miércoles, 3 de septiembre de 2014

Gnoseología. El conocimiento.


Cuando la filosofía se pregunta por el sentido de las cosas, pone en juego ¿qué es lo real?. Pero al mismo tiempo se pregunta ¿cómo lo conocemos?. La pregunta por lo real opaca a la pregunta por el conocimiento. Cuando nos preguntamos por lo real damos por supuesto un cierto tipo de conocimiento que no evidenciamos. Cuando vemos algo no nos preguntamos sobre ¿cómo es que lo vemos? No estamos adquiriendo conocimiento sobre la mirada o la naturaleza de los ojos, sólo nos concentramos en lo que vemos.
Todo conocimiento de lo real se inicia con una confianza fundamental, damos por evidente un cierto tipo de conocimiento.
La pregunta por el conocimiento es desde el inicio problemática porque pone en cuestionamiento la herramienta misma con la que emprendemos la pregunta.
Los ojos de una persona pueden ver en principio cualquier cosa, pero lo que no puede ver esa persona es verse a sí misma mirándose.

¿Es posible conocer el modo en que los seres humanos conocemos?
  • La gnoseología es La ciencia que estudia y analiza el conocimiento.
  • La ontología es el estudio del Ser en cuanto Ser. LO QUE ES

La gnoseología es el modo en cómo accedemos al Ser. En vez de poner el acento en lo real, ponemos el acento en cómo el hombre se relaciona con lo real para conocerlo. LO QUE CONOCEMOS.

¿No se convertiría lo real sólo en el modo en que lo conocemos?

Un primer problema de la gnoseología es poder delimitar cuándo algo de lo que creemos merece llamarse conocimiento.
¿Existen conocimientos válidos e inválidos? ¿Qué se juega en la necesidad de establecer ciertos saberes como válidos? ¿Es sólo el deseo de querer alcanzar la verdad?
La gnoseología busca establecer las condiciones que hacen de un conjunto de afirmaciones, un conocimiento válido. No le importa qué es lo que se conoce, sino cómo lo justificamos. Si estamos sentados en una silla: ¿cómo sabemos que donde estamos sentados es una silla?

Todo conocimiento debe de seguir un método cuya clave es la puesta a prueba de cualquier afirmación. Todo debe de ser puesto a prueba. ¿Cuándo una prueba es legítima? ¿la prueba no tiene también que ser puesta a prueba? La puesta a prueba debe de satisfacer ciertos rasgos fundamentales como la objetividad, la neutralidad o la demostración, que hoy solo lo realiza el conocimiento científico.

La ciencia.


Se ha constituido en un saber hegemónico y ha relegado al ámbito de lo personal, de lo mágico, de lo irracional al resto de los saberes. Esto significa que el arte o la religión, no son estrictamente conocimientos válidos?
¿Qué es el conocimiento? ¿Todo conocimiento es válido? ¿Hay formas de conocer mas válidas que otras?

Las cuatro formas del conocer son:
  1. la razón,
  2. los sentidos.
  3. La fe o religión y
  4. la intuición.

¿Hay alguna forma de conocimiento que abarque a estas cuatro categorías de conocimiento?
La respuesta es NO. 
Estas cuatro formas de conocer tuvieron dentro de nuestra cultura recorridos diferentes.
El saber científico sólo aceptó como conocimiento válido a aquel que se justifique en la razón y los sentidos. Dejando la ciencia de lado a la fe y a la intuición.
Podemos intuir que algo va a pasar o podemos tener fe en una creencia religiosa. La fe y la intuición no es conocimiento.

¿Qué es el conocimiento?.

Toda relación de conocimiento se presenta clásicamente como una relación entre un sujeto y un objeto.

Sujeto: es el que conoce. El sujeto es el hombre
Objeto: lo que es conocido. El objeto es todo aquello que se encuentra fuera de él, incluyendo al hombre mismo. El hombre es al mismo tiempo sujeto y objeto.

¿Cómo conoce el sujeto al objeto? ¿Es un conocimiento individual o colectivo? ¿Quién hace al conocimiento? individuos, libros, especialistas. ¿Es el acto de conocimiento activo o pasivo? ¿Reflejamos nuestro objeto de conocimiento o lo construimos? ¿Puede el sujeto alcanzar al objeto?
 ¿Es posible el conocimiento? Todo indicaría que sí.

El dogmatismo.


Es una postura que entiende al conocimiento como algo posible, obvio y evidente. Pero debe de afirmarse en certezas que nunca cuestiona: el dogma.
El dogmatismo da por cierto la posibilidad del conocimiento. No lo ve como una relación, sino que entiende que el objeto se presenta a un sujeto que solo lo recibe y lo representa. El dogmatismo está en la confianza ciega puesta en el acto de conocer. Un dogma se presenta en la medida en que se ausenta el pensamiento crítico, en la medida en que no hay problematización de lo que se conoce. El objeto viene con rasgos predeterminados y el sujeto es el representador de aquello que se presenta. Pensar que todo lo que se da se da por algo y algo debe de estar bien, es la esencia misma del dogmatismo. Lo dogmático consiste en respetar la plataforma de verdades que muestra el objeto, sin cuestionar nada, porque en definitiva alguien nos presenta esa plataforma.

¿Es posible partir de ningún dogma? ¿No estamos pensando siempre en dar por supuestas algunas verdades para comenzar a pensar en cualquier cosa?

El escepticismo.


Niega toda posibilidad del conocimiento. Si el dogmatismo prioriza primero el objeto y minimiza al sujeto, el escepticismo hace lo contrario, el conocimiento se concentra tanto en el sujeto que pierde por completo al objeto. Para el escepticismo cuando conocemos no podemos desvincularnos de nuestras circunstancias: la cultura, la época, la familia, los valores, los miedos. Todo acceso a lo real está mediado por alguna categoría subjetiva.
Para el escepticismo no es posible el conocimiento. Todo es cuestionable. Nada cierra de modo absoluto. No hay manera de demostrar que lo que conocemos sea algo definitivo, porque el sujeto lo está siempre distorsionando. Es imposible hablar de un objeto en sí mismo. No hay conocimiento del objeto, sino conocimiento de los modos en que el sujeto conoce al objeto.
Si no es posible afirmar un conocimiento absoluto ¿vale algún tipo de saber, o nada tiene sentido?
Lo interesante del escepticismo es que desconfía de todo los objetos que se presentan, ejerciendo una aptitud crítica y de sospecha frente a los valores dominantes. En este sentido hay algo de escéptico en todo saber.
¿Dogmatismo o escepticismo?

La discusión sobre la posibilidad del conocer nos induce al problema del origen y validez del conocimiento.

¿Dónde se origina en el ser humano el conocimiento? ¿Por dónde ingresa el ser humano al conocimiento?


El origen del conocimiento está en:
  1. El racionalismo: La razón.
  2. El empirismo: Los sentidos.
El racionalismo: Sostiene que el único conocimiento válido es el racional, en la medida que garantiza dos formas claves que todo conocimiento tiene que tener para ser válido:
  1. Necesidad lógica. Significa que es independiente de la experiencia. Por ejemplo: que el todo sea mayor que sus partes, no se valida en ninguna comprobación concreta, sino que vale a priori. No surge de los hechos, sino que los hechos se ordenan según esta lógica.
  2. Validez universal. Vale para todos los casos posibles, sin excepción.
Necesidad lógica y validez universal son dos principios que se encuentran en: LAS MATEMÁTICAS. La ciencia modelo por excelencia para el racionalismo.
El racionalismo no niega el conocimiento empírico, pero lo coloca en el lugar del error. Los sentidos engañan, generan una relación primaria con la realidad, pero que necesitan de la razón para ser encauzados y puestos en su justo lugar.
Para el racionalismo hay ideas innatas, nuestra mente no solo viene vacía, sino que viene provista de información verdadera. Dependiendo de la época y de los autores; el estatus de estas ideas innatas van modificándose:
  • Para Platón son metafísicas.
  • Para San Agustín son divinas.
  • Para Descartes, Leibniz y Spinozza, se justifican con las ciencias emergentes.
Si el racionalismo puede garantizar verdades innatas y a priori, necesarias y universales, lo hace al costo de abandonar la presencia de la realidad material, que haría pensar que actuaría solo la metafísica, es decir, algo desvinculado completamente del cuerpo.
Pero ¿se puede negar la existencia de los sentidos? ¿Se puede seguir sosteniendo una metafísica, después de los cambios científicos que comienzan a darse en la modernidad?

Ver, conocer, pensar.

¿Cuál es el origen del conocimiento? ¿Quién garantiza un conocimiento válido? ¿La razón o los sentidos?

Frente al racionalismo que prioriza la razón se encuentra el empirismo que prioriza los sentidos.
La crítica a la razón que se inicia con el empirismo va a conducir en cuestionamiento al mismo sujeto que conoce.

¿Se puede seguir pensando al conocimiento solo como una relación neutral entre un sujeto y un objeto?

El empirismo: Sostiene que el principio fundamental de todo conocimiento proviene y se valida en la experiencia.
Nuestra mente es como un papel en blanco que vamos rellenando con información, a medida que vamos generando conocimiento sensible. Todo lo que sabemos proviene de experiencias científicas concretas; por ejemplo: saber si el fuego quema o no quema, puede consistir en la advertencia de alguien, en la lectura de un libro o en el desarrollo de una teoría química sobre el origen de las quemaduras. Sin embargo el conocimiento más enfático, más contundente e indiscutible va a estar ligado a la experiencia de una vivencia singular, es decir, el día en que nos quememos con fuego.

David Hume.

Para el empirismo de David Hume es la vivacidad de la percepción lo que define la verdad del conocimiento y no hay más percepción vivaz que la que experimentamos por medio de los sentidos.
Hume divide a las percepciones en dos categorías:
  1. impresiones: es todo conocimiento empírico
  2. ideas: es la copia de esa impresión que realizamos en la mente.
El empirismo sostiene que todas las ideas provienen de las impresiones sensibles. No hay saberes innatos o saberes trascendentes. Por ejemplo: si pienso en un cuadro es porque primero observé un cuadro. Si tengo la idea de una cama es porque primero la vi. ¿Pero que pasa con la idea de un unicornio? Hume explica que allí la mente opera uniendo dos ideas separadas que provienen de dos impresiones: un caballo y un cuerno. Nada hay en el unicornio que no provenga de la experiencia.
Si la única manera de elaborar una ciencia se encuentra en la promulgación de leyes universales con el fin de predecir y explicar el sentido de las cosas que hay en el mundo, ¿no nos condena el empirismo a la tiranía del aquí y ahora?. La generalización se convierte en la base de nuestro conocimiento. Pero es un tipo de conocimiento en donde no hay garantías de validez.

Immanuel Kant.

Se suele usar el concepto de revolución copernicana para ejemplificar el momento en que una propuesta produce un giro tal que rompe el plano mismo en donde estaba sentada.
Kant genera una ruptura de la que ya se venía produciendo porque definitivamente coloca el problema del conocimiento en otro lado.
Kant plantea que el acto de conocimiento, además de ser una relación entre sujeto y objeto, es una relación activa, esto es que el sujeto no recibe y refleja al objeto cuando lo conoce, sino que lo produce.
En la realidad, hay algo no sabemos qué, algo muy difuso e incomprensible, datos sin forma y sin orden que el sujeto tiene que elaborar. No hay una realidad en sí, sino que es el sujeto el que constituye al objeto. El sujeto encara la realidad como si tuviera moldes en la mente y en el cuerpo como si el hombre naciera con anteojos azules pegados a los ojos que nos condiciona a ver las cosas mucho más azuladas de lo que realmente son.
No hay para Kant al igual que para Hume causalidad o sustancias en las cosas, se trata de categorías con las que el sujeto ordena lo real.
Kant pretende colocarse más allá del empirismo y del racionalismo y esta diferencia la encontramos en la distinción que hace entre pensar y conocer. Puedo pensar cualquier cosa, pero el verdadero acto de conocimiento se producen cuando se aplican sobre una realidad empírica concreta. Así a DIOS, al ALMA o al MUNDO los puedo pensar pero nunca conocer. Pensar es mas abarcativo que conocer, pero el conocimiento es más riguroso.
Hay una renuncia de Kant al conocimiento de lo absoluto y hay en ese mismo acto una decisión de apostar a las ciencias como único conocimiento confiable. La razón establece los marcos y los sentidos comprueban. La ciencia moderna parece seguir ese camino y se va a ir constituyendo así en el paradigma del conocimiento mismo.

¿Pero qué sucede cuando un único tipo de saber se vuelve hegemónico? ¿Qué ganamos y qué perdemos con la ciencia como único modelo válido de conocimiento?

Hablamos del siglo XX, como de un notable avance de la tecnociencia y la impugnación de otros saberes posibles.

¿Qué es la tecnociencia?


Es que la ciencia y la tecnología se vuelven los únicos saberes legítimos para la construcción del sentido válido de lo real. La ciencia y la tecnología de la cultura occidental definen hoy las verdades de época; pero también es cierta la presencia de otros tipos de saberes que se van construyendo desde las fisuras de la tecnociencia.
La falta de democratización del conocimiento, sus efectos perniciosos en la naturaleza, su uso y abuso en la destrucción de lo humano y de todo lo viviente van dejando agujeros por donde los saberes excluidos se cuelan.
Hay otras tradiciones del saber que por fuera del modelo científico proveen sentido e incluso eficiencia al desarrollo de la vida en el mundo.
Los saberes tradicionales de todo el mundo:

  • las religiones,
  • el arte,
  • la astrología,
  • los saberes orientales;

son ejemplos de contraconocimientos que de modo parcial brindan también conocimiento por una existencia oprimida por la tecnociencia.

Martin Heidegger.


En este filósofo encontramos un planteo de disolución en la relación entre el sujeto y el objeto que en el pensamiento posmoderno se conoce con el nombre de la muerte del sujeto. El Ser se abre a lo humano de diversas maneras: el conocimiento es una de las tantas formas pero no es la única, ni la más verdadera.
Tanto el sujeto como el objeto son una construcción. No hay un hombre que conoce al Ser sino que el ser se manifiesta como una relación entre sujeto y objeto.
Cuando se piensa al conocimiento como una relación entre un sujeto y un objeto, pensamos una determinada manera de darse el conocimiento, no ha sido la única ni lo seguirá siendo.
Está claro que el conocimiento es una elaboración de lo humano, pero la idea misma de hombre con todas sus características esenciales y como sujeto que conoce también es una elaboración; se produce una tensión que en principio desplaza al hombre del centro; descentra al conocimiento y habilita la afluencia de saberes diversos.

Thomas Kuhn


En el pensamiento científico también se produce una revolución conceptual a partir de la obra de Thomas Kuhn, que resignifica la idea de paradigma y renueva la forma en que la ciencia se venía pensando así misma. Para Kuhn no hay un progreso hacia la verdad, sino que los cambios en la historia de la ciencia han tenido que ver con cuestiones extracientíficas.
La comunidad de especialistas y sus instituciones proclaman un paradigma científico e intenta denodadamente sostenerlo ya que en él se juegan sus propios intereses. Por ello no hay un afuera del paradigma, sino que el estar afuera supone estar excluido de la misma categoría del conocimiento.
La verdad es también una construcción del paradigma. Kuhn nos explica cómo nuestras lecturas de lo real están siempre previamente articuladas por una teoría. No hay accesos directo a la empiria, sino que hay una carga teórica de la observación, o en otras palabras, uno encuentra lo que ya sabe que está buscando.
Las ideas de Kuhn nos conducen a comprender el carácter político del conocimiento que se nos presenta como una herramienta que busca desinteresadamente la verdad, pero... ¿quién decide sobre el conocimiento?... decide..., siempre la cuestión del saber se nos presenta como una cuestión de poder.
Hoy vivimos el ocaso de una alianza histórica de la ciencia y nuestra cultura, amparada por nuestras instituciones y naturalizada en las prácticas cotidianas. Romper con los monopolios del saber, parece ser la única forma de resistencia.
Conocer es básicamente una apuesta por lo nuevo, una convicción de apertura. No se trata de criticar a las ciencias para defender otros dogmas, sino salir de todo dogmatismo y seguir apostando por un saber abierto que siga reinventando lo humano, especialmente en tiempos donde parece haber llegado a su fin la idea de hombre tal como la conocemos; o como dice Foucault: “borrándose como en los límites del mar, un rostro de arena”.