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domingo, 17 de mayo de 2026

LA FILOSOFIA COMO EXPERIENCIA.

La filosofía no es un saber que puede ser enseñada, sino que debe de ser una experiencia personal que vamos construyendo durante nuestra vida. Desde la antigüedad la filosofía era considerada y practicada como una askesis, es decir un entrenamiento, disciplina y un esfuerzo continuo para lograr la perfección física, moral o espiritual. Debemos filosofar para formarnos y transformarnos, para hacer de sí mismo una obra de arte. Para Foucault el solo hecho de pensar y poder escribir es un ejercicio espiritual para poder cambiar y no seguir pensando como antes, pero no para llegar a ser, sino para dejar de ser, se trata de ser diferente de lo que se es, de pensar diferente a cómo se piensa, de percibir diferente a como se percibe. La experiencia no señala un saber, ni una sensación, sino una reconfiguración del sentido y la emergencia del surgimiento de una nueva sensibilidad, no se trata de un pensamiento, sino del ser de lo sensible.

En mi época de estudiante de derecho, en una materia que cursaba llamada: “Función y Fundamento de la Pena”, tuve la posibilidad de leer por primera vez un texto de Foucault: Vigilar y Castigar, fue allí donde comprendí los sutiles mecanismos de control social de las instituciones modernas, de cómo funciona todo un sistema que nos somete y nos disciplina. Hoy como consecuencia de haber entendido el funcionamiento de estos dispositivos, como profesor de filosofía me obliga a buscar otras formas de evaluar los conocimientos y concientizar a los estudiantes para no dejarse manipular por el mercado que hoy gobierna nuestra sociedad. Para revelarse contra todo sistema de opresión, de injusticia, desigualdades que reinan en este mundo complejo. En educación, a pesar de los discursos y cursos de capacitación, aún sigue habiendo prácticas educativas autoritarias que develan el panóptico de su estructura, por ejemplo: tocar el timbre para marcar los tiempos escolares, el encierro áulico para el acostumbramiento del trabajo en fábrica, la formación por curso al comienzo de clase o para izar la bandera en cada acto escolar y muchas otras sutilezas ocultas en el funcionamiento burocrático escolar.

Vivir la experiencia de lo sensible en filosofía te permite eso de dejar de ser para ser diferente de lo que se es, para dejar al descubierto la mentira, la hipocresía, la falsedad. Hay que empezar a producir tensiones para ir más allá de la sospecha, de las evidencias de todas aquellas cosas que se presentan de manera definitiva para dar inicio a una verdadera transformación educativa que permita ser más creativos, libres y poder revelarnos contra toda injusticia.