miércoles, 24 de febrero de 2010

PRESIDENCIA DE ROBERTO M. ORTÍZ.

BREVE RESEÑA HISTÓRICA

Nació el 24 de septiembre de 1886, estudió la carrera de Medicina la cual abandonó a raíz de la clausura de 1905; luego se pasó a derecho, el ingreso a la Universidad es para Ortíz el descubrimiento de la política.

Apenas ingresa a Medicina se vincula al Comité Universitario Radical, entre la Universidad y la política, Ortíz se recibe de abogado en 1909, antes de recibirse consigue un empleo en el Ferrocarril Pacífico, de donde pasa al Oeste, una vez recibido se desempeña como abogado; renunciará al ser elegido Diputado, en 1924 concluye su período, en ese momento se produce la división del radicalismo entre Yrigoyenistas y Antipersonalistas.

Ortíz pertenece al grupo de antipersonalistas que rodea al Presidente Alvear, para acompañar al gobierno hace una incursión periodística en el diario “La acción”, de cuyo Consejo Directivo formó parte.

Luego fue designado por Alvear, Ministro de Obras Públicas, desempeñó sus funciones gozosamente, con ganas, fue un Ministerio activo y constructivo.

Alvear entrega el 12 de octubre 1928 las insignias del poder a Yrigoyen a su vez, Ortíz termina su gestión Ministerial.

No había perspectivas políticas para un hombre como Ortíz en ese momento, por lo que se dedica de lleno a su profesión.

En Enero de 1932 Justo le ofrece integrar su futuro gabinete, la perspectiva de volver a un cargo público le seduce pero la rechaza, en esos años ocupa distintos cargos importantes en empresas.

En 1935 durante  la presidencia de Justo renuncia Federico Pinedo al Ministerio de Hacienda, y el Presidente lo llama a Ortíz para ofrecerle el cargo.

El 4 de enero de 1936 toma posesión de su cargo hasta fines de 1937, su labor en Hacienda no tiene la misma espectacularidad de la que había desarrollado ocho años antes en Obras Públicas con Alvear, pero su misma especificidad técnica le resta flancos a la crítica, la gestión de Ortíz es correcta y sin alternativas.

En abril de 1937 su nombre es indicado por Justo para la candidatura presidencial de la Concordancia.

El nombre del Ministro de Hacienda había sido lanzado por Justo a sus amigos íntimos, estos lo difundieron en círculos más amplios y los diarios recogieron de inmediato la versión como lo que era la consagración definitiva e inamovible de Ortíz a la candidatura oficialista.

Justo lo prefirió a Ortíz porque había sido su Ministro y pudo entonces tener la sensación clara de las relevantes condiciones que tenía como hombre público, como gobernante y como político.

Era un hombre de gran inteligencia y de una gran facultad de percepción de la realidad de las cosas.

También había tenido en cuenta la amistad que los unía, Justo consultaba con frecuencia a Ortíz, era un secreto a voces que el Presidente legaba su cargo, con el valor entendido de que en 1944 retornaría al poder, Ortíz era la garantía que necesitaba Justo para su anhelada segunda presidencia, pero además, el candidato concordancista tenía ventajas adicionales. Su retiro de la política activa entre 1928 y 1936 le había evitado fricciones y encontronazos, tenía amigos en todos los sectores.

Ortíz era un hombre sin enemigos, con amistades en todos lados, respetado aunque no admirado, sin resistencias. Figura con escaso brillo, sin atractivos de líder, una personalidad casi apolítica, a pesar de su larga trayectoria radical y su notoria adscripción al antipersonalismo. Era el sucesor ideal.

En cuanto al candidato a Vicepresidente, debía ser conservador, la Concordancia inventada por Justo para su lanzamiento hacia la presidencia estaba compuesta por el radicalismo antipersonalista y el conservadorismo, además del socialismo independiente, el binomio presidencial debía representar a aquellas dos fuerzas; siendo Ortíz de origen antipersonalista, el segundo termino debía ser designado por los conservadores, además debía ser provinciano para continuar con la invariable tradición iniciada en la época de Mitre, que da a las fórmulas presidenciales un sentido de integración Nacional con la inclusión de un porteño y un hombre del interior.

Casi contemporáneamente a la definición de Ortíz como candidato, se difunde el nombre de Robustiano Patrón Costas como su probable compañero de formula, pero de pronto empieza a crecer la versión de que Justo lo habría vetado. Cuando Justo se dió cuenta que Ortíz estaba enfermo de diabetes, quiso asegurarse un segundo que le permitiera volver a la presidencia en 1944, entonces resolvió eliminar la candidatura de Patrón Costas y sugirió el nombre de su Ministro de Agricultura, Miguel Ángel Cárcano.

Durante un tiempo hay una cierta pausa en el ajetreo político, el diario “La Nación” logra una auténtica “pegada” informativa, haciendo conjeturas sobre la futura candidatura presidencial de la Concordancia y sugiere que la solución podría ser el Ministro del Interior, el Doctor Ramón Castillo.

Ortíz empezó a encontrar francamente incómoda su situación, el radicalismo ya había proclamado a fines de mayo la fórmula Alvear - Mosca y se preparaba para presentarla en todo el país.

La demora en la definición de la fórmula concordancista ataba a Ortíz, candidato aún no proclamado, primer término de un binomio sin segundo término. De pronto, a mediados de junio, la postulación de Cárcano se derrumbó, Ortíz había sido partidario de Cárcano para la vicepresidencia, después de ser electo el binomio Ortíz - Castillo, Ortíz diría: “que a Castillo se lo habían impuesto”.

Una versión asegura que Castillo fue indicado por el propio Ortíz, debido a la necesidad de salir del impasse, ya que Cárcano, no había sido aceptado y Patrón Costas había sido vetado y amenazaban con prolongar indebidamente el debate.

El 14 de junio todo el país estaba enterado de la integración de la fórmula de la Concordancia. Rápidamente se reunieron las convenciones Nacionales de los dos partidos integrantes de la alianza y votaron el binomio.

Ortíz y Castillo renunciaron a sus ministerios, ahora empezaba la etapa de la campaña electoral.

La gira electoral de Alvear habría de ser excitante, difícil, divertida. Tuvo que encarar a matones oficialistas, superar toda suerte de dificultades, convencer a muchos remisos y solapear a algunos insolentes.

La de Ortíz, en cambio, siguió un pacífico desenvolvimiento, sin mayores alternativas, no logró grandes éxitos ni incurrió en papelones mayúsculos.

El candidato oficialista quería realizar su campaña con todas las de la Ley. Había que promover un auténtico entusiasmo electoral que creara en los radicales la ilusión de una posible victoria, para que la formalidad de la contienda cívica proyectara una imagen impecable.

Pero todos sabían que Ortíz no podía llegar a la presidencia sino a través de una elección fraudulenta.

Pero Ortíz no sabiendo que ganaría, y que ganaría tramposamente, se lanzó a la lucha como si hubiera sido el más desamparado de los postulantes a la presidencia.

Los discursos de los candidatos oficialistas no están hechos para entusiasmar, tampoco entusiasmaban los de Ortíz, pero dentro de su tono grisáceo, a lo largo de las piezas pronunciadas en la campaña se puede advertir una cierta coherencia que constituye un esbozo de ideario, hay una innegable dignidad en las exposiciones.

Los elogios al gobierno de Justo no son, de ninguna manera obsecuentes, los ataques a sus adversarios carecen de agresividad.

Uno de los principales problemas del flamante mandatario se relacionaba con las elecciones de Diputados Nacionales que tendrían lugar el 6 de marzo, dos semanas después de haber asumido la presidencia. Era imposible para Ortíz adoptar en ese corto lapso ninguna medida de fondo, pero al menos podía producir algún hecho que fuera prefigurando el rumbo que estaba decidido a tomar.

El nuevo Presidente quería cumplir, costara lo que costare, un íntimo voto que se había formulado antes de asumir su cargo, “no tolerar el fraude electoral”, estaba decidido a terminar con el fraude electoral.

Ortíz propuso, a los siete días de estar en el gobierno, que todo lo que escribiera desde entonces en materia política tenía que estar pensado en función de su postura de absoluta limpieza electoral, no iba a admitir fraudes, decía que el fraude con que había sido elegido era un pecado original que tenía que lavar...

Trece de las catorce provincias y la Capital Federal elegirían 79 Diputados Nacionales; sin duda se producirían las mismas escenas bochornosas en donde el fraude ya era endémico.

Y así ocurrió; en Santa Fe sólo se votó normalmente en Rosario y Esperanza, los fiscales radicales abandonaron los comicios en vista de las presiones y violencias que soportaron.

En Corrientes y Catamarca la oposición se abstuvo de votar, al igual que en La Rioja, se obligó a practicar “el voto cantado”, en Mendoza se votó en cadena, en Buenos Aires se repitieron los mismos excesos de anteriores elecciones.

En San Juan se produjeron los hechos más vergonzosos, con apaleamiento de opositores y la instauración de un estado de violencia que trascendió el plano político para inquietar a toda la población.

El mismo día de las elecciones, el Ministro Taboada envía un telegrama al gobernado de San Juan reprochándole las circunstancias anormales que prevalecieron en su Provincia.

Un mes más tarde, al no modificarse el clima de San Juan y no encontrando solución al problema de la próxima renovación de Gobernador, el Poder Ejecutivo Nacional intervino la Provincia.

Ortíz había logrado diferenciarse de su antecesor con una actitud moderadamente legalista.

Cuando concluyeron los escrutinios del 6 de marzo, la Unión Cívica Radical, que antes contaba con 42 Diputados, ahora tenía 63.

El bloque de la Concordancia era de 83; había cinco socialistas y cinco concurrencistas tucumanos.

La Concordancia no podía quejarse de su primera elección bajo la presidencia de Ortíz, además de haberse adjudicado la mayoría de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Corrientes y Salta por los procedimientos conocidos, había logrado la minoría de la Capital Federal, desplazando por primera vez a los socialistas; la mayoría metropolitana pertenecía al radicalismo.

El 11 de mayo Ortíz concurre a inaugurar el período parlamentario, lo hace vestido de frac, su mensaje tiene una primera parte de un tono emotivo y patriótico, es un mensaje breve, pero después de leída la parte general, el Presidente, no sin sorpresa por parte de casi todos los asistentes, entrega el fajo de papeles al Secretario del Senado, para que continúe leyendo los distintos capítulos.

El mensaje estaba tipeado con una máquina de escribir especial, adquirida por la Presidencia de la Nación para uso del primer magistrado.

Diez años antes, cuando era Ministro de Alvear, Ortíz no usaba anteojos ni siquiera para leer, ahora ya requería una tipografía desusadamente grande, apenas comenzaba su drama.

En el radicalismo los sectores más duros acusaban a Alvear de apaciguamiento. Lo cierto es que Ortíz demostró preocupación por los hechos producidos en las elecciones, que no hubieran merecido ninguna por parte de Justo. Anuló las elecciones de San Juan, había dirigido un mensaje al gobernador de La Rioja instalándolo a dejar sin efecto la Ley de “voto a la vista”, obligaba a los ciudadanos a sufragar públicamente.

Pero las cosas no terminaron ahí, se realizan elecciones en Catamarca, es un progreso violento, con hechos de sangre y presiones de toda clase.

Fue un episodio muy sonado porque era la Provincia del Vicepresidente, y el Gobernador era amigo personal de Castillo.

Diez días después de los comicios, el Ministro del Interior envió una comunicación muy dura al Gobernador catamarqueño, haciéndolo saber que a juicio del Poder Ejecutivo Nacional los comicios eran nulos, y si los poderes provinciales no lo reconocían así, el Gobierno Nacional intervendría la Provincia.

La intervención de Catamarca fue tomada como una directa agresión de Ortíz contra Castillo, después de la intervención de Catamarca, Ortíz y Castillo ya no se veían, Ortíz había sido capaz de romper con su Vicepresidente para mantener sus principios legalistas.

Ortíz era un demócrata sincero, formado en el viejo radicalismo, acariciaba secretamente el fervor de las urnas que había acuñado su politizada juventud. Pensaba que el pueblo argentino era sabio y maduro, a pesar de su corta historia; que no se equivocaba nunca en las grandes decisiones.

En consecuencia, había que dejarlo votar, el fraude era pensable en la etapa inmediatamente posterior a la revolución de 1930, pero que era necesario superar en ese momento, costara lo que costare. El fraude era degradante y corruptor.

La democracia era un sistema imperfecto pero perfectible, pero Ortíz sabia y tenía conciencia que la eliminación del fraude implicaba aparentemente, el regreso radical al poder.

Sabía que los radicales pensaban más o menos lo mismo y por lo tanto no le asustaba un regreso del radicalismo al poder a través de comicios limpios.

Era indudable que el tremendo esfuerzo de Ortíz por erradicar el fraude no era para entregar el poder en bandeja a los radicales, si se lanzó a la lucha, renegando de sus propios orígenes fraudulentos y poniendo en peligro la estabilidad de sus bases políticas, era para abrir una nueva etapa, con otra gente y otro signo.

 

FÓRMULA PRESIDENCIAL.

 

La concordancia, alianza electoral, integrada por un conjunto de conservadores, socialistas independientes y radicales antipersonalistas.

Roberto Marcelino Ortíz, Ministro de Hacienda de Justo en 1935, era un radical antipersonalista integrante de la Concordancia, pero allegado a Alvear (había sido Ministro de Obras Públicas durante su presidencia).

Ortíz sería el primer civil que ocupará la presidencia luego del Golpe de Estado de 1930 y el último civil elegido Presidente en los veinte años siguientes.

Como Vicepresidente, los conservadores lograron imponer a Ramón Castillo, Senador por Catamarca.

En las elecciones de 1938 triunfa la fórmula Ortíz Castillo con una relevante presencia del fraude.

El Presidente electo, consciente de lo espurio de su mandato, intentará purificar las formas electorales. Esta será la base política de su mandato.

Al impulsar una apertura democrática, se distancia de los conservadores, partidarios de prácticas electorales poco claras. El gobierno Nacional, decide la intervención Federal en Buenos Aires para impedir el fraude electoral.

En el plano internacional, su política al declarar a la República Argentina como país no beligerante (4 de septiembre de 1939), desconocer las conquistas realizadas por la fuerza, en alusión al avance alemán en Europa, dió un apoyo tácito a los aliados, como lo hicieron sus antecesores, manteniendo el abastecimiento a los aliados, clientes tradicionales.

Los conservadores, mostraron mayor simpatía por el avance alemán.

Las circunstancias internacionales no favorecieron el plan de apertura democrática, sostenido por Ortíz, en un momento en que avanzaban las ideologías autoritarias en Europa.

La guerra mundial incrementa la importancia política de los sectores militares, a la vez que induce al alineamiento de las fuerzas políticas de acuerdo con sus simpatías por los contendientes de uno y otro bando.

Los conservadores y nacionalistas se inclinan en favor del Eje, los radicales y socialistas en favor de los aliados.

 

BREVE RESEÑA INTERNACIONAL: IDEOLOGÍAS DEL FASCISMO.

 

*                    Aversión hacia el liberalismo, los sistemas democráticos y los partidos políticos.

*                    Construcción de estados autoritarios, un único partido habilitado para ocupar los cargos del Estado.

*                    Estructura militar organizada con un papel muy importante en el control del Estado y la Sociedad.

*                    Exaltación del sentimiento nacionalista, adopta formas violentas, y su objetivo es la expansión territorial.

*                    Violencia frente a los opositores.

*                    Racismo, desprecio y odio por los diferentes y por quienes son considerados inferiores como los eslavos y judíos.

*                    Firme anticomunismo, unido al objetivo de alejar a las clases medias favorecidas del socialismo y del internacionalismo.

*                    Glorificación de determinados elementos místicos (Cruz esvástica, como emblema de la raza aria).

 

EL NACIONAL SOCIALISMO ALEMÁN.

 

*                    Propaganda nazi, con fuertes componentes emocionales.

*                    Profundo nacionalismo, el pangermanismo y el antisemitismo.

*                    Se sirvió del temor y el descontento de los sectores medios frente al avance del comunismo, las dificultades económicas y la desconfianza hacia el sistema republicano.

*                    Apoyado por sectores poderosos de la economía, en el plano industrial, financiero y agrario.

 

LAS LÍNEAS, QUE MARCARAN DOS TENDENCIAS DENTRO DEL EJERCITO ARGENTINO.

 

Una proclive al corporativismo, que miraba como modelo al fascismo europeo y pretendía la abolición de la constitución, para plantear cambios estructurales profundos como el   establecimiento de la cámara corporativa, representados por integrantes de la sociedad por actividad económica y profesión. (Su líder José Felix Uriburu).

La otra, proclive al respeto constitucional, partidaria de gobiernos militares transitorios y de la organización de elecciones proscriptivas respecto del radicalismo. (En esta tendencia se destaca Agustín P. Justo).

Un grupo de jóvenes publican el semanario la Nueva República, en el que manifiestan su desaprobación por el sistema democrático, desestiman el sufragio universal, rechazan la democracia y aspiran a un cambio en las instituciones.

Los conservadores tradicionales, hacen eco de las ideas autoritarias, existía el temor al avance del comunismo.

Estas eran las líneas de pensamiento internacional que repercutieron en el mundo entero, europeizándose con nosotros, y modificando a través de ellas y en su nombre, lo que tanto nos había costado realizar.

En julio de 1940 el Presidente Ortíz, debido a razones de salud, delega el mando en Ramón Castillo, Vicepresidente de la República.

Con este cambio de protagonistas se detienen los intentos de apertura democrática, pues el Vicepresidente es apoyado por los sectores conservadores y nacionalistas.

Lo que no obsta a un nuevo intento en defensa de la política aperturista.

En política internacional, Castillo continúa con la neutralidad frente a la Segunda Guerra Mundial. Después del ataque japonés en Peral Harbor, los Estados Unidos entran en guerra con el eje. En enero de 1942 se organizo la tercera reunión de Cancilleres Americanos en Río de Janerio, con el objetivo que los gobiernos del continente rompen relaciones con el eje, y obtener cooperación militar y moral. El representante argentino Ruiz Guiñazú rechaza la proposición, por ser partidario del mantenimiento de una estricta neutralidad.

A parte de los argumentos que presentan al gobierno de Castillo como pro-alemán, las cuestiones económicas tenían importancia. Las exportaciones a Gran Bretaña dependían del mantenimiento de las relaciones diplomáticas con Alemania. La iniciación de acciones hostiles hacia el Eje, se vería amenazado el comercio marítimo, por la guerra en el Atlántico.

Todas estas circunstancias internas provenientes de otras externas las que llevaran al Doctor Ortíz a expresar sus ideas, en esos momentos, de tanta convulsión, de actitudes pocas claras, que expresaban ideales diferentes a los manifestados por él durante la campaña presidencial. En esta desviación de ideales y de actitudes, ya sea por las cuestiones externas que han prendido internamente en personas allegadas al poder político del país, se ve en la necesidad de hacer público su pensamiento en el manifiesto, dirigido “Al pueblo Argentino”.

Habiendo delegado las funciones del ejecutivo en el Vicepresidente, por cuestiones de salud, en julio de 1940, el 11 de febrero de 1941 se ve en la necesidad de dirigirse a su pueblo, ante hechos forjados por el ejecutivo actuante en forma transitoria.

Reitera, “...El plan a desarrollar, hacer respetar la constitución y restaurar en todo el ámbito del país, las garantías y derechos que las leyes acuerdan al ciudadano”. “...Uno de los propósitos de mi gobierno terminar con esa lamentable división de los argentinos en vencedores y vencidos, ni perseguidores ni perseguidos”. “En lo más arduo de esta lucha por el resurgimiento y la normalización del país, la adversidad ha detenido el desarrollo de mi tarea, inspirada en los más elevados intereses de la  Nación. Los hechos de gobierno y las orientaciones políticas que pueden haberla malogrado, no me pertenecen. De ahí que decline toda responsabilidad ante el pueblo”.

En otro párrafo expresa: “...El principio de autonomía, por ejemplo, es tan respetable como los otros que basan nuestro sistema representativo...”. “Mi repugnancia natural es la dualidad y a la mentira me indujeron, en circunstancias que resultaron históricas, a poner remedio enérgico a tales situaciones. Una fue la razón de moral política que me obligó a intervenir la Provincia de Buenos Aires, después de comicios viciados por los fraudes y violencias, como en los peores tiempos”.

“Los propósitos de normalidad institucional sentidos por toda la  Nación fueron secundado, entre nosotros, por los gobiernos de Santa Fe y Mendoza, bajo cuya dirección se realizaron actos electorales que merecieron el beneplácito publico.

Y sin otra razón perceptible que las posibilidades que sugiere la delegación del mando presidencial, se cambian el ambiente  y a la orientación política. Se da un paso atrás y se rompe sin miramientos la continuidad de una obra de pacificación en que habían coincidido el Presidente y los gobiernos de Provincia. Y así, al trazar, definitivamente, una línea divisoria que destaca los contrastes de lo que debería ser la expresión de la política iniciada por la fórmula que me ocupo el honor de encabezar en 1938.”

Ortíz destaca que el problema va más allá de los partidos: “...está en juego algo más grande y considerable. Es la fe pública que se ve burlada: es el clamor de todo un pueblo a quien no se escucha en sus legítimos deseos”.

Luego realizará una invocación a la concordia, disertará brevemente sobre la gravitación del poder presidencial, para terminar realizando una invocación a la pacificación política.

Dos días más tarde, el Senador Castro, presenta un proyecto en el Senado declarando la necesidad de investigar la salud del primer magistrado. El nombramiento de una comisión investigadora, para esclarecer el caso institucional que planteaba su especial situación.

Ni radicales, ni el Senador Palacios, quieren participar en la integración de la comisión.

Ante la iniciativa del Senado, la Cámara de Diputados le negó facultades para llevar adelante la iniciativa expuesta.

Mientras Castillo hace declaraciones en el diario “La Razón” expresando, ante la pregunta ¿qué situación se plantea?.

“Ninguna. El Doctor Ortíz puede seguir como hasta ahora, atendiendo el cuidado de su salud”.

Los Senadores conservadores estaban dispuesto a demostrar que no se podía gobernar mientras hubiera un Presidente enfermo y un Vicepresidente en ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional.

Para ellos era un problema institucional, y estaban dispuestos a demostrar que esa era la realidad que aquejaba al país.

Si bien castillo, en declaración antes comentada no expone abiertamente, que ese era también su pensamiento, o su malestar, queda demostrado en sus declaraciones hechas en ocasión de los “episodios electorales” vencidos en Santa Fe y Mendoza.

Alega que: “el Poder Ejecutivo Nacional no tiene facultades para castigar los fraudes que quedan haberse producido en jurisdicción provincial: sus principios federales se lo impiden”.

Esta actitud de parte de quien está  en ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional, en forma transitoria, es la que marcará la diferencia o dificultad “institucional” planteada por quienes pensaban y actuaban como el Vicepresidente, según sus conveniencias particulares y “políticas”.

Felix Luna en su obra Ortíz. Reportaje a la República Argentina opulenta, en el capitulo Ortíz sin el poder, expresa que en ocasión de la sesión del 25 de abril de 1941, en el Senado, que Palacios en su discurso brillante; “...equivoca su estrategia. En vez de denunciar la maniobra política que encubre la investigación de la comisión, se limita a demostrar que ésta ha actuado con un  preconcepto: la irreversibilidad del problema ocular que afecta a Ortíz”.

En el libro “El Presidente Ortíz y el Senado de la  Nación”, se  transcribe textualmente el discurso expresado en la oportunidad por el Senador Palacios, en el cual se lee: “Señores Senadores: intervengo con amargura en la discusión de éste asunto.

Debatir en un cuerpo político, y por razones políticas, la enfermedad de un  hombre, es doloroso, pero cuando ese es el primer magistrado de la  Nación y se hace la controversia entre sus antiguos amigos, hoy sus adversarios, que le consideran incapaz, y sus adversarios, que le consideran incapaz, y sus antiguos amigos, hoy sus adversarios, que le consideran incapaz, y sus adversarios de siempre, que hoy deponen sus agravios porque ven en él y una esperanza de mejoramiento moral, en esta hora de aciaga ansia de poderío; entonces, señores Senadores, una angustia anuda la garganta porque parece obscurecerse el destino de la patria”.

Nosotros encontramos en esta breve introducción del eximio orador.

La convicción acabada que la cuestión a tratar es “política” y no “institucional”, no sólo cuando refiere “...y por razones políticas...” expresamente dice “...en esta hora aciaga de ansia de poderío;...” Más adelante “...parece obscurecerse el destino de la patria”.

No hay cuestión institucional, es política, no expone lo indiscutible, no creemos que caiga en el terreno resbaladizo, como lo expresa el historiador, creemos que demuestra el resbaladizo, e incomprensible “papelón” en que sí cae la comisión investigadora, no sólo por el procedimiento a desarrollar, tendencioso e inquisitorial a profesionales renombrados, que se prestaron una y otra vez a contestar sus preguntas, exponiéndose a interrogatorios como si fueran verdaderos delincuentes, contestando una y otra vez con una paciencia y humildad, dignas de ser tomadas como ejemplo en nuestros días presentes.

El orador recorre el camino de descalificar, en todo al resultado que como bien expresa Félix Luna, la gaffe que comete el Senador Arrieta en su discurso, en su traspié, ha dicho que: “la comisión ha convertido el caso de inhabilidad controvertida, discutida, en un caso de inhabilidad notoria real, evidente, innegable”.

El Senador Tamborini lo interrumpe y expresa: “¡Ah! ¿Ese es el fin del  proyecto de comunicación? ¿Así que cuando se vote el proyecto de comunicación vamos a votar la inhabilidad del Presidente de la República?.

Pensamos a diferencia de Félix Luna, que en el punto XI el despacho es tendencioso. La irreversión, del discurso del Señor Senador, que para desvirtuar, lo que tan vivazmente increpó, y con razón, el Senador Tamborini, era necesario demostrar, la actitud tomada por la comisión, repasar cada problema, cada pregunta, desmenuzar hasta triturar todo lo actuado por la misma, así como ésta lo hizo con respecto a la persona del Señor Presidente de la República.

Poniendo de relieve las atribuciones tomadas por la misma, al mandar a detener a uno de los profesores en oftalmología, que de acuerdo a su conciencia había decidido no revelar su secreto profesional, negándose a declarar el Doctor López Lacarrere, suscitándose un debate entre el expositor y el Sr. Arrieta, ya que el primero aseguraba que el médico siempre tuvo la firma convicción de no declarar, es más cuando se le comunico las graves consecuencias que podía acarrear su conducta, éste pidió un plazo para asesorarse legalmente, por lo cual cuando se dictó la orden de arresto hasta que declarara el testigo, Doctor López Lacarrere, les dijo estas palabras: “me acaban de condenar a perpetuidad porque yo no declararé nunca”.

En cada punto de su discurso, en los días que tomó su exposición descalificó, no sólo la cuestión “institucional”, no solo puso de relieve la trampa de la declaración de la irreversibilidad de la enfermedad del Presidente, sino que le quitó autoridad para hacerlo, demostrando en el punto XIII de su discurso.

“La medicina no es una ciencia matemática” “...corremos el riesgo de que se nos aplique la famosa frase de Thiers: si queréis oírle decir tonterías a un hombre, cualquiera que sea su inteligencia, hacedle hablar cinco minutos de medicina”.

Volviendo una vez más, y siempre sin escribir sobre la enfermedad del señor Presidente Ortíz, sino sobre las circunstancias políticas que rodearon a la comisión y poniendo relieve como así lo hiciera el Señor Palacios, cuando refiere a declaraciones vertidas por un miembro del partido conservador en el diario “La  Nación”: “...Las versiones  taquigráficas podrían dar a entender que los investigadores profanos en medicina se esmeraban en compenetrarse con abundancia y profundidad de las características técnicas del mal, pero también los muestran como aplicando el sistema de un Juez de instrucción que, en el deseo de descubrir hasta donde hablar sinceramente el interrogado, busca fijar si hay contradicción en sus declaraciones y lo que apremia para llevarlo a la confesión”.

Para terminar en su exposición, refiere a lo expuesto por el Doctor Argañaraz (médico oftalmólogo que lo trataba en esos momentos a Ortíz); “...que un discurso de visión que tenía el Presidente en su ojo derecho antes de la catarata, era una visión magnífica, que podría recobrarse con una intervención quirúrgica”.

El Senador Arrieta contesto: “Es una cuestión de apreciación”.

La convención internacional para el reglamento de la navegación aérea fue sancionada en un Congreso Nacional celebrado en 1919. La República Argentina ratificó ese reglamento por la Ley Nº 12.152 del nueve de enero de 1934. Dice: “El médico examinador deberá asegurarse que la agudeza visual del candidato a piloto, medida sin lentes correctores, después que éste se haya adaptado a las nuevas condiciones sea por lo menos igual a un décimo, de la agudeza visual normal”. Cerrando así su exposición.

El Doctor Tamborini le sigue en la lista de oradores, y recuerda lo dicho por el Senador Arancibia Rodríguez, al momento de fundar el proyecto en febrero, que el Señor Vicepresidente podía retener el mando mientras no desapareciera la incapacidad por la cual había delegado el mando el Señor Presidente expresa: “En esta frase se incitaba a una posible resistencia a la entrega del gobierno en el caso que el Presidente se decidiera a reasumirlo...”

Le sigue en el orden el Senador Laurencena comienza refiriéndose al nombramiento de la comisión investigadora, cuyos dictámenes es lo que están discutiendo en el recinto, “...la opinión pública del país tuvo la certeza de que se trataba de una maniobra política que tenía una finalidad oculta: preparar la eliminación definitiva del Señor Presidente de la República, Doctor Ortíz, y la permanencia en el poder del Vicepresidente Doctor Castillo”.

Más adelante manifestará: “Si la primera parte del comunicado ofreciera alguna duda interpretativa, sobre si o no una declaración de incapacidad, esa duda, se disiparía en presencia de la tercera que declara, señores Senadores, que subsiste la causa de incapacidad que obligó al Presidente a delegar el mando. La comisión no ha advertido seguramente que la facultad de declarar la incapacidad de un funcionario significa tener con algunas expresiones de la comisión, en los fundamentos del proyecto de reglamentación del artículo 75, ese sería el caso de declarar que el Presidente debe reasumir el poder.

Esto revela, a los señores Senadores, que una y otra cosa, una y otra declaración, significan una injerencia en la substitución o en la sucesión presidencial, que no corresponde constitucionalmente al Senado, de acuerdo con la misma doctrinaria de la comisión”.

Pasará luego a discernir sobre la reglamentación del artículo 75 de la Constitución Nacional, tildando al proyecto de vulnerable y remitiendo a lo expuesto por el Señor Senador Tamborini que sostuvo la doctrina, por lo que el Congreso Nacional no puede reglamentar la primera parte del mencionado artículo, en ejercicio de sus poderes implícitos, derivados del inciso 28 del artículo 67 de la misma exponiendo que en los 27 incisos anteriores son los que fijan las atribuciones del Congreso Nacional, apunta al inciso 18 que ha citado la misma comisión, que refiere como dice el Doctor Tamborini en su exposición “... a la desaparición del Presidente y Vice y tenía vigencia antes de sancionarse la Ley de acefalía”.

Dirá Laurencena: “Todos tienen facultades: el Congreso Nacional tiene facultades, el Vicepresidente tiene facultades, y el único que no las tiene para decir, estoy curado, voy a reasumir el mando, es el Doctor Ortíz, que hace muchos meses está presenciando pacientemente todas las violaciones que a su política está haciendo el Vicepresidente. Y sin embargo, no se quiere confiar en su patriotismo”.

Más adelante emitirá su juicio respecto a la solución constitucional  en casos de inhabilidad por enfermedad del Presidente y Vicepresidente, recurriendo a los artículo 45, 51 y 52 de la Constitución Nacional, que estatuye el procedimiento especial, que ha recibido la calificación del “juicio político”, el origen de esta institución establece la diferencia substancial, con la Constitución de los Estados Unidos.

Ya Alberdi, recordemos aconsejaba precaverse de la copia servil de la doctrina de Estados Unidos, porque se corría el riesgo de oscurecer el sentido de nuestra Constitución Nacional y dar por tierra con sus cláusulas a diferencia de Sarmiento que sostenía las ventajas de haber tomado como modelo de nuestra Constitución Nacional, la de Estados Unidos, era haber hecho nuestro, por ese simple hecho, la doctrina norteamericana.

Si cabe alguna duda sobre la maniobra política que rodea al caso el Doctor Tamborini la deja en claro: “...la única cuestión institucional que existe en el país es la que plantea el hecho de que partidos, círculos y hombres pretendan prevalecer contra la voluntad del país... es esta persistencia del fraude y la violencia que está socavando nuestro régimen institucional y da pábulo a que algunos sectores de la opinión se intente, contagiados por ejemplos extranjeros, la loca aventura de implantar en tierra Argentina regímenes que importan la abolición de los derechos del ciudadano y de la dignidad del hombre”.1

 

CONCLUSIÓN FINAL.

 

Creo necesario citar a quien delineó el principio de separación de los poderes, en su obra “El Espíritu de las Leyes”, dijo  Montesquieu: “Cuando el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo se reúnen en la misma persona o el mismo cuerpo de magistrados, no hay libertad porque puede  temerse que el monarca o el tirano haga leyes tiránicas para ejecutarlos tiránicamente. No hay tampoco libertad si el Poder Judicial no está separado del Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo. Si está unido a la potestad legislativa, el poder de decidir de la vida y la libertad de los ciudadanos será arbitrario, porque el Juez será al mismo tiempo el legislador; si está unido al Poder Ejecutivo, el Juez tendrá en su mando la fuerza del opresor. Todo estaría perdido si el mismo hombre o el mismo cuerpo de los próceres o de los nobles o del pueblo, ejerciere estos tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar los delitos o las diferencias de los particulares”.

Que desgracia tan inmensa cuando una sola estirpe de hombres, podridos en la ambición del poder, se quiere eregir sobre el sentimiento del pueblo, que si bien no lo ha elegido a Ortíz como su Presidente, vió en él al hombre moral, que continua una sola línea, la de respetar la palabra empeñada y acabar con el fraude.

Palacios expresará en un momento del debate respecto de una frase dicha por Mitre referida al fraude y a quien acepta gobernar, asumiendo el poder de esa forma, sólo le cabe agregar dice: “... que los gobernantes elegidos por el fraude serán siempre prisioneros de las fracciones que los llevaron al poder y que si alguna vez tienen una inspiración noble para salvar al país de la mentira, ellos los marcarán con el estigma de traidores”.

No es intención sacar fuera de contexto los párrafos escritos, pero esa es la suerte que correrá el Presidente Ortíz dentro de la historia contemporánea, se lo recuerda tan sólo como uno de los presidentes de la “década infame”, uno más de los que asumió con fraude, y por aquellos que lo llevaron al poder como un traidor, no directamente, jamás tuvieron la valentía de decirlo abiertamente pero, sí, armaron un circo dentro del Senado para destruirlo, en forma más feroz que su propia enfermedad, con la cual había convivido siempre.

Sumando citas podemos decir que, sí, todo estará perdido en aquella época, es la suerte que correrá también Castillo, al ser depuesto por la revolución de Rawson y Ramírez.

Nunca Montesquieu debió ser más citado y leído como en aquella época y por esos hombres que dominaron al país durante décadas en forma fraudulenta y que cuando sintieron tocados sus interés económicos y políticos, el temor, como cobardes que eran, se escondieron tras circunstancias internacionales y Nacionales, que con la habilidad de los grandes traidores, y pequeños tiranos que encerraban cada uno en su propio ser, como ya expresáramos, realizaron un circo cuya función se llevó a cabo dentro del Senado de la  Nación.

Que gran miedo debe de haber despertado, la circunstancia institucional y política de que alguien cabalmente moral volviera a tomar posesión del mando que legítimamente le correspondía y que circunstancias se hubieran desarrollado si el otro hombre hubiera sido tan cabal y moral como el que lo precedió.

 



[1] CITAS TEXTUALES DE LOS DISCURSOS: “El Presidente Ortíz y el Senado de la Nación”,  que editó la Comisión de Homenaje - Talleres Gráficos Buenos Aires Herald, Rivadavia Nº 767, Buenos Aires, julio de 1941.

Ortíz. Reportaje a la Argentina opulenta. De. Sudamericana. Félix Luna.