viernes, 5 de septiembre de 2014

EL ESTADO MODERNO. CONCEPTO. SURGIMIENTO.

Encontrar una definición precisa y definitiva, que abarque todo aquello que significa Estado, es una tarea dificultosa, y es una preocupación de filósofos y politólogos.
Las relaciones político-sociales que moldean al Estado son múltiples, diversas y muy cambiantes a lo largo del tiempo; esta complejidad dificulta la posibilidad de establecer una definición breve del concepto. Por otro lado, cualquier definición que se alcance no podrá ser única, aunque siempre hay una forma de interpretar la realidad de acuerdo con los intereses de la persona que está realizando el análisis y construyendo la definición.
Una de las maneras de definir el Estado es como institución de dominación.
Puede definirse al Estado como una institución de dominación política en una sociedad que está territorialmente delimitada. El Estado es una institución porque perdura a lo largo del tiempo: los medios que utiliza para ejercer la autoridad y la administración (las leyes, el sistema de justicia, la administración pública, las Fuerzas Armadas, la división de poderes, etc.), aunque puede adquirir formas diversas o nuevas, tiende a ser continuos en sus características y funciones principales.
La dominación puede ser entendida como la capacidad que tienen algunos sujetos o grupos para imponer regularmente su voluntad sobre los otros. El Estado implica una instancia de dominación porque lleva adelante funciones de control y orden, es decir, personas o grupos de personas logran imponer su voluntad sobre otras personas o grupos. No existe un orden dentro de una sociedad con el que todas las personas estén de acuerdo ni que favorezca a todos por igual. Por el contrario: la manera en que se organizan y ordenan las sociedades es resultado de las voluntades que unos imponen sobre otros e implica siempre alguna forma de dominación.

La dominación política del Estado es diferente a otros tipos de dominación como la dominación económica, basada en el control sobre los recursos económicos. El carácter político de la dominación del Estado proviene del hecho de poseer el control de los medios de coacción física dentro de un territorio delimitado. Para ejercer sus funciones de orden y de mando sobre la sociedad, para defender el territorio y hacer cumplir las leyes, El Estado puede recurrir al uso de la fuerza física como último recurso que respalda su autoridad (lo hace a través de las fuerzas de seguridad, como la Policía, las Fuerzas Armadas, la Gendarmería, etc.). Sólo el Estado puede hacer uso de la fuerza legalmente, por eso se puede decir que el Estado posee el monopolio de la coacción física, dentro del Territorio Nacional. Fuera de los límites territoriales el Estado no tiene la posibilidad de aplicar la fuerza para exigir que se cumplan sus leyes porque allí operan otros Estados. Por ejemplo, el Estado argentino puede hacer valer su ley dentro de su territorio nacional, inclusive utilizando la fuerza física para imponerla sobre quienes no quieran cumplirla, pero no puede hacer lo mismo en territorio uruguayo, chileno o paraguayo porque en esos espacios tienen atribuciones los otros Estados recién nombrados.
Las categorías de control dominación u orden indican relaciones entre sujetos individuales o colectivos. En cualquier forma de dominación existen personas y grupos que actúan y establecen relaciones con otros. El estado da formato a esas relaciones sociales pero, al mismo tiempo, es producto de ellas. El Estado no es un sujeto real, con voluntad y vida propia, sino un conjunto de relaciones entre sujetos que se desenvuelven en una determinada sociedad y a partir de sus desenvolvimientos conforman el Estado. Así como el Estado controla y ordena las acciones de las personas, también las acciones de las personas le dan vida y forma al Estado.
Cuando se habla de Estado se habla de una relación social. Y dado que toda relación social es histórica, el Estado también tiene una exigencia histórica: surge, se desarrolla y cambia a través del tiempo.
Durante la Edad Media no existía el Estado con las características y funciones que en la actualidad se le reconocen. El Estado Moderno tal cual lo conocemos hoy es el Estado Capitalista, que se inicia con el surgimiento del capitalismo. En el Medioevo las organizaciones políticas como -la Iglesia, los señores feudales, los militares o los nobles o propietarios de tierra- no lograban concentrar en sus manos la coacción física como lo hace el Estado moderno actual, sino que cada institución medieval detentaba una pequeña porción de poder en territorios que no siempre estaban determinados con precisión. La transición del feudalismo al capitalismo produjo el surgimiento del Estado moderno a partir de un proceso de concentración de los medios de coacción física que pasaron a estar depositados en una sola institución -el Estado-.

EL ESTADO CAPITALISTA.

A fines del siglo XVIII, en Europa se produce la Revolución Industrial que terminó de definir el proceso de transformación que en algunos países había terminado con el feudalismo para pasar al capitalismo.
La transición del feudalismo al capitalismo no ocurrió de un día para otro, sino que se dio a través de un paulatino proceso de cambios destinados a privilegiar la producción industrial y el comercio internacional. La aparición y el desarrollo del Estado moderno fue parte del mismo proceso de transición. Desde entonces, la existencia del Estado no puede separarse de la existencia del capitalismo: como dos caras de una misma moneda.
La industrialización estructuró las sociedades en torno a la propiedad privada de los medios de producción: por un lado los capitalistas o burgueses, propietarios de las fábricas, máquinas, insumos y capital financiero necesarios para la producción; por otro lado, los trabajadores o proletarios, que solo disponen de su fuerza de trabajo para ofrecer a los capitalistas a cambio de un salario. Esta diferencia en las posesiones genera una relación de dominación económica y social.
La industrialización provocó una nueva organización de la sociedad asentada en dos clases sociales que generó nuevos conflictos, propios de a división social. El capitalismo permite que los propietarios de los medios de producción exploten a la clase desposeída al apropiarse de la mayor proporción de los beneficios que produce el trabajo humano. Las dos clases, trabajadores y capitalistas, colaboran en el proceso productivo y en la generación de riqueza, pero los beneficios que producen en conjunto distribuyen de manera desigual, que produce conflictividad desde sus orígenes caracterizado por el capitalismo generando tensión en esa relación de explotación por parte del capitalista hacia el trabajador. En este esquema, el Estado tiene la función de ejercer una dominación política capaz de preservar el capitalismo y mantener entre las clases sociales dentro de límites de conflicto tolerables.

LEGITIMACIÓN DEL ESTADO CAPITALISTA.

Como en toda relación de poder, la dominación estatal no es solo la aplicación de la coacción física, sino que para lograr estabilidad y conseguir que sus medidas no sean rechazadas, el Estado también requiere legitimidad, o sea, el consenso o aprobación social sobre el orden y el control que se ejerce. Si el Estado soló utilizara la fuerza, sus medidas no se sostendrían en el tiempo porque la mayoría de la sociedad cuestionaría y se opondría a ese abuso por parte del Estado.
La función principal que tiene el Estado capitalista es garantizar la existencia de la propiedad privada, que permite la división de clases sociales opresoras y oprimidas y se mantiene como sistema de organización social.
El Estado debe de recurrir a mecanismos de legitimación: actúa en el ámbito ideológico transmitiendo valores relacionados con el bien común, la convivencia social o la identidad nacional, etc, y lo hace a través de la educación o los medios de comunicación. También interviene en el ámbito material por medio de políticas públicas que buscan la satisfacción de las necesidades materiales y proveen un mínimo de equidad en las condiciones de vida. Para ello, realiza obras públicas, fija salarios mínimos, subsidia servicios públicos, asiste a los más necesitados, brinda seguridad, etc.

NACIÓN.

El concepto de Nación hace referencia a una comunidad de personas que tienen un mismo idioma o lengua, una misma cultura, un historia en común y expectativas de futuro que son compartidas. También existe un sentimiento de pertenencia a un territorio que se simboliza con una bandera que homogeneiza a todas aquellas personas que conviven bajo la misma autoridad del Estado. La Nación ofrece una identidad colectiva que está por encima de las individualidades y las diferencias sociales. La identidad nacional es un factor de cohesión: crea un imaginario, lealtades, emotividades que tienden a establecer una identidad común. Y el Estado va a ser el interprete de los intereses nacionales y actúa llevándolos adelante a través de sus políticas. En nombre de la “nación” se han justificado muchas guerras o se han desconocidos derechos a otros pueblos.