martes, 18 de febrero de 2014

Cómo funciona el sistema en el que vivimos.

Hace unos días atrás comencé a releer un libro que yo lo defino como "sanador". Es uno de esos libros que cada tanto necesito leerlo. Se llama "La Experiencia del Placer", de Alexander Lowen.
Lowen, es un Psiquiatra, discípulo de Wilhelm Reich, que incorpora a la psiquiatría, la Bioenergética, terapia psicocorporal. Un aporte muy interesante al psicoanálisis.
Este libro habla sobre la experimentación del placer a través de la experiencia del cuerpo como capacidad para la auto-expresión creativa.
Hace una clara distinción del placer de los dos valores fundamentales de la sociedad actual: poder y éxito. ¿Qué es lo que la sociedad actual entiende por poder y éxito? Las personas con poder sienten que puede decidir sobre otras personas y el éxito esta relacionado con el dinero, cuando una persona tiene más dinero podemos decir que es exitosa. Pero en realidad está comprobado que las personas con mucho poder y mucho dinero no son tampoco felices en su vida cotidiana, que sufren las mismas depresiones y viven en un estado de ansiedad permanente, como las personas comunes. Esto ha sido comprobado con famosos de mucho "exito", que concurren periódicamente al psicoanalista diciendo que no son felices.
Vivimos en una sociedad de consumo que nos masifica, terminamos consumiendo lo que el mercado a través de los medios de comunicación nos imponen, constantemente nos están mandando falsos mensajes diciéndonos que si consumimos tal o cual producto, tener un auto nuevo, unas zapatillas o ropas de tal marca, vamos a tener éxito en la vida, que vamos a ganar mucho dinero, que vamos a ser aceptados por grupos de amigos, etc. Pero eso nos convierte en seres artificiales, donde el sistema nos va manipulando y diciendo lo que tenemos que hacer o consumir para ser felices. Todo esto nos aleja de una vida natural. Perdemos el contacto con la realidad, dejamos de tener los pies sobre la tierra y vivimos ilusionados  y cuando no logramos los objetivos que el sistema nos impone: nos deprimimos.
El sistema nos enseña a competir, nos induce a un individualismo egoista, perdiendo lo esencial del ser humano que es lo grupal, lo social, la solidaridad. Son los valores que fuimos incorporando a partir de la revolución industrial y el desarrollo del capitalismo y profundizado con el neoliberalismo globalizador.
Nos pasamos la vida desde que nacemos, produciendo y consumiendo convertidos en un eslabón del sistema que nos hace prescindible, hoy nos utiliza y mañana nos descarta.
Foucault un estudioso de las relaciones del poder nos habla del poder disciplinador, a través de las "instituciones de secuestro", como él denomina a la escuela para los niños y jóvenes para formarnos e imponernos los condicionamientos del sistema, hacernos dóciles, manipulables y disciplinados, (como también lo desarrolla Pierre Bourdier en sus tesis sobre educación). También cumplen esas funciones las demás instituciones como el ejército, los hospitales, los geriatricos, las cárceles, etc, etc, que Foucault desarrolla en su libro "Vigilar y castigar". 
En un interesante libro de Bryan key, nos habla sobre cómo la publicidad es percibida por nuestra psique asimilando gran cantidad de información sin ser analizada por nuestra conciencia sin ningún filtro, introduciéndose de manera inconsciente que nos hipnotiza y nos idiotiza ante los productos que compramos de forma automática en el mercado. Muchos de los productos que se consumen no se tiene la menor idea para que se compran y se consumen.
La vorágine de la cotidianeidad humana, no nos permite detenernos a pensar y reflexionar sobre el futuro del planeta que nos cobija. Dos siglos con permanentes avances científicos y tecnológicos han traídos muchos beneficios para la humanidad, pero también serios perjuicios ecológicos, guerras, devastación de los recursos naturales, explotación de los hombres, graves cambios climáticos y una fuerte concentración de las riquezas en manos de dinastías empresariales representando solo un 2% de la población mundial que concentra el 98% de los recursos planetarios; mientras un 98% de la población mundial solo se reparte el 2% restante. Estos poderes monopólicos concentran la energía vital como el petróleo (EXXON, CHEVRON, MOBIL OIL), los alimentos (MONSANTO, CARGILL, PIONEER), los minerales, los medicamentos; la electricidad, el gas, etc. Concentran y manejan el sistema financiero mundial a través de paraísos fiscales que blanquean el dinero mal habido. Los gobiernos de los diferentes Estados terminan siendo el fundamento jurídico y sus Fuerzas Armadas, el poder de policía que cuidan y protegen los monopolios. 
Es preocupante el futuro que nos depara, debemos detenernos ante esta forma devastadora de producción, pensar en buscar otras alternativas ecológicas que no dañen nuestro hábitat natural, detener el consumismo atroz, buscar energías alternativas limpias de contaminantes, pensemos en las generaciones venideras ¿qué planeta vamos a dejarles? Entiendo que no es fácil el mundo que vivimos, pero si no tomamos conciencia de esta problemática, si seguimos teniendo como verdaderos los modelos de poder y éxito impuestos, será arduo detener la era de la estupidez en la que estamos sumergidos.