticado.

Para los observadores, aceptar o no un enunciado acerca de lo que sucede en el mundo, dependerá, en parte, de lo que se observe, que a su vez estará guiado por una teoría.
1.- Popper dice: “la base empírica de la ciencia objetiva no tiene nada de absoluto”. La ciencia no descansa en algo sólido. Su estructura se levanta sobre un pantano. Es como un edificio construido sobre pilotes, cuando más profundos sean construidos más suelo firme tendrá. Nos detenemos cuando comprobamos la firmeza de los pilotes, que es fuerte para soportar la estructura.
Los enunciados observacionales son falibles, pueden estar equivocados y su aceptación es sólo provisional y está sujeta a revisión, es decir, que se los acepte hoy, no quiere decir que no se los rechace mañana. Las teorías tampoco se pueden falsear de un modo concluyente.
El falsacionista sofisticado introduce hipótesis ad hoc, que sirven para evitar que una teoría sea refutada. Impiden que una teoría sea falseada, introducen elementos que no pueden corroborarse ni falsearse.
Ejemplo: Galileo afirmó a sus adversarios aristotélicos que la luna no era una esfera lisa sino que su superficie estaba llena de montañas y cráteres. Esto no podía ser reconocido por los escolásticos porque entraban en contradicción con uno de sus principios según el cual la figura perfecta eran las esferas y los astros, producto de la creación divina. Para evitar la refutación, sugirieron que había una sustancia invisible en la luna que llenaba los cráteres y cubría las montañas de tal manera que la forma de la luna era esférica.
Cuando Galileo preguntó como se podía detectar la sustancia invisible, la réplica fue que no había manera; por lo tanto, la teoría modificada no produjo nuevas consecuencias comprobables. Galileo, admitió la existencia de la sustancia invisible, pero insistió en que ella no estaba dispuesta en la manera en que sugerían sus rivales, sino que respetaba los relieves del satélite terrestre.

Irme Lákatos y el falsacionismo sofisticado.

Este autor sostiene que hay que considerar las teorías como totalidades estructuradas de algún tipo.
Su afirmación se basa en tres argumentos:
1.- La historia de la ciencia revela que la evolución de las principales ciencias muestran una estructura que no captan ni la concepción inductivista ni la falsacionista.
2.- Los conceptos adquieren su significado en función de la estructura de la teoría en que aparecen (ejemplo: el concepto newtoniano de masa tiene un significado sólo en su teoría; Newton no puede definirla en términos de conceptos prenewtonianos).
3.- La ciencia avanza de un modo más eficaz si las teorías están estructuradas; deben ser estructuradas sin límites que ofrezcan un programa de investigación.
Un programa de investigación es una estructura que sirve de guía para la futura investigación tanto en modo positivo como negativo. Según Lákatos, toda teoría científica está formada por un núcleo central (hipótesis más importantes de una teoría, la que hacen que la teoría sea lo que es y que si se refutan, la teoría como tal desaparece) y un cinturón protector (son hipótesis auxiliares y colaterales que pueden ser refutadas sin que la teoría se vea realmente afectada). La heurística negativa implica que no se pueden rechazar ni modificar los supuestos básicos del programa que constituyen así su núcleo central, que está protegido frente a la refutación por un cinturón protector constituido por hipótesis auxiliares, colaterales, etc.
 La metodología de Lakatos incluye las hipótesis ad hoc en el sentido de hipótesis que no son comprobables de forma independiente.
Sostiene además que los méritos de un programa se tienen que juzgar por la medida en que dichos programas progresan o degeneran.
La dificultad que presenta este criterio de aceptación o rechazo es que el mismo va unido al factor tiempo, es decir, que no se puede estimular cuánto se debe de esperar para decidir a favor o en contra del programa.

Racionalistas y relativistas.


Los racionalistas sostienen que existe un único criterio universal e intemporal para la valoración de las teorías y a la forma de demarcación entre ciencia y no ciencia.
Los relativistas niegan que exista un criterio universal e intemporal. La valoración de una disciplina o teoría científica varía de un individuo a otro y de una sociedad a otra. La variación estará en relación con lo que cada sujeto y cada comunidad considere importante.


Khun: paradigma–teorías, como estructuras–revoluciones científicas.

Este físico dedicado a estudiar la historia de la ciencia y en su tarea como historiador, comprendió que la ciencia no avanza en forma lineal o progresiva, sino que su avance se realiza en términos de revolución. Los factores sociológicos desempeñan un rol fundamental en este proceso que puede resumirse de la siguiente manera: la actividad científica reconoce tres etapas:
1.- Pre-histórica o pre-paradigmática: esta etapa se caracteriza porque no existen opiniones o creencias compartidas unánimemente por los científicos. Esto da lugar a una serie de escuelas que compiten entre sí. Po ejemplo: dentro de la psicología existen diferentes escuelas: freudiana, lacaniana, conductista, etc.
 2.- Ciencia normal: se describe como la actividad  de resolver problemas, gobernada por las reglas de un paradigma. El éxito de un paradigma es al principio como una promesa de éxito. La ciencia normal consiste en la realización de esta promesa.
3.- Crisis y revolución científica: en los paradigmas existen problemas sin resolver y cada paradigma cuenta con los métodos e instrumentos para resolver dichos problemas. Pero existen otros que no tienen una solución dentro del paradigma. Estos paradigmas son como un rompecabezas, las piezas existen y hay que armarlo, pero hay ciertas piezas que no están. Y provocan una crisis cuando estas piezas faltan o los paradigmas son demasiados numerosos. El análisis de un período de crisis corresponde analizarlo tanto al historiador como al psicólogo.

El relativismo de Feyerabent.

Para este autor, ninguna de todas las ideologías propuestas hasta ahora han tenido éxito. Así lo demuestran los principales acontecimientos de la historia de la ciencia. Muchos científicos no han seguido en sus investigaciones las reglas propuestas y, sin embargo, han alcanzado logros importantes. Todas las metodologías tienen sus limitaciones y la única regla que queda en pie es la de todo vale.
Para Feyerabent, la ciencia no es superior a otro campo.